Irene y César denuncian el secuestro de su hijo en 2021 por policías; tras reunirse con gobernantes y ser “atendidos” sin soluciones, fueron removidos por sujetos sin identificar en el corazón de la capital.
POR REYNA HAYDEE RAMÍREZ
CIUDAD DE MÉXICO.- Cerca de las 04:00 de la mañana del miércoles 11, una veintena de hombres encapuchados, vestidos de negro rodearon a una pareja de sonorenses que al mediodía del martes 10, decidió plantarse en Palacio Nacional, en protesta por el secuestro, tortura y acoso judicial contra su hijo, ocurrido desde el 2021.
Estaban en su casa de campaña, cuando los rodearon, amenazantes, sin identificarse, en ese momento Gerardo, funcionario de la Secretaría de Gobernación se encontraba con ellos, les había llevado un documento que el Gobierno de Sonora se negaba a darles y que Irene y César le exigen desde el 1 de febrero que llegaron a la Ciudad de México para elevar su protesta.
Dos horas antes, a las 2 de la mañana, los visitó un oficial de apellido García, que les dijo ser el jefe de cuadrante del Zócalo. Les pidió moverse a la calle de Moneda o al Zócalo porque ahí, en esa calle de Correo Mayor, “pasaban cosas peligrosas”.
Gerardo, el funcionario de Segob, les llevó el documento a las 3 de la madrugada, con la intención de que levantaran el plantón y ahí estaba con ellos cuando, a las 4 de la mañana llegaron “los hombres de negro”, encapuchados.
El funcionario los grabó en vídeo, les preguntó quiénes eran y ellos se replegaron para la banqueta de enfrente; Irene aprovechó para hacer una llamada telefónica:
“Nos están rodeando, son encapuchados, de negro, aquí está alguien de Segob con nosotros, eso los detuvo, pero nos quieren quitar, le mando fotos”, dijo Irene, rápido y con miedo.
Los encapuchados llamaron aparte al funcionario de Segob y él sólo se quedó a la distancia.
Pasaron 20 minutos y un hombre de negro se encaminó nuevamente hacia la pareja de sonorenses, detrás de él los demás encapuchados, los saludó y les dijo que los iban a “reubicar”.
Los vamos a reubicar al Parque de la Mexicanidad (qué está en el Zócalo, frente al Palacio de gobierno de la Ciudad de México, donde despacha la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada).
-No nos vamos a quitar, ¿A dónde nos llevan?, dijo Irene en un intento de resistencia.
-¿Son oficiales ustedes?, les preguntó César.
-“No, nosotros somos de aquí de la delegación, pertenecemos a la Delegación, al área de Servicios… de este, de aquí de servicios… este, públicos, vamos arrejuntarte, vamos a acompañarlos al frente de Palacio”, le responde a César mientras le dice a sus hombres y mujeres de negro que agarren las cosas…
En segundos los hombres de negro rompieron los carteles que tenían colocados en una puerta de acero de Palacio Nacional, por el lado de Correo Mayor, una foto de Claudia Sheinbaum y una del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, como eivdencia de que saben de su caso, y con la leyenda: “No hay justicia en México”, “No más corrupción”.
En menos de un minuto levantaron la casa de campaña, los bancos, las bolsas y la sombrilla que un caritativo comerciante les prestó para que se taparan del Sol. Y quitaron y se robaron la manta de 2.40 por un metro en la que exigían justicia.
-”No, no, no”… alcanza a balbucear César, cuando los ve quitar la manta.
-”Agarren las cosas, ya vámonos”, dice el jefe de los hombres de negro.
Presidenta nos están amedrentando…
“Vámonos, acompáñennos por favor”, le dice un encapuchado a César mientras con todo y temor graba un mensaje para la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo:
-”Presidenta nos están amedrentando aquí, estas personas, nos están amedrentando, se están llevando nuestras cosas, que aquí trabajan, dicen, en la Delegación y nos están quitando”, dice César
-”Vienen con la intención de hacernos daño”… dice César más para dejar constancia en vídeo.
-“Son encapuchados, ni siquiera dan la cara…”, dice Irene en llamada telefónica.
-”Nos andan reprimiendo”… agrega César.
-”Sí, si nos vamos a ir… si nos vamos a ir”, dice Irene con miedo, mientras una mujer encapuchada la arrincona junto a César, su marido.
-”Vamos a pasar de aquel lado”… la presiona el encapuchado.
-”¿Quieren que le ayudemos caballero?” le pregunta a César, una mujer de negro, joven, encapuchada.
“No gracias, aquí estoy bien”, responde César quien usa muletas y no puede levantarse.
“Vamos a pasar de aquel lado, por favor, vamos, vamos a pasar de aquel lado”… les insisten los encapuchados.
-”Si nos vamos a ir, si nos vamos a ir”… les dice Irene mientras busca con la mirada al funcionario de Segob.
-”¿Va ir usted para allá?” le dice Irene con la esperanza de que nos los deje solos.
-“Allá los veo”, le responde el funcionario de Segob que ya está en su moto. Y sí, sí llegó allá.
Irene, con la incertidumbre de no saber a dónde los llevaban tenía miedo y se empezó a sentir mal, mientras los encapuchados apuraba a César que apenas podía con las muletas.
Los hombres de negro desalojaron a la pareja de sonorenses, los escoltaron apurados por Correo Mayor, dieron vuelta en Venustiano Carranza, y los encapsularon en Carranza y Pino Suárez. Ahí donde frenan a todo mexicano que va a protestar a Palacio Nacional.
