- El super peso es ave canora de grandes glúteos
- El nuevo fiscal, hay nanita!
Por: Luis Enrique Ortíz
Decía mi nana Naty que el que nacía pobre nacía jodido por todos lados, nunca le puse mucha atención pues apenas era yo un morrito de 7 años, que no entendía lo que era ser pobre o rico. Y no era feo, pero esa es historia, no pregunten qué pasó.
Y es que con el tema del tipo de cambio actual o “súper peso”, queda demostrado que una moneda demasiado fuerte a la larga le pega más que nada a los más pobres, en especial a quienes reciben remesas y -además- un dólar barato deprecia el valor de las exportaciones restando competitividad al sector externo de la economía nacional, incluyendo al petróleo. Ni siquiera cuando el peso se fortalece los pobres ganan.
Ejemplo uno, una esposa o mamá que recibía 350 dólares mensuales el 19 de mayo del año pasado, podía comprar $6,825 pesos, hoy con la misma cantidad de dólares sólo compra $6,125 pesos, 700 menos que hace un año, sin contar que esos $6,125 pesos, valen 10% menos que hace doce meses, debido a la inflación. En tan sólo un año, quienes viven de las remesas perdieron el 20% del poder de compra de su ingreso.
Ejemplo dos, hace un año (mayo 2022) el precio del trigo -por tonelada- fue de 441 dólares de $19.50 pesos cada uno, lo que daba un ingreso de $8,599.5.
Hoy el precio del cereal roza apenas los 245 dólares que se cambian a razón de $17.5 pesos por uno, lo que da un ingreso -también por tonelada- de $4,287 pesos. Incluso si el precio fuese el mismo que hace 12 meses, el ingreso sería (441×17.5) $7,787.5 pesos por los mismos mil kilos del referido grano, tan sólo por la sobrevaluación de nuestra moneda a la que alguna vez se le quitaron tres ceros, por lo cabrón que había estado la devaluación con Miguel de la Madrid Hurtado, el primer presidente del neoliberalismo.
Aquí la cosa es que los grandes exportadores de trigo, unas 30 familias de Sonora tuvieron el año ganancias extraordinarias por los altos precios que alcanzó el cereal a nivel internacional, especialmente los granos llamados cristalinos, usados en la engorda de aves y puercos o para la industria de la pasta para consumo humano. A los trigueros no les fue nada mal en 2022, le apostaron al mercado y ganaron.
Pero la gente a la que se le quiere vender la ilusión de que un peso fuerte es sinónimo de fortaleza macro económica, tiene otros datos.
Simplemente el mismo dinero ya no les alcanza, ni siquiera con los apoyos de Bienestar, que no están nada mal, pero que no han logrado revertir la pobreza ancestral que se agravó con la pandemia de Covid-19. Antes 350 dólar de $19.50 y eran $6825 pesos, ahora los mismos dólares valen $700 pesos menos porque la divisa verde vale $17.5 x 1.
Setecientos pesos son mucha lana para la gente que tiene ingresos inferiores a $6,120 pesos al mes, que es más o menos el salario mínimo, poco más de 200 varos diarios, bien chicoteado. Setecientos pesos, mídalos contra lo que Usted quiera, y no deja de ser una feria, incluso para comprar cerveza.
Ciertamente es mejor para una economía completa y en su nivel más puramente macro, que su moneda tenga fortaleza, pero más que fortaleza se debe pensar en estabilidad cambiaria, como la tienen algunas monedas cito al yen japonés que se cambia a razón de 138.4 unidades por un dólar y nadie se ha muerto por eso, al contrario, como es sabido Japón tiene uno de los sectores de exportación más fuertes del mundo y una sociedad con altos niveles de vida y bienestar. Aunque no dejen de matar ballenas los muy cabrones e hijos de la chingada (no todos).
Pero en México devaluación es sinónimo de angustia y desastre para la mayoría de la población, le causa pánico a la clase media porque significa pobreza.
Las devaluaciones son sin duda uno de los signos más representativos del neoliberalismo y el gobierno de AMLO no hará nada para evitar que el peso se siga fortaleciendo a costa del valor de las remesas, el sector exportador primario o el mismo precio del petróleo.
Cada vez que el peso se aprecia, el dinero de muchos vale menos pero entre los pobres se nota más, además les da un pretexto adicional a los trigueros para seguir insistiendo en sacar el dinero -que no les dio el mercado- de las arcas públicas ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
Todos menos tú
Las escuelas de acuicultura de Sonora, fueron las grandes ausentes de la XII reunión del sub comité de acuicultura de la FAO, que se realizó en Hermosillo, Sonora del 16 al 19 de mayo del presente.
El evento sirvió hasta para darle escaparate y tribuna al aspirante a la presidencia, Marcelo Ebrard Casaubón, pero los jóvenes estudiantes ni siquiera fueron convocados. ¿Plan con maña?
Sirvió para que el titular de la Conapesca, hiciera públicas sus aspiraciones a la gubernatura de Sonora (o ya de perdis la senaduría), pero nada trascendió para saber de qué manera la acuicultura depredadora de la entidad, se trocará de la noche a la mañana como sustentable y sostenible, de acuerdo a lo que propone la FAO que es todo lo contrario de lo que se hace y se deja hacer aquí, en el segundo productor acuícola de México.
Fue un evento privado, no obstante que participaron más de medio centenar de países, a muchos medios de comunicación ni siquiera se les invitó y toda la información circuló en “petit comité”.
Hasta la talla de los calzones
Pocas veces la lupa de la prensa, las organizaciones defensoras de derechos humanos y la sociedad en general han escudriñado tanto la vida de alguien como en la del abogado Gustavo Rómulo Salas Chávez, de quien a estas alturas se sabe hasta la talla de calzones que usa.
Es así como se ha ventilado en los medios que al señor – que fuer funcionario con Peña Nieto- le gusta fabricar delitos, espiar a las víctimas, torturar y borrar huellas de delincuentes machuchones.
Malos augurios para las derechos humanos de los sonorenses y lo relacionado a la procuración de justicia, representa Salas Chávez, aún así el gobernador Alfonso Durazo lo propone a sus empleados en el Congreso local, quienes como abducidos votarán por “sí señor”. No somos iguales, decían.
A mis ex amigos de izquierda que apoyan al PRI
En los años ochenta predicaban que “No hay PRI que dure cien años, ni pueblo que lo aguante”, pero ahora le piden al mismo pueblo que voten para que el PRI llegue a vivir cien años. En Edomex y Coahuila. (No mamen).
Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1





