En este Día Internacional de los Pueblos Indígenas recordamos a #SantaKateri Tekakwitha, la primera mujer indígena de Norteamérica canonizada por la Iglesia católica y una figura en la que se encuentran la fe, la historia y la identidad de los pueblos originarios.

Kateri nació en 1656, en el actual estado de Nueva York. Era hija de un jefe mohawk y de una mujer algonquina. Cuando tenía apenas cuatro años, una epidemia de viruela acabó con la vida de sus padres y de su hermano menor. Ella sobrevivió, pero la enfermedad dejó cicatrices en su rostro y afectó gravemente su vista.

Su historia transcurrió en uno de los periodos más difíciles para los pueblos originarios de América: epidemias introducidas tras la llegada de los europeos, guerras, desplazamientos y profundas transformaciones culturales y religiosas. El propio pueblo mohawk al que pertenecía había sufrido enormes pérdidas.

A los 20 años, Kateri recibió el bautismo. Su decisión provocó rechazo y persecución dentro de su comunidad y finalmente dejó su pueblo para refugiarse en la misión de San Francisco Javier, cerca de Montreal.

Allí desarrolló una intensa vida espiritual, pero también una vida profundamente comunitaria. Visitaba y cuidaba enfermos, enseñaba la fe a niñas y niños, rezaba y cantaba en su propia lengua y mantuvo una estrecha relación con otras mujeres indígenas con quienes compartía su camino espiritual.

Su historia resulta particularmente hermosa porque su encuentro con el cristianismo no significó dejar de ser una mujer mohawk. Su lengua, su comunidad, su relación con la naturaleza y la herencia cultural de su pueblo formaron parte de la persona que fue.

Kateri murió el 17 de abril de 1680, con apenas 24 años. Sus últimas palabras fueron: “Jesús, yo te amo”.

La devoción hacia ella comenzó prácticamente desde su muerte y se extendió entre comunidades indígenas de Canadá y Estados Unidos. Fue beatificada en 1980 por Juan Pablo II y canonizada en 2012 por Benedicto XVI, convirtiéndose en la primera santa indígena de Norteamérica.

Hoy Santa Kateri Tekakwitha es reconocida especialmente como patrona de los pueblos originarios, de la ecología y el medio ambiente y de quienes viven el exilio o el desplazamiento.

Su vida conserva una fuerza particular más de tres siglos después: la de una joven indígena que atravesó enfermedad, pérdida, violencia y desarraigo sin renunciar a aquello que daba sentido a su existencia.

Una mujer mohawk que hizo de la fe, el servicio y el amor a los demás su manera de permanecer en el mundo.

En este Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que Santa Kateri nos recuerde también la responsabilidad de escuchar, respetar y proteger a los pueblos originarios, sus territorios, sus lenguas, su memoria y su dignidad.

Santa Kateri Tekakwitha, ruega por los pueblos originarios 

Información tomada del libro Santa Kateri Tekakwitha Peregrina por la paz. Escrito por el padre David Joseph Beaumont Pfeifer.