Granjeros afectados en Turquía por los incendios forestales. Foto: AFP.

#DiasdelFuturoPasado Vol. 68

Jorge Tadeo Vargas

Cada año, en determinado momento, los medios de comunicación hablan de la crisis climática con base en algunos eventos que son históricos. Hoy, son las altas temperaturas en Canadá que literalmente están cociendo bivalvos directamente en su hábitat, Rusia e Inglaterra dos países con climas fríos, húmedos, han activado alertas por el calor extremo. Turquía y Siberia se están incendiando por culpa de la poca lluvia y las altas temperaturas.

En México la situación no es distinta. En el noroeste del país se han presentado olas de calor desde mayo, con temperaturas que alcanzan los cuarenta y siete grados a la sombra, seguido por fuertes lluvias que han causado inundaciones y pérdidas agrícolas. Aunque las lluvias han sido provocadas mediante bombas de nitrato de plata como medida urgente por parte de los ganaderos que ya no aguantan más las altas temperatura y la sequía de más de cinco años que viven estados como Sonora y Baja California. Las consecuencias de esta acción desesperada las sufrirán en un par de años. Por ahora es claro que la emergencia climática y la falta de políticas adecuadas esta jugando en contra del modelo de producción-consumo. Otro ejemplo del colapso del cual hablaremos después.

En otros estados la situación es similar. Desde hace algunos años ya no hay más que decir al respecto del cambio climático. Cualquier negacionista tiene que o estar pagado por una industria que cada vez saca más provecho de la crisis climática o ser un ignorante en todo sentido. La realidad es que hay poco por hacer más allá de adaptarnos, y eso es urgente.

Dentro de este escenario es que se presenta esta semana el sexto informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC) grupo interdisciplinario de investigadores conformado por los países firmantes/participantes de las Conferencias de las Partes sobre Cambio Climático de la ONU (COP) y que son quienes dan la pauta científica de hacia donde se deben de encausar los esfuerzos para enfrentar la emergencia climática actual.

Como los informes anteriores este lo componen tres partes y una síntesis resumen del trabajo de cada grupo. La primera son los fundamentos científicos en los que se basan para argumentar cada una de las acciones propuestas sobre las proyecciones de lo que nos espera. El segundo es sobre la adaptación y vulnerabilidad. Este debería ser el más importante o al menos el que tuviera un peso fuerte dentro de las discusiones a las acciones a realizar. El tercero es sobre las medidas de mitigación, el cual es donde se han centrado todos los esfuerzos, es decir en la reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Desde aquí es donde se fortalecen los Mercados de Carbono y casi todo el comercio en torno al cambio climático.

¿A quien va dirigido este informe? Aunque muchos investigadores en todo el mundo lo usan para sus investigaciones, el principal objetivo es que sirva a los gobiernos participantes en las COPs, así como a otros tomadores de decisiones. Aquí podríamos mencionar que gracias al quinto informe es que se llego al Acuerdo de París (ya en otros momentos hemos hablado de su ineficacia) que al igual que este sexto informe se centra en los límites de la temperatura global, los cuales no deben de pasar el 1.5 grados. Esta vez lo hace desde una perspectiva de acciones o medidas de mitigación adecuadas por región. Ya no le dan tanta importancia al tema de país por país, aunque el resultado final solo pueda medirse de forma global. Algo que de cierta forma favorece a los Pactos Verdes, uno de los nuevos caballos de batalla de los Mercados de Carbono.

Será pues, el documento científico que avale cualquier decisión que se tome en la COP26 a llevarse a cabo en Glasgow, Escocia a fines de noviembre de este año. Aquí todos los países firmantes del Acuerdo de París tienen que presentar sus planes de mitigación hacia el 2030 para lograr el limite de 1.5 grados en la temperatura global. ¿Es eso posible? No, no lo es y permítame decirle por qué no lo es.

Primero: mientras que las proyecciones de crecimiento económico no contemplen la emergencia climática como un factor clave, es imposible mantenerse debajo de los 1.5 grados. El crecimiento económico tiene como base el modelo de producción-consumo el cual es extractivo y contaminador. El decrecimiento como política internacional no es una opción sin un cambio sistémico importante, el cual no está previsto, al contrario, el modelo económico se mantiene.

Segundo: los informes que presenta el IPCC son para un escenario donde lo único que se puede hacer es desde lo políticamente posible, no es realista y los fundamentos científicos, las soluciones no son desde una urgencia, sino desde una lógica de acción dentro del mismo sistema de clases/económico por lo cual este informe al igual que los anteriores se quedan cortos. Son para una lógica de mercado convirtiendo con esto a la crisis climática en una oportunidad de negocios del cual las corporaciones transnacionales se aprovechan para maquillarse de verde y mantener su crecimiento económico a costa de la naturaleza y las poblaciones humanas más vulneradas.

Tercero: este informe no es vinculante con las acciones que se toman por país (México y el gobierno actual no ha cumplido ni el diez porciento de las metas propuestas). Cada gobierno decide que medidas adoptar, si las cumple o no e incluso cual será su relación con entre país y entre corporaciones trasnacionales. De no hacerlo no hay ningún castigo por incumplimiento.

Los Mercados de Carbonos siguen fortaleciéndose cada COP, cada informe, mientras que la crisis climática aumenta y con esto aumenta la crisis socio ecológica, sistémica. Al no ser vinculante no existe un compromiso real que se sobreponga a las proyecciones de crecimiento económico.

Y cuarto: los informes del IPCC son muy tibios -políticamente posible dicen los políticamente correctos- en las proyecciones que hacen. Claro que tienen fundamento científico, eso es innegable aún así no van más allá de lo que los gobiernos necesitan, aunque la evidencia científica nos dice que tenemos que ir más allá, que mantenernos en el 1.5 como limite ya no es una opción real, que el cambio climático lo estamos viviendo día a día con consecuencias desastrosas para las poblaciones más vulneradas y para la naturaleza. Este verano es un ejemplo que además ejemplifica como estamos entrando en una era planetaria donde o nos adaptamos o los sobrevivientes la pasaran bastante mal.

Si entendemos la emergencia climática que vivimos, lo sensato, lo correcto es fortalecer las medidas de adaptación, lo cual solo pueda funcionar de forma local, es decir fortaleciendo aquellas medidas que vienen desde lo comunitario, con un enfoque ecosistémico, local que favorezca los procesos de cooperativismo, apoyo mutuo, trabajo colaborativo.

Más allá de este informe que oculta más de lo que dice, es importante tener claro que estamos atravesando un cambio sistémico, al cual desde el modelo, del sistema ya se están preparando para sacarle el mejor provecho sin importar quienes paguemos los costos de este colapso.

El humo oscuro se desplaza sobre un complejo hotelero durante un incendio forestal masivo que envolvió una región turística mediterránea en la costa sur de Turquía. (AFP) Foto: — ILYAS AKENGIN

Desde la rebelión contra el Elisyum

Agosto 2021.

Jorge Tadeo Vargas. escritor, ensayista, activista, anarquista, panadero casero, adicto al vino tinto, el café, el té y lo que él considera buena música. Coordinador no oficial de LIDECS.