
Cultura light 2020
Manuel Alberto Santillana
1) Dice un cuento #Sufí que una cosa es la suerte, otra el destino y otra, el futuro. El futuro lo construimos con nuestros actos, tanto los conscientes como los inconscientes que hacemos el día de hoy. La suerte depende de las decisiones que tomemos o que desistamos de hacer, o de aquellas que no realizamos por no querer dejar una ilusoria zona de confort individual. Y el destino depende de la información que nuestro inconsciente le da al universo, a los otros o nosotros mismos, casi sin darnos cuenta. Si se le da una información favorable u optimista al universo, éste lo devuelve con fortaleza, abundancia y salud. Se le dan señales de odio o envidia, entonces se regresa con accidentes, enfermedades o fatalidades. No hay duda, las cosas no pasan por azar. Tal vez no hay una causa efecto directa como ley de #Newton, pero sí hay causas múltiples y efectos múltiples pero éstas y éstos indudablemente están relacionados.
2) No hay que engañarse: en la suerte, el futuro o el destino es claro que el mundo inconsciente personal que asumimos y/o exponemos tiene un papel fundamental. Explica el porqué uno se encuentra a las personas en el momento y lugar indicado, o no se las encuentra nunca. Explica igualmente porqué uno se saca la lotería, el premio anhelado, la confirmación del trabajo deseado, la salud conservada, las amistades queridas, y que es muy seguro todo esto llegará, ya sea tarde que temprano, pero sucederá. Lo demás, en la vida, es lo que hagamos con ese encuentro. Eso es la responsabilidad de nuestros actos, de nuestras palabras, como de nuestros silencios o inacción. Encontrarse a la persona que uno ha deseado o idealizado siempre puede suceder en un momento dado, pero lograr el juego de convivir con amor y satisfacción de ahí en adelante, depende del trabajo diario. Literalmente de hacer consciente ese momento mágico y echarle ganas diario.
3) De ahí que quien no acepte esa vida, de encontrar las cosas o las personas y voluntariamente trabajar diario para mantenerlas al lado, busca entonces forzar las cosas. Esa persona envidia los éxitos del otro, la belleza de la otra, los logros económicos o académicos de aquél, la felicidad de aquella otra. Y, esa misma persona, en vez de cambiar de pensamiento, emociones, actitud o comportamiento con un trabajo personal de reflexión y análisis de su propia historia, de sus decisiones conscientes e inconscientes, lo que busca es cambiar al otro, derrotarlo, acabarlo. En vez de aprender y crecer, prefiere querer modificar al mundo, lo que es imposible e inútil. Y eso es, a la vez, su propia derrota. En vez de cambiar ellos –con lo que podrían crecer y sanar-, pretenden que el mundo sea a su modo –para seguir en su zona de artificial confort-.
Así, encontramos a personas que buscan el daño en la otra o el otro. Son inmaduras emocionalmente, inseguras y débiles. No importa que tengan millones de pesos, mansiones inmensas, automóviles de lujo o trabajos poderosos, no aceptan –en su mente, corazón y pasión erótica-, que al otro le vaya mejor. Y entonces buscan, por despecho o envidia, crear en el otro o la otra “algo malo”. La forma más común es el chisme y hablar del otro. La forma más perversa es el trabajo de magia negra o santería. Claro que si uno o una es fuerte y ha decidido construir su propia vida y hacerse responsable de ella, esos daños o chismes le harán los mandados. Pero, ojo, no todos somos así. Por fortuna y destino está Libera Radio. No es por azar leer esto, llegaron en el momento indicado.
4) La fábula, probablemente de origen Sufí, la contó Doña María Matus, la curandera yaqui de #Vícam pueblo. En ella explica que, en tiempos por allá de la Mil y una noches, un varón joven, hermoso, sano, rico, inteligente y sensible se aburre de tener esa suerte de vida de lujos y placeres y decide reconstruir su futuro. Así, se propone buscar el conocimiento y la iluminación. Para eso abandona todo lo material y se va con un viejo sabio iluminado quien vive solo de la caridad de las personas. El joven, acepta dejar todo y vivir esa vida de humildad, pero le advierte: “Maestro, nada más le digo que mi destino es el placer y las riquezas, le advierto que eso sucederá”. El maestro sonríe y lo acepta. En su primer trabajo llegan a una ciudad y el maestro le pide al discípulo que se quede esperando meditando en las afueras, bajo un árbol. El maestro entra solo a la ciudad a hacer el trabajo y el alumno que se queda bajo la sombra de un árbol vestido con ropa humilde, ya en plena meditación, es llevado a la fuerza a comer con el hombre más rico del pueblo. Resulta que al Rajá no le gustaba comer solo y le dice a sus guardias, “Tráiganme al primer vagabundo que encuentren”. El maestro regresa y al no encontrar a su alumno lo busca y, después de mucho buscar, lo encuentra con el Rajá. Y antes que lo regañe, el alumno le dice: “ Yo le dije maestro, que mi destino es la riqueza y los placeres. Yo se lo advertí”.
5) Así ustedes, al leer o escuchar Libera Radio han encontrado su destino de riqueza y conocimiento. Ya será su responsabilidad seguir este camino en tiempos del la Cuarentena del COVID19.
