Un nuevo tiroteo protagonizado por agentes migratorios en Portland, Oregón, y la muerte de una mujer a manos del ICE en Minnesota han intensificado el debate nacional sobre las redadas antimigrantes y el uso de la fuerza por parte de autoridades federales en Estados Unidos.

En Portland, agentes de la Patrulla Fronteriza dispararon contra dos personas migrantes de origen venezolano —una mujer y un hombre— quienes resultaron heridos y permanecen hospitalizados. La versión oficial señala, sin que hasta el momento se hayan presentado pruebas públicas, que el hombre tendría vínculos con la pandilla conocida como El Tren de Aragua.

Este segundo hecho ocurre mientras continúan las protestas en Minnesota por el asesinato de Renee Nicole Good, escritora de 37 años, quien murió el miércoles tras recibir varios disparos por parte de un agente del ICE durante un operativo. Su muerte provocó manifestaciones masivas contra las redadas migratorias y el actuar de las autoridades federales.

Desde el miércoles, decenas de personas mantienen una vigilia en el cruce de la Calle 34 y la Avenida Portland, lugar donde ocurrió el homicidio. Otro grupo se trasladó a las oficinas del ICE en Minneapolis, donde se manifestaron por más de 24 horas. Durante las movilizaciones se registraron enfrentamientos que derivaron en la detención de al menos ocho personas.

Las protestas se extendieron a otras ciudades del país, entre ellas Nueva York, Detroit, Washington D.C., Los Ángeles, Filadelfia, San Antonio, Nueva Orleans, Chicago, así como a distintos puntos de Arizona y Carolina del Norte. En Nueva York, manifestantes exigieron la salida del ICE de las calles y que el agente responsable sea llevado ante la justicia.

En medio de la indignación social, el gobierno federal retiró a las autoridades estatales de Minnesota de la investigación del caso, al colocarla bajo control del FBI. La decisión fue duramente criticada por el gobernador Tim Walz, quien puso en duda la posibilidad de una investigación imparcial.

“Minnesota ha sido sacada de la investigación, y es muy difícil que obtengamos un resultado justo”, declaró el mandatario estatal.

Desde el gobierno federal, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, calificó las acciones previas de la víctima como “terrorismo doméstico” y defendió el actuar del agente. En la misma línea, el vicepresidente J. D. Vance afirmó que el oficial involucrado cuenta con inmunidad por tratarse de un asunto federal.

El caso ha reavivado comparaciones con el asesinato de George Floyd en mayo de 2020, ocurrido a pocas cuadras del lugar donde murió Renee Nicole Good, y que dio origen al movimiento Black Lives Matter, uno de los mayores levantamientos sociales en la historia reciente del país.