ARTÍCULO DE TÉMORIS GRECKO PUBLICADA EN MUNDO ABIERTO
Las acciones de Benjamin Netanyahu han sido bastante claras: profundamente cuestionado dentro de Israel y en graves problemas con la justicia por tres casos de fraude, inmediatamente después del 7 de Octubre se vio frente al desastre: pasando a la historia como el primer responsable del fracaso de seguridad que le abrió paso al mayor ataque sufrido por Israel; a punto de perder el poder y su carrera política; y a un paso de la cárcel.
Su única salida era la guerra, hacerse indispensable para conducir la guerra, seguir adelante con esa y más guerras, apostar por una guerra que solo podría tener fin si alcanzaba objetivos que parecían precisamente inalcanzables, pero que podrían no solo mantenerlo en el poder y en libertad, sino relanzar su nombre hacia la historia.
Y si no, seguir la guerra.
La decisión de Netanyahu de ir a la guerra infinita, que muchos hemos denunciado por año y medio, acaba de ser demostrada por una investigación de tres periodistas del New York Times ―un diario que siempre ha apoyado al Estado de Israel, no necesariamente a todos sus gobiernos― que les tomó seis meses e incluye “entrevistas con más de 110 funcionarios de Israel, Estados Unidos y todo el mundo árabe, así como una revisión de decenas de registros gubernamentales y otros documentos”.y a un paso de la cárcel.
“Cómo Netanyahu prolongó la guerra en Gaza para mantenerse en el poder”, se titula el reporte que explica cómo, en abril de 2024, el primer ministro israelí estuvo cerca de firmar una propuesta de alto el fuego de seis semanas que habría llevado a la liberación de más de 30 rehenes capturados por Hamás seis meses antes y “habría creado una ventana para las negociaciones con Hamás sobre una tregua permanente”.
Sin embargo, Netanyahu cambió de rumbo abruptamente cuando el ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, uno de los extremistas que exigen la anexión de Gaza, le advirtió que él y sus aliados abandonarían el gobierno si se alcanzaba un acuerdo de alto el fuego. Tal medida derrumbaría la coalición y obligaría a nuevas elecciones, que las encuestas de aquel momento sugerían que Netanyahu perdería.
Según el Times, el primer ministro descartó la propuesta de alto el fuego y mantuvo la guerra hasta el día de hoy, ampliando incluso las operaciones militares a Líbano, Irán, Siria y Yemen.
Bajo la presión política de esos aliados de la coalición, muestra la investigación, Netanyahu ralentizó las negociaciones del alto el fuego en momentos cruciales, desaprovechando oportunidades en las que Hamás se oponía menos a un acuerdo; evitó planificar una transición de poder posbélica, lo que dificultó la conducción de la guerra hacia un desenlace; siguió con la guerra en abril y julio de 2024, incluso cuando los generales de alto rango le dijeron que no había ninguna ventaja militar en continuarla; cuando el impulso hacia un alto el fuego pareció cobrar mayor importancia, de pronto descubrió objetivos militares irrenunciables que antes le importaban poco, como la captura de la ciudad sureña de Rafah y, posteriormente, la ocupación permanente del corredor Philadelphi, a lo largo de la frontera entre Gaza y Egipto; y cuando finalmente se logró un alto el fuego prolongado en enero, rompió la tregua en marzo.
El informe dice que los estadounidenses hicieron esfuerzos para persuadir a Netanyahu de que se beneficiaría políticamente si alcanzara un acuerdo de alto el fuego que liberara a los rehenes, con base en encuestas que mostraban que más del 50% de los votantes israelíes respaldarían tal medida.
“No es el 50% de mis votantes”, respondió Netanyahu, según fuentes del Times .

Con el apoyo de sus socios y aliados, y de una parte de la sociedad israelí, Netanyahu ha impuesto sus intereses personales sobre las vidas de muchos más de los 58 mil 313 palestinos muertos reportados hasta el 9 de julio de 2025, incluyendo a 16 mil niños y 12 mil mujeres, además de 138 mil 858 heridos, incluyendo a casi 9 mil niños y 19 mil mujeres.
Lo que más importa a la gente a la que gobierna no es eso, sino las víctimas israelíes: 1,983 muertos (1,139 del 7 de octubre) y 5 mil 400 heridos. Muchas de ellas han caído después del momento en que estuvo a punto de alcanzarse el cese al fuego pero Netanyahu lo bloqueó, incluidas decenas de cautivos de Hamás.
Por eso, ante esta publicación, las primeras reacciones en Israel son de rechazo, como la de Ron Ben-Tovim, profesor titular del Departamento de Literaturas Extranjeras y Lingüística de la Universidad Ben-Gurion en Beersheba:
“Ya no sé si hay algo que pueda derribar a este gobierno, pero una investigación que muestre cómo y cuándo exactamente Netanyahu prolongó una guerra de destrucción sin fundamento para mantenerse en el poder debería poner fin a su carrera política”, escribió en X.
Joel Swanson, un estudioso de la historia intelectual judía moderna en el Sarah Lawrence College, expresó de manera similar su disgusto con Netanyahu.
“Todo en este informe es profundamente condenatorio para Benjamin Netanyahu, uno de los peores y más crueles líderes mundiales de nuestra era”, escribió en Bluesky.
Pero no solo se trata de Netanyahu: Israel se sostiene con sus guerras solo por el respaldo de Estados Unidos y, antes que Donald Trump, Joe Biden es cómplice por activa y por pasiva, aunque se percibe que la investigación lo trata con condescendencia.
“Retratar a Biden como un inútil y malhumorado por ser constantemente engañado por Netanyahu realmente minimiza su culpabilidad”, escribió en X Matt Duss, vicepresidente ejecutivo del Centro de Política Internacional. “Netanyahu no podría haber masacrado a Gaza y revitalizado su carrera política sin el apoyo total de Biden, que Biden decidió brindarle”.
El New York Times publicó un teaser en castellano aquí.
La investigación completa (en inglés y con pago), está aquí.

Publicado originalmente en: https://www.mundoabierto.info/p/nyt-neta
