Por: Diana Manzo

Juchitán, Oax.- El 31 de julio de 2024, Aurora, de 48 años de edad, recibió un diagnóstico en su celular que la dejó helada. El mensaje de WhatsApp decía: “Positivo a Bi-Rads 4 a cáncer de mama”. Es decir, un probable hallazgo positivo a cáncer de mamá, tras practicarse una mamografía en una unidad móvil de los servicios de salud de Oaxaca.

En Oaxaca, el cáncer de mamá es la principal causa de muerte de las mujeres por tumores malignos. En el 2024, 8,450 mexicanas murieron por cáncer de mama. Y en Oaxaca, entre 195 y 210 mujeres; por lo que para Aurora, enterarse de que había dado positivo en sus estudios, fue terrible.

“Fue un infierno saber que era positivo, saber que moriría quizá como ocurrió con una vecina un año antes, saber que los tratamientos son caros y yo no tengo el dinero, saber que la vida me estaba dando una nueva experiencia, no se, pero ese mal diagnóstico me hizo otra persona”, expresa.

Un mes antes, cuenta Aurora, llegaron las unidades móviles para la detección oportuna del cáncer de mama y acudió; se le practicó la prueba en sus mamas y al mes siguiente, es cuando le diagnostican positivo y le dieron una cita para el Hospital General Aurelio Valdivieso, ubicado en la capital de Oaxaca, a cinco horas de distancia.

“Recibir ese diagnostico fue terrible, no sabía cómo reaccionar, primero lloré, después grité y finalmente ya le conté a mi familia. No dormí durante varios días, mientras la cita llegaba”, dice.

Aurora viajó a la capital de Oaxaca acompañada de su esposo, y al llegar, le dicen que antes que ella, había cien mujeres más esperando pasar con el especialista.

No sabía si le harían una radiografía mamaria o un ultrasonido; lo que sí añoraba era afirmar o descartar ese diagnostico.

Ese martes que acudió no pudo pasar, la citaron para el día jueves, por lo que se tuvo que quedar dos días más, pagar hotel y alimentación.

“Por ese mal diagnostico de cáncer de mama, pasé muchas cosas, muchas angustias, muchas preocupaciones, no dormí varios días, me ganaba el cansancio, pero dije: voy aguantarme”, agrega.

El jueves, a muy temprana hora, acudió y todavía habían veinte mujeres por pasar. Al pasar, le hacen el ultrasonido, le vuelven a hacer la mastografía y le dicen que espere pronto.

Demoró unos 20 minutos sentada, y de repente, un medico la llama y le dice que era mentira, que no tenía nada, que era un falso diagnostico.

Indignada y con ganas de llorar, Aurora abandona el hospital y decide regresar a Juchitán, su tierra natal.

**Más de 6 veces me aplastaron los senos**

Cuando una mujer se realiza una mastografía, los senos se aplastan como parte del estudio. A Aurora, durante 6 ocasiones, se los aplastaron como parte de los estudios. Al volver de la ciudad de Oaxaca tras conocer que había dado negativo en el segundo estudio, decidió hacerse uno nuevo.

“Llegué con un radiólogo privado y, al llegar nuevamente, me hicieron la mastografía. Me aplastaron otra vez los senos, y así otra vez, hasta que me preguntó por qué acudía, y le dije, que había ido a las unidades móviles, y que me habían dado un falso positivo, a lo cual se molestó mucho, recalcando que las autoridades de salud deben vigilar esos estudios, porque no vienen acompañados de radiólogos, es decir, no son profesionales para hacerlo”, señala.

Tras vivir ese falso diagnostico, Aurora vive a las expectativas, cada año se realiza su mastografía y su ultrasonido mamario, porque tiene miedo de no poder soportar un diagnostico y mucho menos un tratamiento.

“Mi amiga murió el año pasado, y me quedé traumada. Ella dio positivo y en un año se fue. Entonces me pongo a pensar, que sí a mi me da el cáncer de mama, si ese bicho entra en mi cuerpo, no creo poder, me da mucho miedo. Por fortuna hoy puedo decir que fue un falso diagnostico, y desafortunadamente otras mujeres, no tienen esa dicha”, concluye.


Publicado originalmente en https://www.istmopress.com.mx/