#CulturaLight 2021
Por: Manuel Alberto Santillana

No sé si ahora es curioso, antes se me hacía. Pero muchos de los mejores poetas del siglo pasado sufrieron prisión. El sólo nombre del Miguel Hernández nos recuerda su trágico desenlace hacia la muerte, encarcelado. Menos conocido es que algunos poetas, además de prisión fueron recluidos en hospitales psiquiátricos.
El caso de Ezra Pound es característico. No menos trágico nos hace reflexionar en una de las famosas tesis del médico antipsiquiátra italiano Franco Basaglia. Que sostiene que las cárceles y los hospitales psiquiátricos cumplen una función similar; la de recluir en su interior a los que rompen con el orden social. A esos otros que no toman en cuenta los valores y normas de nuestro tan normal y cotidiano mundo.
Claro que esta tesis antipsiquiátrica, también compartida por David Cooper y Ronald Laing, tiene su origen en las propuestas de Michael Foucault vertidas en El Nacimiento de la Clínica y en Vigilar y Castigar. O sea, nada nuevo bajo el sol. Lo que pasa es que Foucault resultó más atrevido. No sólo a los locos, sino a todos los enfermos se les vigila, se les controla, se les “cuida” con una restricción casi completa de su cotidianidad.
Ezra Pound luego de sufrir encarcelamiento en Italia, por sus propios compatriotas norteamericanos quienes iban liberando a este país hacia los fines de la segunda guerra mundial, es llevado a los Estados Unidos. Ahí ahora ingresa al hospital St Elizabeth de Washington. Su delito fue simple, el de participar en una emisiones radiofónicas donde cuestionaba la posible y pronta presencia de la economía norteamericana en Europa. La acusación fue grave e imponente, cuestionar el mundo libre y apoyar el fascismo de Mussolini.
N.Y.
Mi ciudad, mi amada, blanca , AH!, esbelta
Escucha!!, escúchame y te infundiré con mi aliento un alma
Atiende la sonido delicado de mi flauta de caña
Ahora sé si duda que estoy loco
pues aquí hay un millón de hombres malhumorados por el tráfico
Esta no es una doncella,
ni podría yo tocar una flauta de caña aunque la tuviera.
Mi ciudad, mi amada
Eres una doncella sin senos,
eres esbelta como una caña plateada-
Escúchame, atiéndeme!!!
y te infundiré co mi aliento un alma,
y vivirá para siempre.
Recobrado al tiempo, Ezra Pound era, en sí mismo la figura y presencia de un hidalgo Quijote de la Mancha: flaco, alto, extravagante, enamorado e intolerante con las costumbres conservadoras del siglo XX. Así es, Pound es un recobrado Quijote y como tal dió asilo, hospedaje, calor a una actriz de mala muerte quien, no teniendo dónde pasar la noche, recurre a un joven poeta y profesor de literatura: Ezra Pound. Por eso, precisamente por eso, Pound es cesado de su puesto de maestro de Literaturas Romances en una pequeña universidad norteamericna del oste en 1907, hace poco más de un siglo. Por romper las reglas.
Sin Rocinante o Sancho Panza alguno, Pound se dirige entonces, lleno de vigor, pleno de esperanza y capacidad literaria a Europa en 1908, donde vivió la mayor parte de su vida.
Y la figura de mecenas de Pound es irresistible. No solo con la obsesión de ser el mejor poeta de lengua inglesa de ese siglo y prepararse para ello cultivando, conociendo, recobrando literatura helénica, persa, latina, oriental, medieval en la que se adentra y abre a sus contenidos y formas, sino además promoviendo una potencial poesía pedagógica. Una poesía que exige del lector una participación, un involucramiento poco resistible. Se le tacha por eso de poesía con rasgos de ecléctica obscuridad, critica tan trillada que se le hizo por los sosos literatos norteamericanos. Y fue también el mecenas insisto, que promovió la publicación de jóvenes poetas desconocidos hasta entonces como T.S Eliot, y que logró influir en toda la poesía posterior de habla inglesa, y, por cierto, en los escritores de la onda, mexicanos.
Francesca
Tu saliste de la noche
y había flores en tus manos,
Ahora saldrás de entre un barullo de gente.
De un tumulto de conversaciones sobre ti.
Yo, que te había visto entre las cosas prístinas,
me encolericé cuando decían tu nombre
en sitios ordinarios.
Quisiera que las olas frescas cubrieran mi mente,
y que el mundo se secara como una hoja seca,
o como semillas de diente de león
para que pueda encontrarte de nuevo
sola.
Graciela me dice, “sí, ya sé que ese poema es el que más te gusta. Cuándo no”. Y sin embargo, uno sabe que meterse a los Cantos es entrarle a la riqueza poética, pedagógica de Pound. Pero la dulce sencillos de Gato Doméstico hacen que esa música de cascada y manantial, agua limpia, se haga una semejanza casi exacta con la vida.
Gato Doméstico
Me encanta la compañía de mujeres hermosas
¿Por qué es preciso siempre sobre esto?
Lo repito.
Me descansa conversar con mujeres hermosas
Aunque no hablemos más que de tonterías.
El ronroneo de invisibles antenas,
es a la vez, estimulante y delicioso
En noviembre de1972 muere en Italia Ezra Pound. Violentando las voces de una inmensa cultura que amó, pulió, purificó, hacia la dimensión humana de un fin de siglo inesperado, cruel y, a veces, apacible aún. Como dice unos de sus Cantos:
Para ser señor de los cuatro mares de China
Un hombre debe dejar a los hombres
Hacer versos
Debe dejar al pueblo representar comedias
Y a los historiadores escribir los hechos
Reales
Debe dejar al pobre maldecir los impuestos…,

