Días de revuelta, días de combate
POR JORGE TADEO VARGAS
Hace una semana escribía en esta misma columna, el cómo en muchas ciudades se está tomando la decisión de derribar las presas como medida de recuperación de los ríos. Les compartí algunos ejemplos de esto y las ventajas ecosistémicas de estas acciones.
También señalé aquellas ventajas que tienen una relación directa con las actividades humanas -no industriales- como lo es la agricultura, la pesquería familiar, actividades que son afines a las dinámicas ecosistémicas de una cuenca y que cuando no parten de la lógica de maximizar ganancias no perjudican, principalmente cuando se llevan a cabo con un enfoque adecuado.
Previo a esto escribí -en otra columna- sobre la recuperación de los ríos en las ciudades y como esto debe ser prioritario para una verdadera gestión de cuencas y la recuperación de los ríos, haciendo énfasis en la necesidad de que el crecimiento urbano estuviera enfocado en el respeto de la trayectoria de los ríos y sus ecosistemas tanto de corredor como ripario.
En estas columnas me concentre tan solo en los ríos, dejando fuera otros cuerpos de agua que son parte de una cuenca y que deben de recuperarse, como lo son los humedales, los lagos y lagunas entre otros espacios que son vitales para el buen funcionamiento de este macro ecosistema, por lo que hoy escribiré sobre los esfuerzos que se están haciendo en otras ciudades de todo el mundo para la recuperación de estos espacios lacustres y de captación de agua.
Para quienes son de Hermosillo, para efectos de entender un poco de lo que se habla cuando decimos que el crecimiento de las ciudades debe respetar a los ecosistemas, los invito a viajar al pasado, tampoco muy lejos a las décadas de los ochenta y setenta del siglo pasado y recordar La Sauceda -que justo recibe ese nombre por la cantidad de suaces que rodeaban ese humedal compuesto por una serie de pequeñas lagunas- y su paisaje, la vista que nos ofrecía y para que lo usábamos.
Si nos vamos un poco atrás, entre los cuarenta y cincuenta, en el territorio donde se construyó un centro comercial y un museo, existía un lugar similar a esa sauceda de la cual ahora solo quedan vestigios que algunos y algunas aferradas quieren recuperar. Estas décadas eran lo correcto en el manejo de una cuenca para garantizar agua, previo a que la (pos) modernidad dictara que las ciudades deben de estar encementadas y que las políticas sobre agua deben ser hidráulicas, nunca hídricas.
Una vez hecho este ejercicio de memoria, que es más bien de historia ambiental, tenemos la responsabilidad de buscar esos espacios que perdimos bajo eso que los gobiernos llaman desarrollo y aquí les comparto unos ejemplos de que se puede y que es una realidad.
En Bangkok, Tailandia, en diciembre del 2024, se inauguró un proyecto de recuperación de un humedal que se habían convertido en una fábrica de tabaco, ahora estas 41 hectáreas que están dentro de la ciudad son lo que eran antes de la modificación del entorno ripario por un entorno urbano: un humedal que tiene la capacidad de retener ochenta y siete millones de metros cúbicos de agua, además de ser espacio para la recuperación de mucha flora y fauna. Insisto; el diseño de la ciudad se tiene que adaptar al humedal y no desaparecerlo.
En Maine, la propuesta de derribar una presa, esta relacionado con el rescate de la bahía de Penobscot, con lo que buscan precisamente recuperar el patrimonio biocultural del pueblo originario que le da ese nombre a la bahía. Lo mismo en California que en los últimos años han derribado cerca de cuarenta diques que taponeaban ríos y que estaban matando humedales.
De esta manera, las ciudades están cobrando otra importancia en la restauración de las cuencas, siendo participes directas con cambios de raíz en la planeación urbana y el desarrollo territorial.
En Massachusetts, los propios agricultores están reconvirtiendo regiones que eran humedales para recuperar agua, aunque esto implique quedarse con menos tierras de cultivo, pero así garantizan que tendrán la suficiente agua por muchos años.
Las cuencas no solo son los ríos corriendo libremente, también están compuestas por humedales, por lagos, lagunas, aguas subterráneas que ven modificado su cauce y con esto sus dinámicas se pierden por completo con las consecuencias de las que ya se ha escrito en demasía para ignorar los daños que provoca represas las cuencas.
En México, el gobierno federal con la complicidad de los gobiernos estatales y municipales ha comenzado una avalancha de proyectos de presas. Tan solo en el norte tienen proyectado alrededor de diez presas en los estados de Sonora, Chihuahua, Durango y Nuevo León, situación harto complicada de combatir, pero muy necesaria.
El retroceso en las políticas del país se siente en todos los ámbitos que competen a los derechos humanos y en especifico en materia de agua y ecología. Es preocupante que en plena crisis socio-ecológica, estas políticas solo sean para agravarla más.
Agosto 2025
Desde el autoexilio de Ankh-Morpork
Profesor, traductor, escritor, anarquista, exActivista, pero sobre todo panadero casero
Hay días que viajo a mundo disco.
