Alejandro Valenzuela/Vícam Switch

El idioma español, el principal legado de la Colonia (ese doloroso nacimiento del pueblo mestizo, que es el México de hoy) está en riesgo. Como no manejo con maestría nuestro bello idioma, solamente pondré algunos ejemplos.

Primero, el lenguaje inclusivo. Los idiomas evolucionan como se puede constatar leyendo a Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, hay un abuso preocupante del afán de inclusividad que lo ha llevado a ser, incluso, política de Estado. La actual gobernante (ni modo de llamarle gobernanta, como si hubiera un gobernanto) quiere ser llamada presidenta y comandanta, como si hubiera presidentos y comandantos.

Segundo, la expresión “cuerpos sin vida” es usada por quienes ignoran que la palabra cuerpos implica ya que están muertos. No se dice, por ejemplo, “un cuerpo con vida llamado Paco Ignacio Taibo II dirige el FCE” (para entender la referencia, leer su libro Yaquis, donde el trasiego de “cuerpos sin vida” es intenso).

Tercero, la expresión “un vaso con agua” es usada por quienes, con el argumento estólido de que el vaso no puede ser de agua, ignoran que en una de sus acepciones vaso significa la concavidad que contiene el líquido y no al material del que está hecho.

Cuarto, el lenguaje cotidiano, desprovisto de acentos, signos y puntuaciones y demás requisitos de la gramática, la ortografía y la sintaxis, es usado por personas a las que no les interesa la diferencia entre la frase: “Si el hombre supiera lo que vale, la mujer se esforzaría más” y la frase: “Si el hombre supiera lo que vale la mujer, se esforzaría más”.

Quinto, hay una profusión de las famosas confusiones: “Ay” con “hay” y con “ahí” y “baya” con “vaya” y con “valla”…

Hay que ser experto en leer, no el texto, que es ilegible, sino el contexto…

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/alejandro.valenzuela.7921