
Cultura light 2020
Manuel Alberto Santillana
1. Hace unos tres días tuvimos una reunión por Zoom un grupo pequeño de los amigos más queridos de la adolescencia. Durante la sesión uno de ellos, empresario de la industria alimentaria, nos comentaba que esta pandemia fue un tiempo de crecimiento espectacular de su empresa. De cien, tuvo que contratar a 60 ó 70 empleados más para poder producir y surtir sus productos. Algo similar le comentaba que había pasado en México con varios restaurantes y productores de alimentos, como igual con distribuidores de comida, que habían crecido y estaban en etapa de auge en cuanto a ganancias. Mi amigo nos decía en tono de broma “Ojala no regresemos a lo de antes. Que la nueva realidad contenga mucho de lo que aun tenemos”
2. No es rara esta afirmación, de hecho ahora sabemos que las acciones de las empresas como Amazon, Zoom, DHL, Mercado Libre, o las de la industria farmacéutica se fueron a las nubes. Es más, en el caso de las farmacias o distribuidoras de medicamentos prácticamente todas crecieron, desde las grandes cadenas monopólicas hasta las de similares. Y por último también hubo un crecimiento en toda la industria de la salud, tanto pública como privada. De hecho el mercado de equipo médico, ropa de hospital o medicamentos creció un 200 o 300%. Adicionalmente, ahora con la nueva entrada a clases virtuales no sólo en México sino en casi todo el planeta, la venta de computadoras, tablets, teléfonos inteligentes o Ipads se volvió una locura. Y al final, pero no lo último, los servicios financieros crecieron en sus fondos porque las dos terceras partes de las cuentas bancarias y sus transacciones se hacen ahora por aplicaciones telefónicas o por computadora. Ahora lo que rifa es el dinero electrónico.
3. Así que una de las nuevas realidades es que estamos más conectados a más distancia. Tenemos más comunicación entre varios “usuarios”. Usamos y usaremos menos el dinero físico o líquido. Y cada vez más usaremos los servicios de mensajería. Es muy probable que en los próximos cursos escolares universitarios una buena parte de ellos ya sea a distancia. Es probable también que las conferencias, talleres o sesiones académicas se hagan ya por facebook, youtube o zoom.
4. Pero por otro lado me parece que viviremos un “rebote” socio-cultural. Es decir, que en un tiempo no muy lejano se vuelva a hacer carnes asadas, pachangas, fiestas, bailadas, discadas, cenas intimas o familiares, reventones o tocadas con gran concentración de gente. Porque la población ya está harta de seis meses de aislamiento. Será un poco lo que pasó en España después de 40 años de dictadura Franquista, que la gente se volvió chiflada. A esa etapa se le llamó en la península ibérica “El destape”. Y la gente se volvió loca por las interacciones humanas y la libertad individual luego de cuatro décadas de restricción y autoritarismo. Me parece que en México, o por lo menos en Sonora y varia regiones del país, viviremos un destape sensacional. Claro que con el riesgo de un rebrote de la epidemia. Pero la gente pide consciente o inconscientemente el volver a tocarnos, a estar juntos. Y lo mismo los restaurantes, cantinas como igual muchas tiendas. Volver al contacto humano. Además de que casi todas las actividades escolares o académicas requieren volver al trato cara a cara para asegurar que se están haciendo bien las cosas. O por lo menos creer que se tiene más control por estar humanamente cercanos.
5. Porque el hecho de que hagamos ahora muchas transacciones por aplicaciones telefónicas, o que pidamos comida o frutas por mensajería no quiere decir que sea lo ideal. Por ejemplo, no podemos escoger los productos directamente sino que esperamos que nos llegue lo que pedimos. Todo se volvió un acto de fe. Y así hay espacios, transacciones comerciales o situaciones académicas o profesionales en que el hecho de que se hagan virtualmente no quiere decir que se esté en la mejor situación o sea lo mejor. Aunque parece que el espacio donde menos ha tenido un buen impacto es en la educación universitaria. Ahí lo que nos hemos dado cuenta es que los alumnos abren su portal de Zoom o de Teams, inmediato apagan su cámara y micrófono hasta que concluye la clase. Y si uno les pregunta, tardan como medio minuto en responder, si es que contestan. Al final siempre contestan que no quedaron dudas. Y así hasta la siguiente clase virtual. Y eso sí, los días festivos o vacaciones se las toman “porque así lo dice el calendario escolar” aunque estén en sus propias casas todo el tiempo. O sea que, al final de este periodo o del semestre muy probablemente las clases presenciales se inicien también con destape.
Veremos pues cuáles son los espacios comerciales o los profesionales que regresarán a lo que fueron, cuáles se modificaron y cambiarán ineludiblemente y cuáles desaparecerán. Mi pronóstico es que los bancarios se esfumarán o se transformaran en cajas inteligentes y banca móvil, mientras los restaurantes y antros tendrán un renacer inesperado. Veremos.
