Luis Enrique Ortiz

Luego de poco más de 14 meses de haber sido inaugurado el pozo profundo de Rancho Coyote, los mil 100 miembros de la comunidad comcaác contarán muy pronto con agua dulce, suficiente y para siempre.

Es probable que la misma presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, lo haga oficial antes de que termine el año.

Al menos es la promesa que se está cocinando desde el pasado 10 de septiembre, cuando casi tras 12 meses de ausencia, representantes gubernamentales se reunieron en Punta Chueca, municipio de Hermosillo, con las autoridades legal y mayoritariamente electas de la tribu, para informar que ya hay fondos para pagar los costos de operación del Acueducto Seri.

Antes de este mes, la última reunión entre autoridades comcaác y servidores públicos con motivo del acueducto, de acuerdo al presidente del ejido, Alberto Mellado, fue el 14 de septiembre del año pasado.

Desde entonces y como antes los seris padecieron largos periodos de sed.

Para erradicar la carencia ancestral, en noviembre de 2023, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció en territorio indígena, acciones definitivas que deberían terminarse en julio de 2024.

Con tal motivo la Marina Armada de México, de mayo a julio de 2024, perforó, equipó y echó andar un pozo de 450 pies de profundidad, el cual llena un reservorio de 435 metros cúbicos de capacidad que por gravedad puede enviar alrededor de 400 litros diarios de agua potable a cada persona que habite en las comunidades de Desemboque y Punta Chueca.

Semar además abrió sanjas y colocó a su lado 78 kilómetros de tubería termo fusionada de ocho y seis pulgadas para conducir el vital líquido sin fugas ni contaminación, solo faltaría cubrir los tubos con tierra y listo, esta sería la primera generación comcaác con el acceso al agua asegurado.

De acuerdo al Gobierno del Estado, al 6 de julio de 2024 la obra estaba a 85% de avance y prometió que estaría lista 25 días después, el 31 de julio.

Pero no fue así, la sed histórica se empecinó un año más en las dos únicas localidades de la etnia: Desemboque y Punta Chueca (Socaix).

Sin embargo, de acuerdo a datos recabados por el tecleador, es cosa de días para que por fin Desemboque del Río San Ignacio y Socaix, dejen de padecer falta de agua siempre que se va o les cortan la luz.

Ambas comunidades han durado -en estos últimos 15 meses- semanas enteras sin el vital líquido ni para tomar, tal como lo han denunciado los regidores de Hermosillo, Romelia Barnett Díaz y de Pitiquito, Gabriel Hoeffer, respectiva y reiteradamente.

Al parecer, finalmente habrá justicia garantizando el derecho humano al agua a los hombres y mujeres de la arena.

El gobernador tradicional, Jesús Félix confirmó que recientemente se han tenido reuniones con servidores públicos relacionados con el proyecto que forma parte del Plan de Justicia Seri, de acuerdo a la fuente fueron informados de palabra que será el Gobierno del Estado quien asumirá el pago de la energía eléctrica que hace funcionar el pozo Rancho Coyote.

Pronto extraerán el fluido a 150 metros de profundidad y estrenarán un acueducto de 78 kilómetros, cuya inversión total es de al menos 178 millones de pesos, de acuerdo a datos del Gobierno de México.

El tecleador sabe de buena fuente que por fin se pusieron de acuerdo los gobiernos estatal y de la República, para que la importante obra hidráulica cuente con la necesaria, suficiente energía y para siempre.

El acuerdo fue procesado por la Comisión Estatal para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CEDIS) y el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI).

La propuesta, que deberá ser aprobada por las autoridades tribales, indica que será la Comisión Estatal del Agua (CEA), la que realizará los pagos del consumo eléctrico correspondiente, al menos en lo que resta de 2025.

El pozo con su equipo de bombeo, potabilizadora y demás accesorios fue inaugurado el 6 de julio de 2024, en presencia del presidente López Obrador y la entonces presidenta electa Claudia Sheinbaum, utilizando energía eléctrica generada por una planta de luz rentada con fines demostrativos, pero nadie se acordó que había que hacer un contrato con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por eso los seris duraron alrededor de un año más sin una fuente segura y suficiente, como en los tiempos del abandono neoliberal.

La solución definitiva a la escasez inició con la compra de 2 mil 100 hectáreas del rancho Coyote, ubicado a 11 km de los límites norte del territorio comcaác, con lo que también fueron adquiridos los derechos de agua y la tierra será incorporada al “Ejido Desemboque y su Anexo Punta Chueca”, lo que de manera indirecta restituye una porción territorial al patrimonio común tribal.

El costo de la tierra fue de apenas 15 millones de pesos, con lo que sumado a la inversión en el acueducto da una suma de casi 200 millones de pesos, para que ahora sí y de una vez y para siempre, los seris dejen de tener sed y puedan desarrollar otras actividades humanas y productivas como el turismo.

La obra completa incluye una potabilizadora en Punta Chueca, pero al parecer aún no han sido iniciados los trabajos respectivos.

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1