#DiasdelFuturoPasado Vol. 69
Jorge Tadeo Vargas
En el 2019 China dejo de recibir las miles de toneladas de residuos plásticos que había recibido por décadas provenientes de distintos países alrededor del mundo. Esto causó un caos administrativo a nivel global, pues ningún país estaba preparado para hacerse cargo de estos residuos, menos para todo lo que se les venía encima con esta decisión del gobierno chino.
Los países del Norte Global, que son quienes más plástico consumen tenían que tomar decisiones fundamentales en cuestión de meses, decisiones que involucraban no solo a los gobiernos, sino también a la industria y a muchas de las corporaciones transnacionales. Las opciones eran buscar otros países a donde enviar sus residuos o cambiar el modelo de producción-consumo. Por supuesto eligieron la primera.
Ante esta situación y aprovechando muchos vacíos legales, muchos gobiernos del Sur Global levantaron la mano para hacerse cargo de los residuos plásticos, la mayoría provenientes del Norte Global; por lo que conceptos como termovalorización y/o reciclaje energético entre otros comenzaron a escucharse mucho en los tomadores de decisiones. La idea se fue cuajando de la mano principalmente de la industria cementera para usar estos residuos como combustible para la producción de cemento. Ejemplos de esto lo vemos en países como Ecuador, Colombia, Tailandia y por supuesto México, que tiene más de veinte años utilizando residuos como combustible, bajo el concepto de coprocesamiento[i].
Esta situación llevó a que desde diversas organizaciones, investigadores, activistas, cuestionaran esta resolución, además de que se buscaran regulaciones para que los países del Sur no terminaran ahogados en plásticos que ellos no estaban produciendo. Un claro ejemplo de injusticia ambiental, donde quienes están causando el problema se lavan las manos dejando que la problemática se resuelva por alguien más.
Con la presión de muchas organizaciones es que los ciento ochenta y siete países firmantes del Convenio de Basilea[ii] se reunieron en Noruega para armar las directrices que debería de seguir este nuevo mercado de residuos plásticos. Principalmente por el peligro de exportar/importar aquellos que pueden ser tóxicos y/o peligrosos para la salud ambiental y humana. La Enmienda de Noruega[iii] como se le conoce a este documento, debe ser ratificado por todos los firmantes del Convenio de Basilea y aplicar las directrices acordadas.
México es país firmante del Convenio de Basilea, además de que participó y ha ratificado la Enmienda de Noruega. Algo que en papel podría ser una buena noticia ¿Por qué no lo es? Bueno, porqué el gobierno federal desde la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Secretaría de Relaciones Exteriores lo ha ratificado a modo de que las corporaciones puedan aprovechar en su beneficio estos residuos sin importar los impactos ya documentados.
Desde el gobierno federal, sin darle importancia a la ciencia o la información que ya se tiene puede decidir cuantas toneladas importar, sin revisar que tipo el plástico, es decir que puede entrar aquel que es tóxico y dañino, que si lo vemos como combustible el riesgo aumenta aún más. Organizaciones como Greenpeace, LIDECS, Fronteras Comunes entre otras han elaborado un informe sobre esto, que pueden consultar en el siguiente link: www.enmiendaplasticosbasilea.org/wp-content/uploads/2021/01/informe-basilea-plasticos.pdf
¿Cuál es el peligro con esto? Primero, desde el 2018, en el senado de la Republica se viene preparando el marco legal para fortalecer la incineración de residuos en hornos de cemento. La ley federal de plásticos, la ley de economía circular, las modificaciones a la ley general de prevención y gestión de residuos son los fundamentos legales por parte del gobierno para darle entrada a estos residuos. Segundo, la Enmienda de Noruega que si bien es o debería ser un mecanismo a favor de la justicia socioambiental al ser un tanto ambigua da las facultades a los países firmantes de exportar/importar residuos plásticos con mayor facilidad que cualquier otro residuo transfronterizo, por lo que a los gobiernos del Sur y las corporaciones transnacionales les viene como anillo al dedo. Tercero, la necesidad de poner en marcha soluciones de final de tubería que solo sirven para maquillar de verde al modelo de producción-consumo tiene en México a un gran aliado, pues desde una lógica depredadora para que se esconde bajo términos como sustentable, ecofriendly, continúa creando zonas de sacrificio.
La crisis del plástico nos alcanzó, es parte de la tan cacareada emergencia climática con la que se llenan la bocas muchas ONGs y activistas alrededor del mundo. La producción, distribución, consumo y disposición final de este producto derivado de los combustibles fósiles, es posiblemente el mayor productor de Gases de Efecto Invernadero; es pues, la identidad, la marca registrada de este modelo, que en el que se basa la hegemonía del sistema de clases actual, el cual va mutando poco a poco a un sistema neofeudal.
Ante la crisis socio-ecológica que estamos viviendo actualmente, es necesario que las soluciones sean de fondo, directo a la raíz del problema y no estas de final de tubería que no solo invalidan cualquier esfuerzo comunitaria, sino que van generando muchas injusticias socioambientales.

Desde la rebelión contra el Elisyum
Agosto 2021.
Jorge Tadeo Vargas. escritor, ensayista, activista, anarquista, panadero casero, adicto al vino tinto, el café, el té y lo que él considera buena música. Coordinador no oficial de LIDECS.
[i] https://www.sinembargo.mx/30-11-2020/3901267
[ii] https://www.gob.mx/semarnat/acciones-y-programas/convenio-de-basilea

