
Cultura light 2020
Manuel Alberto Santillana
1. Nuestro país tiene, hasta el momento, la letalidad más alta de todas las registradas a nivel mundial. Letalidad es una medida de la epidemiología que se refiere a la proporción de fallecidos por una enfermedad. Se mide en porcentajes, y se sabe que la letalidad del COVID19 era, desde su inicio de un 3%, y ha estado oscilando entre un 1.5% y un 5% según cada país. Pero en particular México reporta entre un 10 al 12% de letalidad, aunque ya en la actualidad, en la etapa de descenso de la epidemia se encuentra en un 9%. La pregunta es ¿por qué?
2. El Dr. Hugo López-Gatell ha sostenido que se debe a la alta prevalencia del obesidad, diabetes mellitus tipo 2 o del adulto, y la Hipertensión Arterial Sistémica. Lo cual es cierto. Nuestro país, desde hace por lo menos 15 años tiene el deshonroso primer o segundo lugar mundial de Obesidad en la población adulta y primer lugar en infantil. De forma similar México se encuentra entre los tres países con mayor prevalencia de diabéticos del orbe, según estadísticas de la OMS. Alemania tiene una prevalencia del 15.3%, México en segundo lugar con 15.2% y Portugal con 14.2% del total de los adultos. Pese a eso, la letalidad del COVID19 en Alemania o Portugal no fueron tan altas, si bien el inicio de la epidemia les afectó más que a nosotros en sus sistemas de salud.
3. Desde luego hay que pensar como científicos, no como políticos. La hipótesis de la obesidad debida a un alto consumo de bebidas o alimentos calóricos relacionada con la alta mortalidad de l COVID19 se tiene que probar, que demostrar. De otra forma sigue siendo una hipótesis. Bien sostenida en términos de una explicación social, pero falta esa demostración causa efecto. Falta la plausibilidad biológica del factor de riesgo llamado Alto consumo de bebidas calóricas-Obesidad-Letalidad X covid19.
Por lo pronto un estudio que estamos realizando con una muestra de población hospitalizada sonorense sí lo está confirmando. Los pacientes obesos presentaron más mortalidad que los que tuvieron peso normal, pero además menos complicaciones hospitalarias. Pero, independiente o mejor dicho adicionalmente a eso, sí es pertinente que se disminuya el consumo de bebidas azucaradas o de alimentos altamente energéticos. Es una cuestión de Salud publica y nutricional básica. Por tanto les compartimos los siguientes datos sacados del Manual de Promoción de la Salud que hicimos hace años.
4. En México las bebidas azucaradas representan el 21% del consumo total de energía de adolescentes y adultos mexicanos. La evidencia señala que las bebidas con aporte energético incrementan el riesgo de obesidad, una dieta sana no requiere del consumo de líquidos con altas calorías para satisfacer las necesidades de energía y nutrientes. Así entonces, desde el año 2008 se creó el Comité de Expertos para las “Recomendaciones sobre el consumo de bebidas para la población mexicana”, con el objetivo de ayudar a los consumidores a elegir y al gobierno a promover una variedad de bebidas sanas, con objeto de sustituir el patrón actual poco saludable de las bebidas ingeridas. Además, en este 2020, se está revisando estas “Recomendaciones” a la luz de la epidemia, y ya con el antecedente de la actual nueva normativa del etiquetado en alimentos o bebidas. Así entonces, desde hace 10 años, con base en estas recomendaciones surge la Jarra del buen beber.

5. Estas recomendaciones clasifican en seis niveles las bebidas;
Nivel 1: agua potable: 750-2000 ml al día (estas cantidades deben ser mayores en personas que practican actividad física vigorosa o en climas muy calurosos. De hecho se propone un incremento de 500 ml por cada 10 grados centígrados a temperatura ambiente a partir de los 20 grados).
Nivel 2: leche semidescremada (1%) y descremada y bebidas de soya sin azúcar adicionada: 0 a 500 ml al día (Se debe fomentar la lactancia con leche materna en niños menores de un año de edad; para preescolares mayores de dos años y escolares se sugiere sólo leche semidescremada (1%) o sin grasa, y no se recomienda el consumo de ningún tipo de leche en adultos). No se recomienda el consumo de leche entera en niños menores de un año ni en personas mayores de 80 años
Nivel 3: café y té sin azúcar añadida: 0 a 1 litro al día (puede reemplazarse por agua; la cafeína es un factor limitante y no deben tomarse más de 400 mg por día o alrededor de un litro al día de café filtrado; dichas bebidas no se recomiendan para preescolares o escolares).
Nivel 4: bebidas no calóricas con edulcorantes artificiales: 0 a 500 ml por día (se podrían sustituir por té y café, con las mismas limitaciones señaladas para la cafeína). Estas bebidas no se recomiendan para preescolares ni para escolares.
Nivel 5: bebidas con alto valor calórico y limitados beneficios a la salud: jugo 100% de frutas, 0 a 125 ml al día. No se promueve el consumo de alcohol, pero si se consume, las recomendaciones de bebidas alcohólicas es de 0 a 1 al día, para mujeres y hombres (se considera como una bebida una cerveza de 240 ml, 150 ml de vino o 45 ml de licores destilados).
Nivel 6: bebidas con azúcar y bajo contenido de nutrimentos: no se recomienda su consumo; si se ingieren debe ser sólo de manera ocasional y en una porción no mayor de 240 ml.
6. Además El Comité recomienda los siguientes esfuerzos en las escuelas:
• Ofrecer agua potable en las escuelas para el consumo general de toda la comunidad escolar.
• Intervenir en las cooperativas de las escuelas para modificar las reglas y sensibilizar a la Secretaría de Educación Pública y a los administradores y maestros de las escuelas en relación con la necesidad de restringir la disponibilidad de bebidas azucaradas.
