La presidenta insinuó hace unos días que detrás del rechazo a la construcción de tres presas en Sonora, existen motivos políticos y no dijo que controlados por Antonio Aztiazarán, alcalde panista de Hermosillo y líder natural de la oposición partidista, pero se refería a Él, tanto que al otro día el gobernador, Alfonso Durazo Montaño, en un acto público, le puso cara de Joe Biden con chilipiolca al Toño, quién sabe si motivado por el mensaje mañanero de su jefa, Claudia Sheinbaum Pardo.

Por eso es importante destacar la aparición de El Chema, José María Martínez Rodríguez, indiscutible artífice de la Cuarta Transformación en Sonora, en la escena pública, parado firme del lado del lado correcto de la historia, defendiendo a los ríos San Miguel y Sonora.

La llegada, en 2018, de El Chema a la dirección de Cuenca Noroeste, de la Comisión Nacional del Agua (CONGUA), fue interpretada casi de manera unánime por el inconsciente colectivo como el inicio de la justicia médica, social, ambiental y económica para los habitantes de la región Río Sonora, afectados en 2014 por el derrame de 40 millones de litros de sulfato de cobre acidulado al río Bacanuchi, en Cananea, por parte de Grupo México al romperse una presa de jales y que envenenó la vida de más de 25 mil personas y el subsuelo de los municipios de Arizpe, Banámichi, Huépac, San Felipe de Jesús, Aconchi, Baviácora y Ures.

Figuras como la del doctor José María Martínez Rodríguez, con una postura crítica a la construcción de las presas Las Chivas en el río San Miguel y Sinoquipe y Puerta del Sol, en el Sonora, desarman la teoría conspiracionista de que detrás de la oposición al proyecto, existen intereses político partidistas de la derecha no morenista.

La magnitud del conflicto social provocado por la fatuidad oficial de construir presas de las cuales no se tienen manifestaciones de impacto ambiental, estudios social y otros de relevancia -y esto aceptado por el propio Durazo Montaño- es tal que todo buen oportunista la quiere aprovechar desde el morenista Armando Moreno Soto, hasta personajes infames de lo que queda del PRI, como Onésimo Aguilera Burrola.

En serio, compañera Sheinbaum Pardo, Usted cree que la oposición le va a perdonar las torpezas y excesos a la administración de Alfonso Durazo, claro que no, porque como diría el filósofo michoacano, Juan Gabriel: “te pareces tanto a mi que no puedes engañarme”.

Pero una cosa son los gritos sin eco del PRIAN que mal que bien intenta hacer lo suyo, que es ser cuchillito de palo y otra negarse con ese argumento a reconocer que existe un movimiento legítimo de defensa del agua y que con argumentos científicos dicen no a las tres presas arriba mencionadas.

El Chema es de esos, tal vez una de las personas con más formación en la materia que no sólo es parte de los que desde dentro de MORENA atrancan la puerta a los intereses de Grupo México (GM), a los que al parecer se han rendido Alfonso Durazo y sus principales operadores políticos.

Una vez, el tecleador preguntó a un alto funcionario del gabinete duracista: “¿Por qué salió El Chema de la Conagua, hizo algo mal?. La respuesta del servidor público fue lacónica, pero no requirió explicación alguna: “No, al contrario”. Ese día el tecleador intuyó que el dueño de GM, Germán Larrea, era quien mandaba en Sonora.

Martínez Rodríguez, es esposo de la presidenta de MORENA en Sonora, Judith Armenta, desde hace décadas mujer de lucha y sólida formación académica, ambientalista, quien además coordinó en la entidad la etapa no formal de la candidatura de Claudia Shinbaum Pardo la presidencia de México, por allá en 2023.

De hecho, la peli roja pareja estuvo en la RENATA (Reserva Nacional de Talentos) por mucho tiempo, hasta que Luisa Alcalde la nombró dirigente en Sonora de MORENA, dicen que por instrucciones de la propia Shinbaum Pardo.

Si la mandataria quiere una opinión científica sobre el tema de las presas y la garantía de agua para la ciudad de Hermosillo, no hay duda, que le pregunte a El Chema y lo escuche bien, porque Durazo no le cuenta todo y sus sub alternos van dando palos de ciego por todos lados alborotando avisperos.

Reforestaciones masivas en la capital sonorense para recargar vital líquido al subsuelo, tratamiento de aguas negras y hasta reparar la red de distribución domiciliaria, serán algunas de las recomendaciones que pueden brotar.

A menos que se quiera negar la realidad y pasar por encima de la voluntad del Pueblo. “Pero qué necesidad” diría el divo de Ciudad Juárez, Alberto Aguilera, Juan Gabriel.

Las presas no son la solución para garantizar el derecho humano al agua para la ciudad de Hermosillo, como no lo fue el Acueducto Independencia construido en la época del gobernador delincuente, Guillermo Padrés Elías.

Foto tomada de la red.

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1