Por: Ángeles Mariscal
José Alfredo Jiménez Pérez, de la organización pacifista Las Abejas de Acteal, lleva desde el viernes en la cárcel comunitaria de Centro Nuevo Yibeljoj, Chenalhó, tras participar en la reconexión del servicio eléctrico que autoridades comunitarias cortaron desde junio al diácono Sebastián Jiménez Sántiz, de 82 años. Tras un día completo de diálogo con la mediación del ayuntamiento y el Frayba, la comunidad condicionó su libertad al pago de una multa de 50 mil pesos: veinticinco veces la sanción original que detonó el conflicto.

José Alfredo Jiménez Pérez, integrante de la Organización Sociedad Civil Las Abejas, sobreviviente de la masacre de Acteal, pasó el fin de semana en la cárcel comunitaria de Centro Nuevo Yibeljoj, municipio de Chenalhó, por un delito que no existe en ningún código: haber acompañado la reconexión de la energía eléctrica de un anciano.
La detención ocurrió el viernes 7 de agosto por la mañana, cuando una comisión de Las Abejas de Acteal realizaba la reconexión del servicio eléctrico del señor Sebastián Jiménez Sántiz, integrante de la organización, y catequista de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas.
Los hechos ocurrieron el pasado sábado, cuando un grupo de personas de Centro Nuevo Yibeljoj detuvo primero a Eusebio López Guzmán; José Alfredo Jiménez Pérez comenzó a grabar lo que ocurría, y fue detenido también.
Fue llevado por la fuerza a una cárcel comunitaria. Las Abejas responsabilizaron de la privación ilegal de la libertad a las autoridades de Centro Nuevo Yibeljoj y sus agentes rurales.
Este domingo se desarrolló un diálogo entre las autoridades de la comunidad, el síndico municipal de Chenalhó, la Mesa Directiva de Las Abejas y el centro humanitario Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), quienes acordaron que para liberar a José Alfredo, este debía pagar una multa de 50 mil pesos. La organización lo aceptó para recuperar a su compañero, pero lo califica como lo que es: un pago injusto por un acto de cuidado.

Diálogo entre organizaciones, autoridades y pobladores. Foto: Cortesía
Sebastián Jiménez Sántiz, la persona a la que estaba auxiliando el ahora detenido, tiene 82 años y es diácono permanente y catequista de la Parroquia de Chenalhó, un servicio comunitario y religioso que ha desempeñado durante más de medio siglo. Enviudó en 2020 y quedó solo, con pérdida de memoria, debilidad física y trastorno por duelo prolongado, abandonado por el hijo que según la costumbre debía cuidarlo.
El 25 de marzo de este año, su hija Florinda Jiménez Pérez y su esposo Pablo Gómez Pérez se mudaron a su casa para atenderlo: cuidar su salud, darle compañía, prepararle alimentos, lavarle la ropa, comprarle medicamentos.
Sin embargo, los patronatos de luz de Centro Nuevo Yibeljoj y Nuevo Yibeljoj Uno le notificaron que, por un supuesto acuerdo comunitario, quien permaneciera más de una semana en casa de sus suegros debía pagar una multa de 2 mil pesos, y que no debía recibir energía de la toma de su suegro.
La asamblea de Las Abejas determinó que Pablo no debía pagar, porque no pertenece a esas comunidades. El día 18 de mayo, con el patronato de luz de Las Abejas, se le hizo una conexión eléctrica independiente.
Sin embargo, el 15 de junio, tras una asamblea, el patronato de luzde Centro Nuevo Yibeljo y Nuevo Yibeljoj Uno, los agentes municipales y pobladores de ambas comunidades cortaron el servicio eléctrico al diácono de 82 años y se llevaron dos cables la conexión.
Esta no es la primera agresión contra el grupo de Las Abjeas, el 15 de octubre de 2024, integrantes Nuevo Yibeljoj destruyeron la casa del campamento de su propiedad
El detenido está durmiendo sobre cartones en una celda comunitaria, y su libertad tasada en 50 mil pesos: veinticinco veces la multa de 2 mil que originó el conflicto, por el acto de devolverle la luz a un diácono de 82 años que no puede valerse solo. La comunidad de Las Abejas no cuentan con el recurso para pagar los 50 mil.
Publicado originlmente en https://www.chiapasparalelo.com/






