
Cultura light 2020
Manuel Alberto Santillana
- Ahora que se anunció que entre Argentina y México se va a producir y distribuir la vacuna Astra Zeneca-Oxford para prevenir el COVID19, conviene echar un breve vistazo a qué son y algo de historia de las vacunas. Todo se debe a un médico británico, Eduard Jenner fue quien se percató, a fines del siglo de las Luces, que los trabajadores que ordeñaban a las vacas no se contagiaban de la viruela. Por alguna razón, que se descubrió 150 años después, el agente causal de la viruela no provocaba este mal en los ordeñadores. Jenner, por pura inferencia clínica, miró que los trabajadores tenían pequeñas heridas en las manos y al tener el contacto con la leche de vaca se inmunizaban contra la viruela. A raíz de esto, lo que hizo Jenner fue poner en contacto la sangre de un trabajador con la de una persona que no lo era, y con esto observó que se inmunizaba contra la viruela. De ahí, y en virtud de que la cura o la prevención provenía de las vacas, es por lo que se llamó y se denomina actualmente a estos productos “vacunas”. O sea, literalmente, producto de las vacas.

- Una historia poco conocida es que la primera campaña de vacunación mundial fue hecha en México. Aunque en este tiempo era la Nueva España. Resulta que como la vacunación contra la viruela era un éxito en la monarquía europea se decidió que también los virreyes, y sus familias, debían disfrutarla. Y si la Nueva España era la reina de la corona, puesto que de aquí provenía el 80% de la plata y el oro de toda España, pues bien valía proteger a sus protectores. Así que se embarcaron el Dr. Balmis con unos pajes que se habían sangrado y puesto en contacto con los hijos de los monarcas y, vacunas vivas, fueron traídos a Veracruz y de ahí a la Real Ciudad de México, para pasar el sangrado a los hijos de los señores del Virreinato. Y cuenta la leyenda que vinieron al cuidado de una enfermera quien los traía muy bien alimentados. Y que de aquí se fueron a las Filipinas en la Nao de la China, ahora con niños indígenas o mestizos mexicanos, vacunas vivas, a Cibao o las Filipinas a seguir su tarea inmunizadora.
- La historia de las vacunas trae otra vínculo con México, porque hacia fines de la década de los cincuenta del siglo pasado en colaboración con el Dr. Manuel Ramos Álvarez y posteriormente con el Dr. Ruíz Gómez, Albert Sabin probó la efectividad de su vacuna con niños mexicanos. Prácticamente se probó toda la fase 3 de las vacuna Sabin a principios de la década de los años 60s en la infancia de la Ciudad de México y Toluca. Virtud de que los niños mexicanos comenzaron al ser protegidos contra la poliomielitis luego de la terrible epidemia que afectó a casi toda América desde 1900 hasta 1960, con un pico o brote de altísimos contagios entre la década de los 40 y 50s. Y que había afectado al propio presidente de los Estado Unidos, Franklin Delano Roosvelt, que en 1921 la contrajo a los 39 años. Al parecer, y luego de un pleito académico y de egos entre Jonas Salk y Albert Sabin hasta la muerte, ambos decidieron hacer pública la patente de ambas vacunas, lo que permite que cualquier laboratorio farmacéutico la pueda producir a bajos costos. Y paradoja del destino, cada científico deseaba que su vacuna fuese la que se aplicara en un conflicto absurdo, pero del que finalmente la Organización Mundial de la Salud determinó que lo mejor es una vacuna mixta. Así hoy por vía oral (método Sabin) se pone dos partes de vacuna tipo Salk y una parte de Sabin. Una es de fragmentos virus –Salk- y otra parte de virus atenuados (Sabin).

- Y no sólo eso sino que en México desde hace casi cien años se inician los esfuerzos por vacunaciones masivas como políticas sociales. Así en 1923 se inicia el primer programa nacional de vacunación contra la viruela. En 1973 se establece constitucionalmente el Programa Nacional de Vacunación, que se ampliará en 1980 a campañas intensivas, luego a días y posteriormente a semanas nacionales de vacunación, ahora semanas nacionales de salud. En 1985 se implementó la Cartilla Nacional de vacunación. Y desde 1991 el programa de Vacunación universal con esquemas infantiles, del adulto, de la mujer embarazada y del adulto mayor, al que desde hace 10 años se añadió el de vacunación para los adolescentes. Otro de los aspectos que conviene saber es que en México se producían vacunas. Así, en los laboratorios nacionales y en algunos particulares se producían las vacunas que se irían a aplicar en los centros de salud, las clínica u hospitales del sector salud, o en las campañas. Por cierto, es reconocido que el sistema de vacunación mexicano, en cuanto a su orden, calidad y cobertura es el mejor del mundo. Desde luego, porque está en manos de las profesionales enfermeras mexicanas.
- Pero en eso llegó el neoliberalismo a México y hacia la década de los ochentas por la crisis económica primero y luego en los noventas por una política de comprar todo en el extranjero, fueron desapareciendo paulatinamente los laboratorios mexicanos, tanto los públicos como los privados nacionales. Y con eso desapareció la producción de vacunas mexicanas, de tal manera que en este 2020 sólo se producen dos vacunas, todas las demás las tiene que comprar a la industria farmacéutica mundial al extranjero. Nada de los que debemos sorprendernos; lo mismo pasó con la tecnología médica, por eso no teníamos ventiladores. Por eso no había ni cubrebocas y hubo que comprarlos a China, porque se dejo, en la práctica, se dejo producir industrialmente ropa quirúrgica en México, pero igual medicinas, insumos de laboratorio, camas de hospital, etc. Etc.. Por eso decimos que el abandono y debacle del sistema de salud mexicano de los últimos 26 años -los mismos del neoliberalismo-, no fueron por azar, ni por error, sino por una política definida de desmantelarlo. ¡Y en eso llegó Fidel!, perdón, la 4aT.

