#DíasdelFuturoPasasdo 105

Jorge Tadeo Vargas.

Para todos aquellos que día a día ponen en peligro su vida por soñar ese otro mundo posible

El veinte de febrero se cumplieron cuatro años del asesinato de Samir Flores, activista comunitario y defensor del territorio que luchó junto a su comunidad para evitar que el Proyecto Integral Morelos, que consiste en dos termoeléctricas en la comunidad de Huexca, un gasoducto que atravesará los Estados de Tlaxcala, Puebla y Morelos, un acueducto que nace en Cuautla y una línea eléctrica de alta tensión, que pertenece a lo que el gobierno federal nos quiere vender como “soberanía energética”. Samir puso énfasis en la resistencia con las termoeléctricas, al ser las de afectación más cercana para él y su familia.

El era/es un educador popular, un activista, un defensor del territorio, el comunicador comunitario, para quienes lo conocimos fue un amigo, compañero comprometido con la defensa del territorio y todo lo que este conlleva, además de ser un apasionado de la radio, la estación comunitaria Radio Amitzinko da cuenta de ello.

Samir fue asesinado a balazos en la madrugada, fuera de su casa donde dormían su compañera de vida y sus hijos. A la fecha su asesinato sigue impune, cada vez más lejos de la justicia y el proyecto por el que dio la vida resistiendo contra el sigue su marcha con todo el apoyo del gobierno federal, el mismo gobierno que a días de la muerte de Samir llevó a cabo una “consulta pública” a mano alzada para que -en palabras del gobierno- fuera la comunidad quien aprobara o no la construcción de la termoeléctrica. Claro, una consulta sin valor ni vinculado a procesos reales, legales, de los cuales se pudiera echar mano, un espectáculo montado por el presidente, quien en campaña había prometido detener todo el Proyecto Integral Morelos, el cual a la fecha ha quedado muy claro que seguirá su aplicación a pesar de que las resistencias contra este continúan.

Desde su trabajo comunitario Samir Flores fue parte de la Asamblea Permanente de los Pueblos de Morelos, fue miembro del Congreso Nacional Indígena, apoyó de forma muy activa a muchos otros movimientos locales, estatales, nacionales, siempre se daba tiempo de ayudar en lo que pudiera quien lo necesitaba. Fue precursor de muchas otras radios comunitarias/indígenas que a la fecha son parte de las resistencias.

Él fue uno de los primeros activistas asesinados en tiempos de la cuarta transformación, a la que se han sumado lamentablemente muchos otras y otras, dejando claro que en este gobierno que se presume de diferente, más cercano al pueblo (así en intangible) la vida de los defensores del territorio vale lo mismo que para los gobiernos anteriores: MENOS QUE CERO, son estorbos para la idea de progreso y desarrollo capitalista que se tiene en todos los niveles del poder político. Es fácil para ellos deshacerse de los activistas con total impunidad y sin un verdadero costo.

Samir es parte de una tristemente larga lista de defensores del territorio, donde incluso uno solo es demasiado y donde el gobierno en sus tres niveles, ya sea por ineptitud o por complicidad (o por las dos), se ha visto superado y mientras que los megaproyectos de muerte siguen su curso, los asesinatos, las desapariciones, la criminalización contra los activistas, los defensores del territorio, los periodistas va en aumento y parece no tener fin.

Este nuevo gobierno, el cual llegó bajo un discurso de que todo sería distinto, donde la justicia prevalecería, mientras pasan los años solo deja algo muy claro: la complicidad por omisión, porque son superados por los “malos” o porque finalmente son parte del sistema contra el que aseguran están combatiendo mantienen el número de asesinados, desaparecidos, encarcelados, criminalizados en aumento sin que se vea un cambio real. Usted lector puede decir cual de las razones aquí expuesta es la que más se acerca a lo que pasa en la actualidad. Ustedes ya saben de qué lado estoy.

Foto: buzos.com.mx/

Febrero 2023

Desde algún lugar en el exilio

Jorge Tadeo Vargas, escritor, ensayista, anarquista, a veces activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena. Está construyendo su caja de herramientas para la supervivencia.