Por Manuel Alberto Santillana

1. La semana pasada iniciamos una crónica del derrame de lixiviados de la planta Buenavista del Cobre, del Grupo México. Dado que la Suprema Corte de Justicia de la Nación abrió de nuevo una investigación sobre cómo fue que se utilizó el fideicomiso de 2 millones de pesos en ese 2014. La semana pasada comentamos el inicio de la brigada diagnóstica de 5 días de haberse derramado los 50 mil litros tóxicos, ahora veremos su seguimiento.

2. Reitero que se formaron tres grupos, uno del propio Grupo México, otro independiente de la Universidad de Sonora y otro de la autoridad sanitaria de COFEPRIS, todos financiados por Grupo México. Además, este primer grupo se vio acompañado de un notario público para que todo fuera legal. Se hizo así para que no hubiese suspicacia sobre la metodología y, sobre todo, las evidencias en la toma del agua superficial y de pozos, es decir, para certificar que los resultados fuesen homogéneos. Y así fue. Los tres grupos laboramos coordinadamente y compartimos las muestras y revisábamos entre todos la toma de material, la calibración del equipo y la forma de almacenamiento de las muestras.

3. Como lo constatamos, fuera del arroyo Bacanuchi, al inicio del muestreo no se vio otro lugar con acidez del río o con manchas en el agua. Es decir, en Bacanuchi sí, ahí si se encontraba una gran acidez del arroyo y con una coloración rojiza del río. Pero fuera de ahí y por fortuna, dado que nos encontrábamos en una gran temporada de lluvias, en todo el río Sonora, los pozos y hasta la presa Félix Valdéz, El Molinito, no se encontraron daños macroscópicos, con la excepción ya señalada de Bacanuchi.

4. El asunto entonces era que si no se veía mayor daño que en años anteriores, entonces cuál era el impacto del enorme derrame de lixiviados de ácido sulfúrico del 2014. De hecho, en el considerado el mayor daño ecológico en la historia de México. Y esos fueron los resultados paradójicos; porque en efecto de comparación con años anteriores no se vio que hubiese mayor concentración de metales tóxicos derivados de la explotación minera. Pero entonces eso nos dio una explicación devastadora. Nos quiso decir que, en años anteriores al 2014 había habido un muestreo de metales tóxicos más grande que en el del derrame tóxico. O, dicho en otras palabras, que siempre ha estado contaminado y, pese a que el año 2014 hubo un derrame excesivo, antes hubo años peores. Por lo que no se pudo concluir que este derrame fue mayor a otros años. Lo que fue aprovechado por el Grupo México y su empresa asesora en calidad del agua para señalar que no fue el derrame tan tóxico como se refirió. Pero a la vez, como señalamos nosotros, que la contaminación es crónica y que si este 2014 tuvo muestras altas, debió haber sido peor años antes cuando se encontraron muestras más elevadas que en ese 2014.

5. Ante la presión política internacional el Gobierno Federal instruyó al Secretario del Trabajo, a dos subsecretarios y al director de COFEPRIS para que hicieran un seguimiento y sobre todo, para que llevara a buen cauce el otorgamiento de un fideicomiso de dos mil millones de pesos que proveyó el Grupo México. Y entonces aquí comenzaron a salir los expertos de calidad del agua por todos lados, y cómo debía otorgarse y qué hacer en esos casos de derrame tóxico.

6. Vamos a cerrar este artículo narrando cómo se realizó una primera dotación de cheques del fideicomiso, y cerraremos el siguiente artículo con la propuesta de recuperación, saneamiento y rehabilitación del medio ambiente del río Sonora. En esta ocasión la crónica es de cómo, a los 15 días del derrame se nos citó a todos los investigadores quienes estuviéramos trabajando en el Río Sonora o en aspectos de salud ambiental (en nuestro caso la idea de realizar un primer Atlas Geo-médico Nacional) a un hotel para presentarla al grupo federal y ver en qué se podía apoyar. Y que cerca de 60 investigadores, de aproximadamente 20 grupos de investigación desde química hasta sociocultural, fuimos bateados. Ni un solo proyecto, incluido el nuestro que se evaluó a los 6 días, fue apoyado. A todos se les vio dificultad o se les señaló que sí era necesario pero que no era lo pertinente en ese momento, etc. Pero, a la media hora se llamó en el mismo hotel a los presidentes municipales de las diferentes alcaldías del Río Sonora,  a cada uno de ellos se les dio más de un cheque para resarcir daños. O sea, la discrecionalidad absoluta y la garantía de que el PRI ganaría el siguiente año las elecciones.

*Doctor en Ciencias en Salud Pública.

msantillanam@gmail.com

Publicado originalmente en inversionistasonora.com, reproducido con el consentimiento expreso del autor.