Parte I

Por Manuel Alberto Santillana

1. En salud pública una de las intervenciones específicas de mayor impacto es la aplicación masiva de vacunas. De hecho, el espectacular descenso de la mortalidad en este 2022 por covid-19 en México y todo el mundo se debe a que la población vacunada se encuentra, ahora y por ese motivo, protegida contra las complicaciones graves y la muerte. Es cierto que no es total y absoluto el impacto de las vacunas contra el covid-19; ya que aún ha habido fallecimientos, pero es innegable el peso positivo de esta intervención sanitaria. Por cierto, la polémica actual es si se debe vacunar anualmente contra el covid-19 como lo está promoviendo las farmacéuticas Pfizer y Moderna o, tal como señala el gobierno mexicano, no hay evidencias científicas de que una vacunación anual contra covid-19 proteja más de lo que ya se ha hecho. En otras palabras, la polémica económica contra la política.

2. Todo estaría bien si se discutiera solo con argumentos científicos y sanitarios, pero no es así. Se mete en la discusión posiciones políticas que atacan o defienden muchas veces con medias verdades o grandes mentiras. Una de ellas es por ejemplo que, acorde a la últimas Encuesta Nacional de salud y nutrición, la ENSANUT 2021, se documentó que la proporción de niños con esquemas completos de vacunación era muy baja. Los datos de la Ensanut 2021 señalan que en la “salud de la población de 0 a 9 años…Respecto al Programa de Vacunación Universal, en los niños y niñas de 12 a 35 meses se encontraron esquemas de vacunación completos entre 56.7 y 86.6%, para las distintas vacunas. El 27.5% de los niños y niñas de un año de edad tuvieron esquema completo. La tercera parte de los niños de uno y de dos años de edad tuvieron esquema de cuatro vacunas”. Cfr: https://www.insp.mx/resources/images/stories/2022/docs/220801_Ensa21_digital_29julio.pdf. Por lo que muchos de los opositores y críticos de la 4aT señalaron que era un desastre la vacunación en la actual administración federal. Porque anteriormente México era un ejemplo de campañas y coberturas de vacunación del 98 al 99% en población infantil.

3. Pero resulta que el argumento de la oposición es una falacia. De hecho puede consultarse que en la década del 2010 al 2019 se cayó la cobertura de los programas, semanas y campañas de vacunación nacional. Así, para mediados de esa década: cfr:https://ensanut.insp.mx/encuestas/ensanut2016/doctos/analiticos/Vacunacion.pdf:  “La cobertura de esquema completo en los niños menores de un año fue de 51.7% [rango: de 67.6%, para la vacuna pentavalente (PV), a 93.9%, para la vacuna Bacillus Calmette-Guerin (BCG)]; en los de 12-23 meses fue de 53.9% [rango: de 68.5%, para la vacuna triple viral (SRP), a 98.3%, para la BCG], y en los de 24-35 meses, de 63.2% [rango: de 85.3%, para la vacuna contra neumococo, a 98.6%, para la BCG]. En niños de seis años, la cobertura de una dosis de SRP fue de 97.8%, y para dos dosis, de 50.7%. Sólo 2.2% de los niños de seis años no estaban vacunados”.

4. Es cierto, en la última década, que incluye la administración de Calderón, Peña Nieto y de López Obrador se documentó una caída de la cobertura de vacunación. Ahí están los datos y varios artículos o evaluaciones, así “ Por ejemplo, la Universidad de Washington, para 2013, reportó una cobertura completa de 22% para niños de 18 a 59 meses de edad en municipios de alta marginación en Chiapas; la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó en 2014 variaciones de cobertura completa de 56 a 90% en nueve estados del país; la Encuesta Nacional de Niños, Niñas y Mujeres en México de 2015 reveló una cobertura completa de vacunación de 34.3%”. Cfr:https://www.saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/10682.

5. Es un problema complejo. Porque cada vacuna cuesta y gracias a una política neoliberal (similar a la de la gasolina) el estado mexicano decidió hacia el año 2009 dejar de producir vacunas y comprarlas del extranjero. Era el mito de la calidad y los costos: eran de mayor calidad y más baratas comprarlas que producirlas. Es decir, con la misma lógica energética o de producción de bienes se pensó en la sanidad. Así entonces, igual que la CFE se modificó la empresa estatal productora de vacunas BIRMEX a que fuera una empresa público-privada, fraccionada en dos empresas. Una de ellas la que compraba del extranjero, privada y otra, la pública, la productora de vacunas. Una exitosa, aparentemente y la otra en quiebra. Y es entonces cuando comienza el descenso de las coberturas de vacunación.

Pero eso lo desarrollaremos la próxima semana.