Días de revuelta, días de combate
POR: JORGE TADEO VARGAS
Hace unas semanas hubo una tormenta eléctrica en el Valle de Toluca. Debo decir que no ha sido la más intensa que me ha tocado en los diez años que tengo de vivir en esta región, incluso este año no ha sido el más lluvioso, aunque también hay que reconocer que se está recuperando esa temporada de lluvias que se había perdido en los últimos cincos años. Llueve casi todos los días, al menos llovizna y eso en términos ecosistémicos es una buena noticia, aunque en términos socioambientales no ha sido del todo bueno. Los años de “sequía” han dejado la infraestructura hídrica e hidráulica en mal estado, lo cual ocasiona ciertas afectaciones en todo el valle y los municipios que lo conforman, siendo la lluvia de hace unas semanas un claro ejemplo de la necesidad de buscar nuevas formas de pensar las ciudades y la planeación urbana, con la crecida del Río Verdiguel que inundó gran parte del centro de la ciudad de Toluca.
El Río Verdiguel -perteneciente a la cuenca del Alto Lerma- ha sido intervenido desde la época de la colonia, convertido en canal hasta el día de hoy que ha sido entubado y encementado para permitir el crecimiento de la ciudad, desde unas políticas que no son actuales, pero que se mantiene dando prioridad a eso que en todo el siglo XX y lo que va del XXI, los gobiernos llaman desarrollo y progreso. Un río que mantuvo un ecosistema, que forma parte de una de las cuencas -por su extensión y cantidad de agua- más importantes del país y el cual para muchos es inexistente, ha desaparecido, hasta hace unas semanas que hizo sentir lo que pasaría -o pasará- cuando las lluvias comiencen a tomar su cauce natural o peor aún, un nuevo cauce producto de la crisis socio-ecológica que vivimos.
Lo que ocurrió aquí debería de ser un llamado de atención para todos los gobiernos sobre por qué no es bueno aplicar políticas hidráulicas para la gestión del agua, pues es claro que la gestión de cuencas nunca ha sido prioridad más allá de verlas como repositorios de agua azul o, peor aún, agua para el servicio de la industria y el modelo de producción-consumo, siempre apostando por salidas de final de tubería y reformas que con el paso del tiempo agravan más de lo que solucionan.
Desde hace ya varias columnas me he dedicado a presentar alternativas reales, que están siendo aplicadas en todo el mundo para recuperar los ríos y las cuencas, pues estoy convencido de que esto es una parte fundamental para detener el colapso o al menos adaptarnos de la mejor manera a lo que se viene. Estas alternativas si bien parten del propio sistema capitalista, la mayoría de ellas no son de carácter reformista, sino que buscan romper con un modelo de gestión insostenible y que debe ser modificado de raíz. Aquí apostamos por romper con todo, recuperar las cuencas y dejar a los ríos y todos los ecosistemas relacionados con ellos libres, donde las ciudades formen parte de ellos, sin las necesidad de modificarlos, sino adaptándonos a ellos, es por eso que acá les presento otros ejemplos de que esto está sucediendo en todo el mundo y que los gobiernos de México deben de voltear a ver estas alternativas y no aquellas -como las presas- de las cuales está más que documentado todos los impactos que causan.
· Río Cheonggyecheon (Seúl, Corea): por muchos años, décadas este río fue una autopista, encementado, entubado y con cientos de miles de carros, corriendo por encima de su cauce todos los días, hasta que a inicios del siglo XXI se inició una demolición de la autopista para liberar al río y con esto recuperar más de cuarenta hectáreas de un ecosistema ripario, lo que ha venido a contribuir en una baja de las temperaturas en Seúl, además de convertirse en un ejemplo de la resistencia contra el cambio climático. Un río urbano al que la ciudad se ha ido adaptando, dejándolo correr libremente.
· Río Rin (Suiza): tuvo que ocurrir una emergencia socioambiental, con grandes daños que abarcaron todo el país para que el gobierno suizo pusiera en marcha un programa de recuperación del río, convirtiéndola desde 1987 a la fecha en un ejemplo de recuperación de una cuenca y todo lo que conlleva con ella. Cientos de especies de flora, fauna, de peces y macroinvertebrados han sido salvados gracias a la recuperación de este río que se integra al crecimiento urbano, desde el reconocimiento de que un río libre es un espacio que genera menos contaminación y ayuda a mantener las ciudades sanas.
· Río Támesis (Inglaterra): considerado por el Museo de Historia Natural de Londres, como un río biológicamente muerto desde 1957, se siguen haciendo esfuerzos por recuperarlo y aunque aún tiene mucho trabajo por hacer, con gobiernos que no entienden del todo la necesidad de recuperar la cuenca en su todo, algunos afluentes dentro de Londres y ciudades y pueblos pertenecientes a la cuenca han sido capaces de poner en marcha estrategias que les han ayudado a recuperar parte de este río. Queda mucho por hacer pero se avanza de a poco, principalmente en las pequeñas ciudades.
· Río Manzanares (Madrid): uno de los proyectos más ambiciosos, pero que desde que inició a sido prioridad para cualquier partido que gobierne la capital de España, dando como resultado varios kilómetros de recuperación -y restauración- de uno de los ríos urbanos más importantes dentro de la historia del estado español y perteneciente a la cuenca del Ebro, la cual en distintas ciudades se intenta recuperar. Si bien no se ha logrado en su totalidad, el Manzanares es un ejemplo de que quitar el cemento y cambiar de políticas hidráulicas a hídricas es una forma de mantener los ríos libres, el agua corriendo y garantizando ecosistemas sanos.
· Canales de Copenhague (Dinamarca): desde la década de los noventa el gobierno de Dinamarca inició una serie de políticas para evitar las descargas de aguas residuales en los canales que recorren la ciudad, rescatando con esto los ecosistemas que forman parte de estos, logrando con esto la recuperación de, agua azul para la ciudad, además que han logrado adaptar la ciudad a estos canales, con lo que los paisajes son mucho más naturales que llenos de cemento.
Estos ejemplos son los que el gobierno mexicano en sus tres niveles debería estar volteando a ver e implementando cuando habla de planes de restauración y remediación, pues al recuperar los ríos se recupera la salud de las ciudades modificando las formas en que nos relacionamos con la naturaleza aceptando que somos parte de los ecosistemas y que al protegerlo a ellos, nos protegemos a nosotros.
Desde las frías montañas de Klatch City al desierto de Ankh-Morpork
Profesor, traductor, anarquista, exActivista, pero sobre todo panadero casero.
Hay días que viajo a Mundo Disco.
Imagen tomada de: https://onu-habitat.org/index.php/de-la-autopista-al-espacio-publico
