#DíasdelFuturoPasado 107
“Humanos del planeta tierra. Mientras dormían, el mundo cambió”
Profesor X
Por Jorge Tadeo Vargas
El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), organismo de las Naciones Unidas y que agrupa a investigadores de los países firmantes de las Conferencias de las Partes (COPs) publicaron un nuevo informe este veinte de marzo, donde -de nuevo- hacen un llamado urgente a los gobiernos de tomar medidas de acción climática, para garantizar un futuro habitable para todxs.
Este nuevo informe deja claro que el cambio climático ya es un proceso en marcha y que las acciones a llevar a cabo son de adaptación, claro, sin perder el fuerte sesgo a la mitigación que se viene dando desde los gobiernos en todas las Conferencias de las Partes, pero esta vez no se busca retroceder en la cantidad de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera, sino ya no avanzar más en el calentamiento global que ya tenemos encima y que es la principal causa/consecuencia que se vive en la crisis climática actual. Hace énfasis en las pérdidas y daños que ha ocasionado la crisis climática, principalmente en ecosistemas y comunidades vulneradas por el modelo de producción-consumo, que se traduce en más de la mitad de la población mundial.
De los datos más importantes que el informe presenta son que en la última década, fenómenos como inundaciones ocasionados por huracanes y lluvias torrenciales, sequias extremas han aumentado quince veces más en las regiones que ya han sido vulneradas, tanto por la devastación socio-ecológica del sistema, como por la crisis climática antropogénica, por lo que las acciones de adaptación son urgentes, pero no como las presentan los gobiernos y las corporaciones transnacionales que ven en la tecnología su mejor aliado, o en la apropiación de territorios, que han sido parte de las políticas climáticas actuales, sino basados en enfoques ecosistémicos, procesos comunalistas y cooperativos.
Es importante el reconocimiento que hace el IPCC en este informe de las necesidades de acciones basadas en enfoques ecosistémicos, además de recuperar -el informe vuelve a presentar proyecciones por regiones- información ya presentada para fortalecer lo que se presenta, principalmente el informe del 2012, donde se daban una serie de datos sobre sequía y pérdida de agua en el norte de México, el cual hablaba -y lo refuerza de nuevo- que para el 2030, se perderá aproximadamente el treinta por ciento de las cuencas, lo cual aumentará la crisis hidro-ecológica que ya estamos viviendo y la la cual tanto el gobierno estatal y el federal pretenden olvidar en sus planes de “desarrollo”.
Mencionemos un par de ejemplos: El estado de Nuevo León, que en los últimos años ha entrado en una crisis hidro-ecológica, la cual se intenta obviar para mantener la industria trabajando. La falta de una política hídrica y el desarrollo industrial depredador ha vulnerado los ecosistemas, por lo que la recuperación de las cuencas no es cosa fácil, al contrario, la llegada de la empresa Tesla, que proyecta la construcción de un millón de carros eléctricos, no hace más que aumentar el riesgo. Aunque esto ultimo sea un espejismo que no alcanzará a convertirse en realidad.
El estado de Sonora es otro ejemplo de como la crisis climática viene a empeorar la crisis socio-ecológica que ya se está viviendo. Un estado minero/industrial/agroindustrialha venido perjudicando sus cuencas por décadas, al grado que sus cuencas están totalmente vulneradas, con daños que no pueden ser restauradas desde la lógica sistémica actual, con lo que han venido afectando las dinámicas ecosistémicas, con lo que se impacta también a las comunidades humanas.
Tanto en Nuevo León, como en Sonora su idea de desarrollo y progreso son parte del espejismo del bienestar económico capitalista, por lo cual para el 2030, es más que claro que las proyecciones del IPCC serán una realidad, con todos los impactos que esto va generar, pues hablamos de la perdida del treinta por ciento de las cuencas, con lo que se pierden ríos y mantos acuíferos (subterráneos y superficiales) y esto genera un efecto domino que nos llevará a perder cantidad incalculables de flora fauna. Lo que se viene, esto viendo los datos del IPCC es un momento histórico donde esta en juego no solo la naturaleza, sino miles de personas que se verán afectadas. Esto a pesar de que existe la evidencia, los gobiernos, no se están preparando para lo que se viene, sino todo lo contrario continúan apostando por proyectos que ponen en riesgo a la naturaleza y las comunidades.
Por si fuera poco, estos dos estados son parte de este nuevo colonialismo verde que se va implementando desde el Norte -la fábrica de Tesla en Nuevo León y en Sonora el plan de energía mal llamada limpia llamado Plan Sonora- Estos dos estados son el ejemplo perfecto de como va mutando este capitalismo tardío hacia el neofeudalismo que cada día se va reforzando más y más. Aquí la soberanía energética de la que presume el gobierno federal se sustenta en el envenenamiento de la naturaleza y el asesinato de comunidades que viven en las zonas de sacrificio.
Si el gobierno realmente buscará aplicar verdaderas acciones climáticas, desde una política pública, necesita partir desde un enfoque ecosistémico, reconociendo las dinámicas de cada hábitat y/o nicho ecológico en que las comunidades humanas conviven con la naturaleza. Esto basado en la mejor ciencia posible, incluidos los conocimientos locales, indígenas, históricos, priorizando la disminución de los riesgos climáticos en las comunidades más vulneradas, evitando el desplazamiento forzado y los refugiados climáticos al máximo. Es decir políticas climáticas locales y comunitarias.
Es más que claro que esto no es prioridad para los gobiernos que siguen apostando por el espejismo del desarrollo económico capitalista y la dictadura tecnológica, por lo que la apuesta que nos queda es por la que apostamos muchxs que son proyectos comunitarios, con base en el apoyo mutuo, la comunalidad, con el fin de hacerle frente a lo que se viene.
Marzo, 2023
Desde el exilio de Elisyum
Jorge Tadeo Vargas, escritor, ensayista, anarquista, a veces activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Está construyendo su caja de herramientas para la supervivencia.
En sus ratos libres coordina el Observatorio de Emergencias Socio-Ecológicas
