• Hace falta un subsidio al subsidio

Luis Enrique Ortiz

Bienvenida la extensión del subsidio al recibo de la luz en Sonora, por un mes más, pero con todo respeto, ha habido mucho más de dos apagones en la entidad en lo que va del verano, en especial en comunidades indígenas y alejadas de las grandes ciudades.

El director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, podría estarle informando medias verdades al presidente en el tema que tanto afecta a los sonorenses, como son los apagones, no pocas veces sin que haya algún fenómeno climatológico que lo justifique.

En la conferencia Mañanera de este 31 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que se incrementará el subsidio al recibo de la luz, mediante la extensión de la tarifa 1F un mes más, lo cual no está nada mal, luego del susto que nos dio el alto consumo de kilo watts hora, debido al incremento de las horas de calor en los meses de junio, julio y sobre todo el que hoy termina.

Aquí es donde nos detenemos a pensar qué otras cosas, acciones o estrategias debemos considerar para este realidad de cambiante clima, no nos agarre nuevamente de los “esos” y tener que decidir si pagamos el recibo de la luz o compramos útiles escolares o lo usamos para mejorar nuestro nivel de vida.

Sin duda, una buena parte de la solución debe recaer en el Presupuesto de Egresos de la Federación, y como lo anunció también hoy, López Obrador, se va a legislar para garantizar su permanencia. Pero además de un mes extra de tarifa 1F, se debe considerar que en junio, julio agosto se incrementa el consumo de kwh cuyo costo es el triple de los 600 básicos que nos son cobrados a .72 centavos.

El PEF 2024 debería garantizar que en los meses de marras el subsidio tenga un subsidio adicional que considere a la sub tarifa “intermedio 2” que cuesta 2.22 pesos kwh, como “intermedio 1”, que aplica un precio de 0.9 pesos por kwh. Eso sería de mucha ayuda para los sonorenses, ya que debido al cambio climático el consumo puede volver a ser extraordinariamente alto.

La tarifa residencial 1F tiene tres precios diferentes de acuerdo al nivel de consumo, los primeros 600 kwh (Básico) cuestan .72 pesos, del 601 al 1800 (intermedio 1), se pagan .91 por unidad de medida y del 1801 en adelante habrá que apechugar con 2.22 pesos por cada uno, es decir casi el triple que la primera.

En este último está el problema, es donde la mano del gasto público debe dirigirse para reducir los daños a una clase media que apenas se está levantando de los estragos de la pandemia y, un entorno inflacionario que apenas comenzaba a ceder.

Pero además de subsidios, el problema, que no es privativo de Sonora, debe incluir agresivas y extensas campañas de reforestación en ciudades y alrededores, a la par que se impulse una nueva cultura de construcción que desincentive el uso de block de cemento en la edificación residencial alta, media o popular. Aquí es donde programas como Sembrando Vida pueden tener un mejor sentido.

Y, muy importante promover un esquema de consumo responsable, cuidando el mantenimiento de los aparatos de refrigeración, las instalaciones eléctricas y hacerle entender a mucha gente que no se trata de dormir encobijado en los meses de mayor calor, porque obligamos al mini Split a enfriar a 20 C o menos. Eso es innecesario y eleva mucho el costo del recibo.

Regresando a la línea de los subsidios, no estaría mal apoyar con efectivo para que las unidades que sustituyan a las refrigeraciones viejas o descompuestas, como las nuevas adquisiciones, sean del tipo de tecnología “invertir” con las cuales se reduce el consumo mínimo en 50%.

En la mayor parte del territorio de Sonora, la que será cuna del litio y ya es líder en generación de energía limpia, donde se ha sustituido al combustóleo para tal fin, el uso de aparatos de enfriamiento residencial no es un lujo para nada, sobre todo en un marco de cambio climático que llegó para quedarse.

El tema de los apagones no es menor y no debe ser la normalidad en un estado como Sonora, que va a generar la energía para garantizar el proceso de “nearshoring” que vive el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México.

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1