Empezaremos diciendo que el concierto de anoche con Susana Zavaleta y la Orquesta Filarmónica de Sonora fue extraordinario. Ella, bellísima y dueña absoluta del escenario, juega con el público y hasta con la Orquesta. Sus interpretaciones son muy buenas, y el intercalado de poesía con canto fue un acierto, aunque todo su espectáculo se antoja más para El Callejón del Templo.

El montaje de la Orquesta merecería un texto por sí mismo. Solo comentaremo que acoplarse a una cantante con un solo ensayo de dos horas es, por decir lo menos, digno de asombro. La dirección del joven maestro Héctor Acosta Ayala, orgullosamente hermosillense, lleva al gran ensamble musical por rumbos diferentes al conocido. La interpretación del Danzón No. 2 de Arturo Márquez es una de las mejores que hemos escuchado, sin duda. Acosta entiende el espíritu irredento de la pieza y lo resalta, lo deja fluir, sin trabas y sin concesiones.

Y no sorprende que fuera en ese teatro, en ese pueblo y en ese Festival.

Vamos a ver, ¿qué hace a un evento de esa naturaleza algo exitoso, o en su defecto, un fracaso? ¿La cantidad de gente que se arremolina en las plazas y puestos de comida y de bebida? ¿La ocupación hotelera? ¿La cantidad de medios que llegan y el tiempo aire que invierten en las presentaciones y el anecdotario del festival? ¿La organización del mismo por parte de las autoridades de cultura, la selección de artistas que jalen a la gente, pero que además tengan una propuesta diferente?

El Festival Alfonso Ortiz Tirado es esencialmente vocal, nos dijo un teatrero el año pasado. Es decir, podrá haber otras manifestaciones, pero el canto, en sus muy diversos géneros, es lo que convoca. ¿Hay canto en esta edición? Sí, hay mucho canto en el programa, desde el dúo de música mayo con bajo-sexto y guitarra, hasta el folk alternativo, pasando por la salsa, la trova, el jazz, etc. Y por supuesto, mucho bel canto, en varios foros, no solo en las noches de gala.

Esto, claro, lo hemos tenido en muchas ediciones. Libera Radio ha cubierto por varios años el festival y, en este aspecto, no creemos que desmerezca comparado con ocasiones anteriores. Es evidente que el recurso es limitado, por eso se escogieron a artistas que, teniendo una propuesta propia más allá de lo comercial, puedan llegar a atraer un público más amplio. Hay propuestas honestas entre la variedad y una vocación formativa desde la organización.

Pero para quienes prefieren ver las calles llenas de jóvenes arrastrando las hieleras con cerveza, ese es el primer y quizá mayor pecado de la dirección de la maestra Aldaco. Parece que algunos tienen nostalgia por aquellos festivales donde no se podía dar un paso entre Palacio y el Templo porque Los Portales se convertían en “la cantina más grande” de Sonora. Festivales donde el arte vocal era un aspecto al que debías de resignarte, en aras de una multitud sedienta y, quizá, luego hambrienta.

Y no decimos que no sea importante el aforo a los hoteles, la venta de comida, la economía local. Ojalá les vaya muy bien a los viejitos del champurro y a las señoras yaquis con sus burritos de carne con chile y los guarijíos con su precioso arte popular en venta.

Pero un festival así tiene que ir más allá de Mijares y de los Ángeles Azules para considerarse exitoso. El Festival tiene que ser plataforma para exponer, ante un público que de otra manera no tiene esa oportunidad, artistas de calidad en vivo cuyas características no son comerciales, que no verás en televisión. Esa frase no es de nosotros, la dijo Poly Coronel en una entrevista de radio.

Hasta dónde va, esta Edición ha tenido en general buenos dividendos, tanto en presencia de público como en organización. Todos los eventos, que sepamos, han iniciado en tiempo y forma, sin contratiempos técnicos de ningún tipo. Algunos han tenido menos público, claro, sobre todo en las presentaciones nocturnas de lunes y martes.

¿Por qué, pues, se ha querido difundir la idea de que el Festival ha sido un fracaso? ¿Cuál es la tirria que se le tiene a la actual dirección del Instituto Sonorense de Cultura (ISC)? ¿Qué lo motiva?

Entendemos que puede haber una especie de coraje de parte de algunos medios, cuyos reporteros antes hacían vacaciones-todo-pagado con costo al Instituto. Quizá usted no sepa, pero el despilfarro era grande: comunicadores que llegaban a cenar cortes finos a cuenta de viáticos, o que  “revendían” luego los boletos para comida que se reparte a la prensa. La austeridad de ahora, o como le quiera usted llamar, no les simpatiza.

Por otro lado están los “eternos sembradores de veneno”, como dice la canción de Amaury Pérez, que se han dedicado a golpear a funcionarios de la actual administración, con medias verdades y completas mentiras. A algunas y algunos de estos los trataban muy bien en los gobiernos anteriores, y quizá, solo decimos que quizá, el actual les cerró la llave.

Creemos que tanto a unos como a otros no les interesa demasiado el arte, el bel canto, la cultura como reparadora del tejido social… vaya, dudamos incluso que les interese el repunte de la economía del pueblo.

Pero hay otro grupo, personas quienes también se dedican a actividades culturales o mediáticas, y que han tomado la costumbre de emitir críticas a la actual administración del ISC y a todos sus eventos y decisiones. Hasta ahí todo bien, porque todo debe ser criticable y lo público debe ser cada vez más público y todo lo que resiste, apoya.

El asunto se cuatrapea cuando esas críticas derivan de argumentos falsos o de interpretaciones a modo. Cuando, al parecer, la crítica nace no de la intención de que la cosa mejore sino lo contrario, sale del hígado y tiene la intención de que todo fracase para que se vayan todos de una buena vez.

Preguntamos: ¿esas posturas son buenas para la salud de la sociedad sonorense? ¿Son buenas para la salud de la comunidad cultural? Si me siento ofendido por algo, ¿es válido y legítimo contestar con una especie de campaña para hacer leña con todo? ¿Es algo conveniente?

Por lo que nos toca, hemos manifestado nuestras diferencias, en público y en privado, de lo que nos han parecido errores de la dirección, pero también los aciertos.

Terminamos porque se hizo largo: hay que dialogar ante todo, porque si no esto se vuelve una babilonia, donde todos hacen como que oyen pero nadie escucha.

¡Vénganse al Festival!

Redacción: Libera Radio.

Foto principal: https://www.facebook.com/festivalortiztirado