Ya en ese lugar encontraron de nuevo al jefe de cuadrante, quien les ofreció llevarlos con Blanca, una trabajadora de Atención Ciudadana, que siempre anda de madrugada para atender a los manifestantes que llegan, porque esa oficina abre hasta las 8 de la mañana.
Y los llevó por el Zócalo, por Moneda, hasta reunirlos con Blanca, con la intención de que los escucharan de nuevo, de buscarles una cita con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
No es la primera vez que hombres de negro desalojan a manifestantes que se quedan a exigir justicia fuera de Palacio Nacional, en marzo del 2025 lo hicieron también con la abogada Liliana Altamirano, que, perseguida en Oaxaca, llegó a la Ciudad de México a protestar por acoso laboral y despido injustificado por denunciar un presunto acto de corrupción en el gobierno de Oaxaca. También ella logró hablar personalmente con la presidenta Sheinbaum, pero atender no es resolver.
La negligencia y desdén del gobierno de Sonora
¿Por qué llegar al extremo de plantarse indefinidamente y bloquear parcialmente una puerta de Palacio Nacional?
Al mediodía del martes 10 de marzo, 16 horas antes del desalojo, Irene y César tenían una cita para reunirse con enviados del secretario de Gobierno, Adolfo Salazar, pero no llegaron, lo que se sumó a una serie de incumplimientos e irregularidades en el caso, que se cansaron y decidieron elevar su protesta.
El 3 de febrero el propio Salazar Razo estuvo en la Ciudad de México, atendiéndolos y les aseguró que les resolvería el caso.
Pero atender, no es resolver.
Salazar Razo llegó a la Ciudad de México con la subsecretaria, Ana Luisa Chávez, quien al llegar hizo a un lado a los trabajadores de Segob federal diciendo:
“Ya llegó el gobierno de Sonora, de ahora en adelante nos haremos cargo”.
Ya pasó un mes y no, no se han hecho cargo. Con todo y que Irene y César se han reunido en dos ocasiones con el gobernador Alfonso Durazo en persona. Y han hablado con él, en uno de los plantones que hicieron afuera de las oficinas de la Secretaría de Gobernación en Bucareli.
Una de las reuniones con Durazo duró alrededor de una hora.
Desterrados…
Irene y César L. y su familia viven desterrados de su tierra, a casi cuatro años es la primera vez que ponen un plantón, una casa de campaña a las puertas de Palacio Nacional en la Ciudad de México, porque desde el 2021 padecen una persecución judicial de la Fiscalía de Sonora, por atreverse a denunciar el secuestro y tortura de su hijo de 18 años.
Desde el exilio y a su entender, Irene y César, denunciaron a los policías y funcionarios estatales de Sonora y municipales de Cajeme que secuestraron y torturaron a su hijo y a quienes les pagaron un rescate de 15 mil pesos el 17 de diciembre del 2021. Recién llegado Alfonso Durazo a la gubernatura.
Pero denunciar a policías y funcionarios públicos es ir contra el Poder y empezó la persecución para que retiraran las denuncias, al negarse la Fiscalía, arremetió con tres denuncias inventadas, por presunto robo de un Oxxo.
Ahí empezó el calvario, el ir y venir, con abogados, con autoridades negligentes, que ni siquiera les quisieron tomar la denuncia por tortura, y el empezar a aprender de leyes y Estado de Derecho a empezar a padecer el engaño y la negligencia gubernamental.
Y en mayo del 2024, agotadas las instancias locales, Irene y César decidieron viajar por primera vez a México, para manifestarse por primera vez en Palacio Nacional, y exigirle al presidente Andrés Manuel López Obrador, investigar y actuar para liberar a su hijo, inocente, de las denuncias inventadas que pesan sobre él.
Con López Obrador se avanzó, al menos el gobierno federal se enteró y empezó a presionar a Sonora para concluir la investigación y absolver o declarar el no ejercicio de la acción penal contra el joven, incluso tres elementos municipales están en la cárcel, pero todo se frenó en el cambio de gobierno, cuando entra la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La pareja de sonorenses empieza nuevamente a buscar que escuchen su historia. César de 18 años, enfermo de epilepsia, dejó la preparatoria, dejó todo para huir con sus padres para salvar su vida. Desterrarse para siempre de Cajeme por las amenazas. No han podido volver ni para despedir a sus familiares fallecidos en estos cuatro años.
Agotaron las instancias legales, incluso la CEDH, los primeros tres años de persecución y en lo federal han tenido también el desdén e indiferencia de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Han acudido hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde ya los están escuchando y al parecer tendrán ayuda. En esas están.
Ya es la quinta vez que Irene y César L. vienen a Palacio Nacional a clamar justicia, desde mayo del 2024 a la fecha. Dos con López Obrador, tres con Sheinbaum Pardo.
Atender no es resolver
En la búsqueda de justicia para su hijo, César ya logró platicar directamente con la presidenta Sheinbaum Pardo, le entregó el expediente, ella ordenó atenderlo y un grupo de funcionarios estuvo con él por una hora, escuchándolo.
Hasta la fecha, desde que se han manifestado en la Ciudad de México, el gobierno federal ha puesto a un grupo de funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Secretaría de Gobernación a escucharlos, atenderlos.
Pero atender, no es resolver.
Incluso, ocho horas antes de que los desalojaran de Palacio Nacional, la presidenta escuchó el caso de esta familia, expuesto en la conferencia matutina. Ella ofreció atenderlo.
“No niego que pueda haber casos de injusticia, tanto que los atiendo personalmente, cuando salgo fuera de la ciudad, sobre todo, desde la oficina le damos seguimiento”, fue la respuesta de Sheinbaum Pardo.
Pero atender no es resolver.





