#DíasdelFuturoPasado 111

Segunda de dos partes
Por Jorge Tadeo Vargas.

Fueron varios días de negociaciones entre los países firmantes del Tratado Global de Plásticos, los que buscaban crear las directrices a nivel mundial para reducir la producción y el consumo de plásticos. En esta reunión, para no variar y como siempre ocurre en este tipo de negociaciones, el cabildeo por parte de la industria y las corporaciones transnacionales estuvo muy presente intentando -y lográndolo- meter su agenda llena de falsas soluciones para así continuar con el negocio que representa para ellos la producción de plásticos y su disposición final.

Las negociaciones llegaron a su fin con un bloqueo de parte de varios países (liderados por Arabia Saudita) que no están conformes con el giro que se les ha dado a los acuerdos, por lo que el reglamento provisional aprobado en la reunión de Montevideo seguirá siendo el que se continúe utilizando; un reglamento que no es vinculante y que en estos momentos no cubre todas las necesidades. La principal razón para que se diera este bloqueo fue el intento de quitar del reglamento el llamado “punto de consenso” para tomar las decisiones dentro del Tratado, con el argumento de que con la búsqueda de un consenso se detienen las negociaciones y no permiten avanzar hacia los acuerdos necesarios para alcanzar los objetivos.

Bajo este argumento, de que el consenso debe ser una herramienta que permite llegar a acuerdos en tiempo y forma necesarios para ir avanzando en el tratado global, lo ocurrido se plantea como un fracaso, principalmente -dicen los países y ONGs que ya no quieren el consenso- por el cabildeo de la industria y como se aprovechan de esto. Recordemos que el consenso es una herramienta democrática en la cual las decisiones se toman hasta que todos los participantes estén de acuerdo en la propuesta, esto algunos países lo ven como un peligro.

Para los países que están “bloqueando” las negociaciones, el hecho de cambiar la dinámica de toma de decisiones, de consenso a votación, mantiene el riesgo de la influencia de las corporaciones transnacionales y no permite el debate y los argumentos a la hora de tomar una decisión. Con esto las negociaciones se estacan y dejan al tratado en el mismo lugar en que se encontraba, pero ahora con nuevos riesgos que benefician sobre manera a la industria del plástico, que dicho sea de paso, es la misma industria que la del petróleo.

El primero de los riesgos es el que representa el “informe spotligth” que le da a los países las herramientas “científicas” para usar el plástico como combustible alterno, principalmente al menos en los países del Sur Global, en los hornos cementeros, aumentando las emisiones toxicas que ya de por si se arrojan en estas plantas que ya están usando este tipo de combustible, pero se prevé que aumente gracias al informe presentado por el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (PNUMA) previo a la reunión del tratado global.

Esto es importante mencionarlo porque está en riesgo la salud ambiental y humana, pues aunque suene contradictorio, no tener un tratado a nivel mundial, especialmente si este tiene un carácter vinculante, deja las decisiones a los países, donde la influencia de las corporaciones transnacionales es mucho mayor. Si ponemos el ejemplo de México, donde la industria del cemento es intocable y tiene una vinculación directa en la toma de decisiones del gobierno federal es muy claro que lo que menos importan son los costos e impactos que esta decisión va a dejar en poblaciones que ya están siendo afectadas.

Lo segundo es que parte de las soluciones pasarán a los créditos plásticos, que no son más que una falsa solución que promueve la mentira del reciclaje energético, desde el absurdo de la economía circular y -de nuevo- promoviendo el uso del plástico como combustible, es decir es la herramienta perfecta para justificar el informe del PNUMA.

La crisis (otra vez esta odiosa palabra) se ha vuelto insostenible con lo que los impactos a la salud ambiental y humana están a punto -si es que ya no lo es- de convertirse en una emergencia sanitaria socio-ecológica, y estas alternativas que se proponen desde el propio sistema de clases, como lo es convertir los plásticos en sustancias mucha más tóxicas están convirtiendo a regiones enteras en zonas de sacrificio, envenenando con esto el aire, el agua y la tierra.

Ante la falta de soluciones reales a la problemática de los plásticos en todo el mundo y el impacto que esta va generando, es importante buscar soluciones reales desde las propias comunidades, alternativas que partan desde una postura crítica del decrecimiento, del cooperativismo y la comunalidad.

Junio 2023

Desde Ankh-Morpork

Jorge Tadeo Vargas, escritor, ensayista, anarquista, a veces activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Está construyendo su caja de herramientas para la supervivencia.

En sus ratos libres coordina el Observatorio de Emergencias Socio-Ecológicas