LUIS ENRIQUE ORTIZ

Lo peor que ha hecho la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo con los sonorenses es haber minimizado el movimiento de oposición a la política de agua del gobernador Alfonso Durazo Montaño.

Decir que sólo eran diez los inconformes y afirmar sin soporte que la mayoría de los urenses apoyan la presa Puerta del Sol, que por cierto no está considerada en el Plan Hídrico Sonora 2023-2053, fue casi una grosería contra el Pueblo noble y sabio.

Están más que documentadas las multitudinarias asambleas con cientos de participantes rechazando de manera unánime y pública la construcción de las presas Las Chivas, Sinoquipe y Puerta del Sol, que el gobierno del estado pretendía -originalmente- financiar con el fraccionamiento y venta de los terrenos de la presa Abelardo L. Rodríguez.

A pesar de la oposición evidente, en la que el Pueblo expresa su voluntad, los políticos en lugar de honrar a su patrón, la gente, lo desoyen, desprecian e intentan minimizar.

No obstante que la propia presidenta anunció el pasado 29 de septiembre, la realización de una consulta para decidir si se construyen o no las presas, el gobernador Durazo Montaño en lugar de preguntarle a la gente qué tipo de consulta es la más democrática, ese mismo día volcó hacia Ures -epicentro de la defensa del agua en Sonora- todo el aparato estatal, incluyendo unidades de la policía estatal, usando los programas y el presupuesto público para coaccionar, presionar y doblegar la voluntad de la gente.

Existen decenas de testimonios donde los propios operadores oficiales aceptan que su misión en Ures es la de convencer.

Esta es una práctica muy usada en el PRI, el descontón al adversario, te digo que te voy a consultar para que le bajes y al mismo tiempo permito que la cultura priista corra a raudales por las calles y casa por casa.

Anunciar un proceso de consulta y al mismo tiempo dar el descontón con la mano panista de la secretaria de Desarrollo Rural, Célida López, es actuar como vil priista de cualquier priista de cualquier época.

Pero eso no es lo peor, sino el hecho de que el representante presidencial en Sonora para el tema que incluye una posible consulta es el delegado de la Comisión Nacional del Agua, Rodolfo Castro “El bagre”, quien fue empleado del gobernador Durazo al inicio de su gobierno y tuvo que dejar el cargo de responsable de la oficina del mandatario porque fue vinculado proceso por peculado en Baja California, cuando trabajó con el exgobernador Jaime Bonilla, otro pillo.

Con esos antecedentes el Gobierno de México lo incorporó a la nómina y a la teta grande de la relación con el presidente de Grupo México, Germán Larrea.

Los jerarcas de la Cuarta Transformación se enojan mucho cuando los comparas con partidarios del PRI y del PAN, de donde vienen muchos de ellos: “no somos iguales” espetan indignados muy serios, tanto que uno casi se las cree.

Vamos a hacer abstracción de la verdad sobre el proyecto y lo dejaremos opaco como a muchos políticos les gusta y muchos de MORENA no son la excepción.

El caso es que la gente lo rechaza porque sea para Hermosillo el agua o sea para Germán Larrea, a los habitantes de la región que abarca desde Ures al municipio de Arizpe, se van a quedar sin agua, al menos que se les demuestre lo contrario, no cambiarán de opinión.

A la gente se le debe consultar desde la elaboración del presupuesto y que desde ahí la mayoría diga si quiere o no una presa que lo va a sacar de su tierra y si un día regresa ya no será verde el entorno que quedó atrás.

Primero, que se retire de Ures la marabunta burocrática y hasta inculta y colonizadora del gobierno estatal y luego, que la secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez, tome las riendas de una consulta legítima sin presiones, coacciones o intentos de compra de voluntades.

Luego, sin descontones priistas, que el Pueblo noble y sabio determine su presente y su futuro, no un político desde una oficina refrigerada.

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1