El precio de vivir

El precio de vivir

Por Alejandro Valenzuela/VICAM SWITH Volví a ver a Pablo Plascencia veintiún años después de la huelga del CETA 26. Entonces yo vivía en Tijuana y él se encontró a unos alumnos míos con quienes me mandó un mensaje escrito con un número de teléfono y otro verbal:...