Por: Refugio Velázquez
Ayer, el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, presentó a los “Defensores de México”, una estructura que tendrá la misión de defender el voto en las elecciones de 2027 a través de trabajo territorial.
Entre los nombres presentados, el que más polvo levantó fue el de Rosario Robles Berlanga. Designada como coordinadora ciudadana, Robles tendrá bajo su mando a 50 defensores que recorrerán los 17 estados con procesos electorales; sin embargo, se aclaró que su participación será desde la sociedad civil, sin militancia formal en el partido.
En el mismo acto, Moreno lanzó señales claras hacia el noroeste del país al destapar a Guadalupe Soto como posible candidata a la gubernatura de Sonora. Soto, quien actualmente dirige al tricolor en dicho estado, se perfila junto a Víctor Hugo Celaya —secretario adjunto del CEN—, nombrado “Defensor de México en Sonora”.
Lo que realmente define el tono de esta columna es la omisión. Al no tomar en cuenta a Antonio Astiazarán como su ficha para la gubernatura, la dirigencia nacional parece enviar un mensaje de ruptura.
Todo indica que el PRI se está desmarcando de él, lo que podría significar el acta de defunción de la alianza PRI-PAN, al menos en territorio sonorense.
Más que una estrategia de renovación, el anuncio de los ‘Defensores de México’ parece un último intento de supervivencia cupular. Al apostar por figuras del pasado como Rosario Robles —bajo el matiz de la ‘sociedad civil’— y al cerrarle la puerta a liderazgos locales consolidados como el de Antonio Astiazarán, Alito Moreno no solo está dinamitando la alianza con el PAN en Sonora, sino que está enviando un mensaje peligroso de aislamiento.
¿Se trata de una defensa real del voto para 2027 o de un repliegue táctico para asegurar el control de las estructuras que aún le quedan al PRI? Al final del día, el tricolor parece más ocupado en purgar sus propias filas y marcar distancias que en construir una alternativa competitiva frente al oficialismo.
En política, quien se desmarca para ir solo, a menudo termina caminando hacia el precipicio.





