Días de revuelta, días de combate
POR JORGE TADEO VARGAS
Después de unas obligadas vacaciones por casi dos meses de esta columna y digo obligadas pues aunque cerramos el año fuerte en el tema de las injusticias socioambientales, tristemente la mayoría de ella relacionadas con proyectos del gobierno en sus tres niveles, no me encontraba bien de salud para darle un seguimiento a todos ellos, así que me dedique a documentar como se iban presentando, incluso aquellos que podríamos considerar una victoria de las comunidades.
Dicho esto, me parece pertinente hacer un recuento de los daños o el balance socioambiental de las políticas publicas del gobierno federal principalmente y como estas han contribuido al aumento de las injusticas socioecológicas en todo el país.
Mismas injusticias que no dejan de sorprender el como han ido en aumento, en los doce años que la llamada cuarta transformación ha estado con el poder político. Misma transformación que se pinta de humanista y para muchos es de izquierda -cualquier cosa que eso signifique en estos posmodernos tiempos-.
Una de las características de los gobiernos, es que las alianzas entre partidos -y dentro de ellos- se mantienen fuertes, se defienden los colores y se gobierna de esa forma, por lo tanto lo que vemos es un continuismo en las políticas publicas a pesar de los cambios de gobierno. Eso vivimos en los tiempos del PRI como gobierno, se vivió lo mismo con el PAN y lo vemos en estos tiempos de MORENA y sus aliados.
Es importante mencionar que desde la llegada de MORENA al poder, algunos megaproyectos que fueron desechados en su momento, principalmente aquellos que fueron propuestos en su momento por el partido acción nacional como son el Proyecto de Integración y Desarrollo Mesoamericano, previamente conocido como Plan Puebla Panama se ha puesto en marcha, eso sí, intentando no mencionar estos nombres y llevándose a cabo proyecto por proyecto para que este pase desapercibido como lo que es: un gran megaproyecto con muchos intereses involucrados.
Esto nos deja claro que el continuismo en algunos proyectos va más allá de partidos políticos, siendo estos solo los gestores de las empresas y sus necesidades de mantener el modelo de producción-consumo funcionando.
Por otro lado y después del esfuerzo -para mal- que se hizo desde el gobierno anterior, tanto el plan hídrico, como la reforma a la ley de aguas nacionales, finalmente fueron presentados como una de las acciones de este gobierno para garantizar agua para la población en todo el territorio nacional. Un fraude si me permiten decirlo, pues tanto el plan, como la ley están pensadas en seguir fomentando el absurdo derecho humano al agua, que más que un derecho parece un pretexto para la explotación y contaminación de las cuencas.
Los proyectos hidráulicos, como las tres presas en la cuenca del Río Sonora, las dos en Durango, los proyectos de desaladoras y acueductos son un ejemplo de ellos. Estamos ante la mayor embestida que se ha dado a las cuencas, desde hace décadas.
En un momento de crisis hídrica, cuando las políticas deberían de estar pensando en la recuperación de las cuencas, estas pasan por convertirse en repositorios de agua para las ciudades y la industria -en todo tipo- con lo que es mucho más fácil pensar en que esta crisis se intensificará, poniendo en jaque a cientos de ecosistemas en todo el país.
Por si esto no fuera suficiente; gracias a los Programas Nacionales Estratégicos, donde el extinto CONAHCyT lidero una serie de investigaciones en las llamadas Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental, el gobierno federal, junto a los otros dos niveles, armó lo que ellos llaman planes de restauración y remediación que van de la mano de planes “verdes” de desarrollo, lo cual se contraponen entre sí, pero que son la apuesta del gobierno para vender la idea de que están promoviendo el desarrollo sustentable en estas regiones de sacrificio históricamente devastadas por el capitalismo y su modelo de
producción-consumo.
Estas políticas que han sido recibidas por muchas comunidades como la salvación a sus problemas de injusticias socioambientales, no son solo placebos, sino a mediano y largo plazo el impacto será mucho mayor que la tendencia actual.
Cabe señalar que estos proyectos han tenido en algunas comunidades cierta resistencia, logrando incluso que se detengan algunos en específico, lo cual no quiere decir que se haya ganado algo, al contrario, lo único que ocurre, es que se aumentan las regiones en donde externalizar los costos, aumentando así las zonas sacrificables. Esto no es culpa de las comunidades en resistencia, al contrario, ellos están en la defensa del territorio, es simplemente una estupende jugada del gobierno para legitimarse -escuchando a las comunidades- y ampliando los territorios a sacrificar.
Finalmente y aunque podríamos mencionar varias políticas y/o leyes más, concluiré con la ley de economía circular, una ley que fue cabildeada por la industria, principalmente la de plástico y la cementera que solo sirve para respaldar las prácticas injustas y dañinas que estás empresas realizan y aunque ciertos sectores -como es el caso de los pepenadores organizados- la ven con buenos ojos, de nuevo estamos ante una ley asistencial que solo beneficia a las empresas y sus actividades contaminantes.
Si bien los partidos en los gobiernos anteriores -que absurdamente ahora se hacen llamar oposición, aunque sus representantes se han visto beneficiados por las políticas del gobierno actual- estos eran un tanto más cínicos, el actual busca engañar, presumir que sus acciones serán benéficas para la sociedad mexicana -en palabras de ellos- por lo tanto muchas de sus políticas engañabobos entran sin el menor caso de resistencia, a veces esta se presenta de forma muy sutil, como lo ha sido en el tema de la ley de aguas nacionales, tan sutil que no ha permeado más allá de los propios grupos en resistencia.
En este recuento de los daños, incluso sin buscar que el gobierno cumpla con el mínimo de darle derechos a la naturaleza y por lo tanto buscar verdaderos planes de remediación/restauración, solo pidiendo que piense en las necesidades primarias de mantener los ecosistemas sanos para así proveer de bienes a las poblaciones humanas, lo que tenemos son más números rojos, más daños que con el paso del tiempo se convertirán en daños imposibles de recuperar, tenemos muchos ejemplo de ellos, los cuales tristemente comienzan a aumentar y ser mayoría. De nuevo la cuarta transformación en temas socioambientales -como en muchos otros- nos queda a deber.
Desde el autoexilio en Ankh-Morpork
Profesor, exactivista, escritor, traductor, anarquista y panadero casero.
Imagen: Inauguración de las obras de la Presa El Novillo, el Baja California Sur.

