1. Los dos artículos pasados los dedicamos a señalar cómo se gastó parcialmente el fideicomiso de 2 mil millones de pesos que el Grupo México ofreció para componer el derrame de lixiviados de ácido sulfúrico de agosto de 2014. En este artículo, comentaremos cómo se terminó de utilizar este fideicomiso y los pendientes que se dejaron.
2. Uno de los gastos que nos dimos cuenta fue que se comenzaron a comprar indiscriminadamente tinacos Rotoplast de mil litros para ser instalados en las casas de los pobladores del Río Sonora. Otro de los gastos fue que se informó a cada comunidad que se haría una entrega de cheques a los pobladores que se sintieran afectados por el derrame. Resulta que así en cada comunidad estuvieron presentes miembros de la comunidad de cada poblado, pero también de los que ahora radicaban en Hermosillo o en Arizona. Finalmente se entregaron varios cheques. Cuenta así, que esa semana que se entregaron los recursos monetarios, los expendios de cerveza y los oxxo vendieron toda la dotación de cerveza. Y a la semana siguiente aparecieron en cada comunidad nuevas trocas pick up y carros chocolate compradas por lo que habían recibido los cheques. A la vez hubo quejas de los pobladores quienes señalan que ellos sí fueron los afectados y sin embargo nunca se les dio recurso económico alguno.
3. Hay además dos casos que conviene comentar, de cómo se gastó el fideicomiso. Uno de ellos es que se le solicitó a Televisa que realizara un video donde se demostrara que hubo brigadas de limpieza y recuperación de las zonas contaminadas del Río Sonora. Y que tal documental se hizo con el cobro, por parte de esta empresa, de alrededor de 6 millones de pesos. Además de que el video se realizó un par de meses después del derrame por lo que era imposible que se encontrara con datos de contaminación. Peor aún, tal documental se pasó en las salas de cine como un promocional, pero en las salas de Cinemex, cadena de cines que pertenece precisamente al Grupo México. Y que se cobró por esa elaboración de varias copias y transmisión en las sala de Cinemex durante los tres meses siguientes cerca de 25 millones de pesos. Dicho en otra forma, del propio fideicomiso de 2 mil millones, cerca de 30 millones regresaron casi de inmediato a los grupos empresariales.
4. Por último, habría que señalar que en el plan de resarcir el daño a que se comprometió Grupo México se encontraba la creación de un centro de estudio e investigación en Epidemiología ambiental y otro en Toxicología. Además, se comprometieron a la instauración de un hospital de 50 camas en Ures que se especializara en los daños ambientales y tóxicos del derrame para la población de toda la cuenca del Río Sonora. Nada de eso se hizo.
5. A continuación resumimos nuestra propuesta como grupo universitario de la primera visita a los 5 días del derrame:
A) En los 34 pozos donde se realizó la muestra, excepto uno, todos presentan problemas de insalubridad. La mayoría están a la intemperie en medio de un campo agrícola o aledaño a los corrales. Todos cuentan con espacios cercados, y el equipo eléctrico para encenderlos se localiza en casetas en mal estado. Algunos pozos se encuentran cercados y con candado, y existe personal del municipio o localidad que “lo prende”.
B) Tampoco existe un sistema homogéneo de almacenamiento de agua de reserva o casos de emergencia. Existe una “pila” de almacenamiento en Arizpe, y otra en San Felipe de Jesús, pero niegan que existe en los otros 8 pueblos7municipios del Río Sonora. De igual forma no existen sistemas de almacenamiento ni en los hoteles, ni en los restaurantes o gasolineras, o tiendas de autoservicio.
6. Prácticamente no existe una “cultura de cuidado del agua”, no había tinacos en las casas, ni en los restaurantes, hoteles, o incluso ni en las presidencias municipales, donde se encuentra el sistema regulatorio y operativo del agua. Al conversar con los pobladores de los diferentes pueblos y comunidades nos decían que simplemente abren la llave del agua y la consumen. No refieren utilizar filtros de tipo alguno en la toma domiciliaria de sus cocinas ni en sus casas.
A) No hay un sistema de tratamiento de agua de desecho de la Mina Buenavista, ni existe evidencia alguna de planta de tratamiento de aguas en alguno de los municipios estudiados.
B) La única forma de tratamiento del agua potable es por cloración. Sin embargo en la mitad de los pozos que surten a las comunidades, los conectores del clorado estaban inservibles. Los pobladores desconocen la calidad del agua del pozo y no saben si debe tener un tratamiento especial, si contiene metales o tóxicos.
*Doctor en Ciencias de Salud Pública.
msantillanam@gmail.com
Publicado originalmente en el inversionistasonora.com. Se reproduce con el consentimiento explícito el autor.





