Por: Redacción
Hermosillo, Sonora, 22 de Octubre de 2025.- Ante lo que consideran “huecos, falta de claridad y dispersión” en el proyecto de infraestructura hídrica, especialistas de diversas ramas de las ciencias invitan a los funcionarios de la CONAGUA y de la CEA a sostener un debate técnico y público, para presentar dudas y contrastar la información que hasta ahora se tiene.

En una mesa de análisis dentro del programa “De Qué Va?” de Libera Radio, el Maestro José Luis Jardines y los doctores José María Martínez y Rolando Díaz Caravantes expusieron serios cuestionamientos a la información que hasta hoy han proporcionado los organismos estatal y federal del agua, pues encuentran sobreestimaciones de volúmenes, falta de datos hidrológicos determinantes, limitaciones en el área de estudio de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), entre otros.

Los tres son parte del grupo multidisciplinario de 25 especialistas provenientes de distintas instituciones académicas, y que han enviado cartas técnicas solicitando información desde hace varios meses a las dependencias responsables. A partir de este fin de semana y a invitación de representantes de las comunidades del Río Sonora, iniciarán una serie de reuniones informativas en los municipios ribereños.

En la entrevista, José María Martínez reveló la principal preocupación del colectivo: “Todavía hay muchos huecos, muchas dudas que quisiéramos esclarecer” en la información técnica proporcionada por las autoridades, a pesar de haber recibido una “respuesta parcial” a sus cuestionamientos. Esta búsqueda de transparencia técnica es el motor de las próximas reuniones que el grupo sostendrá con pobladores ribereños.

Rolando Díaz Caravantes mencionó que el grupo se constituyó de forma casi natural, pues comparten estudios y conocimientos generados a través de años de investigación en la Cuenca del Río Sonora.

Díaz Caravantes fue enfático al desglosar las inconsistencias técnicas de la información hasta ahora recibida. Al analizar la información estructural del “Plan Integral de Puerta del Sol,” el Dr. Díaz apuntó que los datos sobre los flujos de agua no son precisos.

“Lo que encontramos es que los escurrimientos que ellos manejan en este modelo están estaban sobreestimados, es decir, no lleva tanta agua al río,” afirmó el especialista, explicando que el cálculo oficial utiliza un periodo de tiempo demasiado extenso hacia atrás, en lugar de considerar los últimos 10 años de menores precipitaciones en la cuenca.

Un hallazgo importante refiere a las consecuencias geológicas, pues el Dr. Díaz alertó sobre un impacto no medido, ni estudiado: el potencial taponamiento del flujo horizontal de los escurrimientos, lo que coloquialmente se conoce como el “río subterráneo”. Si la cimentación de la presa alcanza la roca madre a 20 metros de profundidad, advirtió el académico: “Si tú llegas a ese punto de la roca firme, vas a tapar también el río subterráneo que es el que te alimenta, es el flujo horizontal que te alimenta los acuíferos y ese no ha sido medido.” Esta afectación ya tiene un precedente negativo documentado tras la construcción de la Presa El Molinito.

Otro aspecto que no se aborda en la MIA, es, a decir Díaz Caravantes, la presencia y concentración de metales pesados en la zona, a consecuencia del derrame del 2014.

Incongruencia, objetivos difusos y consulta cuestionada

¿Es factible que la Presa de Puerta del Sol funcione así como la Presa la Angostura, o como la del Novillo, como se dice que funcionará?, se pregunta a la mesa.

Jose María Martínez: “No, no tiene nada que ver. Cada obra se diseña en función de las características del entorno, de los afluentes, de lo que genera cada cuenca, pues lo que luce en términos hídricos. Hay que recordar que la presa La Angostura tiene un río, el Bavispe, que es un río permanente. El río Yaqui que alimenta el Oviachic también es un río permanente. El río Sonora es estacional.

Desde una perspectiva de ingeniería hidráulica y seguridad ciudadana, el Ing. José Luis Jardines denunció la falta de claridad en el propósito del proyecto. El especialista, con vasta experiencia en CONAGUA y CEA, señaló “las incongruencias que está manejando la parte oficial”. Jardines mencionó el cambio de objetivo —de abastecer Hermosillo a beneficiar solo a los pobladores— y la nula atención al problema de seguridad en El Molinito. Además, cuestionó el argumento de dejar correr el agua todo el año, ya que el almacenamiento necesario para los distritos de riego propuestos lo haría inviable.

“Si quieres hacer una presa para que siga fluyendo el agua, ¿entonces para qué haces la presa?” se cuestionó.

“Primero dijeron que harían un distrito de riego de 8 mil hectáreas, ahora que de 3 mil. Bueno para regar 3 mil hectáreas necesitas 30 millones de metros cúbicos que estarían almacenados. Entonces, si van a almacenar, ya no puede estar corriendo el agua todo el año. Por otro lado, dijeron que iban a restituir el caudal ecológico del río y hablaban de 27.6 millones de metros cúbicos”.

“Esta suma, más 1 m cúbico por segundo que dicen que le van a dar Hermosillo, tenemos otros 31 millones, pues andamos ya en los 100 millones que escurren por el río Sonora. Pero todo está concesionado, ¿de dónde va a salir esa agua?, se pregunta Jardines.

Sobre la posible consulta pública, José María Martínez hizo hincapié en el protocolo legal que debe seguir este tipo de ejercicio, el cual debe ser “previa, libre, informada y de buena fe”.

Según Martínez, la entidad responsable de conducir una consulta formal no es el Instituto Estatal Electoral, sino la SEMARNAT (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), por ser el órgano que debe vigilar el impacto ambiental, garantizando un proceso equilibrado. El experto advirtió que no es un proceso “fast track”, sino que debe tomar el tiempo necesario para cumplir con todos los requisitos de protocolo.

Hay varias soluciones, no sólo una

Díaz Caravantes considera que la discusión se ha centrado erróneamente en “presa o no presa”, dejando de lado soluciones estratégicas y de menor costo. En esa lógica, propone una visión más amplia: “Hay varias soluciones, por ejemplo, que cese la sobre explotación del acuífero de Bacanuchi y Bacoachi. Otra es regular toda la cuestión de los represos que están por ahí.”

“Otra también, empezar a hacer infraestructura verde que podrían ser trincheras, retenidas pequeñas para que se vaya infiltrando esa agua”.

“Y la que mencionamos más es la eficianeica de la red de Hermosillo. Si mejoramos del 45 al 63% esa eficiencia, tendríamos unos 25 millones de metros cúbicos. Ahí está otra posible solución.”

El Ing. Jardines complementó que esta solución es totalmente factible, aunque requiere una inversión de aproximadamente 3,500 millones de pesos para enmendar la red y un programa de entre 15 y 20 años. Jardines explicó que esto se logra con más medidores, implementando además los sectores hidrométricos para medir el caudal de forma efectiva y priorizar la reparación de tuberías, lo que evitaría las pérdidas actuales.

Los tres expertos reiteraron la necesidad de un debate técnico abierto con las autoridades para poner sobre la mesa la visión completa del sistema hídrico del Río Sonora y sus alternativas, incluyendo la reforestación de la cuenca y el control de represos.

Las primeras dos reuniones del grupo de especialistas con los pobladores se llevarán a cabo el sábado 25 de octubre en Huépac y el miércoles 29 de octubre en Ures.