Parte II

Por Manuel Alberto Santillana

1. Señalamos en el artículo anterior que la cobertura de las vacunas en la población infantil mexicana cayó durante toda la década del 2011 al 2021. Aunque los opositores a la 4T soslayan lo de los años anteriores. No les conviene, porque eso sería aceptar que el desmantelamiento de la única empresa estatal que producía las vacunas, BIRMEX, fue casi devastada en el 2009 por el gobierno del Calderón y así continuó durante el régimen de Peña Nieto-Videgaray. Dicho de otra forma, al igual que la producción de gasolina en esos sexenios,  donde se pararon o desmantelaron las empresas en que se dividió PEMEX y se dejó de producir este combustible y se prefirió importarlo. Con la lógica capitalista de que “es de mejor calidad y más barato” del extranjero que la nacional.

2. Pero ante la crisis de covid19 se constató la pertinencia de contar con BIRMEX como una empresa que, de nuevo, vuelva a producir vacunas hechas en México. Aunque no es tan fácil, se requiere de personal calificado, equipo, capacitación e insumos de alto costo. Volver a producir vacunas a gran escala, por ejemplo, 15 ó 20 millones de dosis anuales, requiere que a la empresa BIRMEX se le apoye tanto como si se construyera un hospital de especialidades, o sea alrededor de mil millones de pesos, ¡y ya! Ojalá se haga y así como con las refinerías, se logre la autonomía e independencia nacional en la producción de vacunas.

3. Ahora bien, al mismo tiempo en México la industria privada ha crecido enormemente y se están produciendo vacunas. De hecho la vacuna mexicana “Patria” es un ejemplo de eso. Aunque hay críticos que señalan que es producto de una tecnología científica e industrial mexicana y norteamericana. Es decir, una crítica malinchista,  de que no era mexicana sino gringa realmente.  Y el “argumento” en contra era porque a la tecnología vacunal mexicana se le habían agregado dos licencias de tecnologías científicas de Nueva York y de Houston, o sea que “lo científico” se lo habían puesto en los EEUU. Total que un buen número de académicos y opinólogos desacreditan el trabajo científico y tecnológico mexicano. Pero su razón es ideológica; simplemente porque AMLO y la directora del CONACYT se vanagloriaron de esta vacuna mexicana en una conferencia mañanera. Y eso los exasperó. De repente todo este mundo de críticos comentan que la ciencia se hace por todos, que es un esfuerzo mundial, que se hace con la colaboración de una parte del mundo y otra de otras naciones. Y entonces el reconocimiento nacional se niega. Pero los mismos críticos actuales no dicen ni pío con las vacunas rusas, chinas o inglesas. Ahí sí son resultado del desarrollo científico tecnológico de esa nación. Otro guiño del capitalismo, lo extranjero es lo que vale, lo que hacemos en nuestro país o región es de poco valor. Quieren engañarnos: lo que vale es la ciencia norteamericana, no la tecnología mexicana.

4. Finalmente el asunto es que en estos meses finales del 2022, por un lado, dos empresas fuertes de la industria farmacéutica, Moderna y Pfizer, están presionando a la comunidad internacional científica y política para que se vacune anualmente contra el Covid19. Tal como se hace anualmente contra la influenza. Mientras que, por otro lado, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, y algunos gobiernos, señalan que no hay evidencia científica sólida que demuestre que deba vacunarse anualmente. Entre estos gobiernos, el mexicano por supuesto.

5. El asunto no es trivial para México. Una vacunación anual a un costo de 9 dólares por vacuna, a una población objetivo de alrededor de 35 millones de personas (mayores de 60 años, niños menores de 5, y mujeres embarazadas más personas con diabetes o enfermedades con inmunodeficiencia), resultaría en un costo anual de 315 millones de dólares, o 6,300 millones de pesos. De ahí la importancia de fijar políticas públicas y esquemas de vacunación lógicos y responsables socialmente donde se privilegie primero la salud, luego lo económico y político. Porque en el caso de los esquemas de vacunación, todo es por millones de personas. Así esta protección específica puede tener un logro espectacular del que México fue ejemplo mundial como en la erradicación o el control de la viruela, polio, sarampión, rabia inclusive, y actualmente el covid19. Se trata de una lógica gubernamental que ponga en primer lugar a las personas contra otra que cree que lucrar o enriquecerse con cualquier desastre natural o social es normal, es “aprovechar una oportunidad económica”.