Cultura light 2020

Manuel Alberto Santillana

1. En el discurso epidemiológico, “flatten the curve” o aplanar la curva se refiere a un concepto que implica no seguir la trayectoria de la curva normal de una epidemia a lo largo del tiempo. “Normal” en dos sentidos, uno en cuanto a la imagen de una típica curva de campana de Gauss angosta y muy alta y, la otra, en el sentido de la evolución de una epidemia en el número de casos a lo largo del tiempo para un lugar dado. Esto es, en el sentido de que iniciaría con un caso (el que se denomina caso cero o caso índice), que generalmente proviene del exterior a la comunidad o región, o el extranjero, y después de cual hay cuatro momentos secuenciales. El primero de ascenso lento de contagios y casos, el segundo de contagio rápido e incremento rápido de la curva, el tercero de pico de la curva, y posteriormente de descenso. Es decir una curva de muy alto crecimiento y que contagiaría a muchos pacientes en pocos días. Tal como sucedió en Italia o España, y se puede documentar en varias páginas de datos de la pandemia. Aunque los más reconocidos son el de la Universidad John Hopkins y el de la Universidad de Oxford.

2. Así entonces aplanar la curva puede hacerse al menos de tres maneras. A) evitando que el caso índice contagie, o que los primeros casos contagien. B) Generando un cerco epidemiológico de los primeros casos o de las comunidades o ciudades con alto contagio C) con políticas de aislamiento, sana distancia, higiene y uso de protectores y D) Estableciendo una política de restricción de la movilidad social. Cuba y Viet Nam eligieron los puntos B y D, y han sido exitosos. Nueva Zelanda o Alemania eligieron los puntos C y D y han sido exitosos. Pero los casos fallidos son conocidos: En un inicio el Reino Unido y Suecia, aunque luego siguieron con el punto C, y los peores Brasil o los EEUU, quienes han tratado o intentaron seguir los puntos, pero la población y el mismo gobierno han boicoteado las estrategias.

3. Aplanar la curva la curva entonces quiere decir que los casos sean menos a los esperados con una curva “normal”, o que sean los mismos que los de una curva normal pero que en vez de que aparecieran los casos todos en quince días o un mes, que se distribuyan a lo largo de cuatro o seis u ocho meses. Y por último, lo ideal, una combinación de los dos: menos casos y distribuidos en más tiempo. ¿Por qué?, bueno porque la epidemia “normal” hizo colapsar los sistemas hospitalarios de Italia o España. Ningún país, ni los EEUU, tienen la capacidad de atender en quince días a 30 o 40 mil personas.

4. En ese sentido México sí ha logrado aplanar la curva. No como quisiéramos pero sí ha sido efectivo en mucho. Es probable que la capacidad de respuesta de la población, además de algunos errores en la conducción o improvisaciones gubernamentales, no lograron ni permitirán que el número de casos disminuya. Pero sí logró que esta mortalidad se distribuyera a lo largo de varios meses. En ese sentido sí logró aplacar la mortalidad no sólo a través del tiempo sino además distribuyendo su ocurrencia en las instituciones de salud y en la diversidad geográfica. Y desde luego con una lógica bien clara, tal como se había dejado el sistema de salud público y de seguridad por las últimas tres administraciones federales, nunca hubiera habido respuesta en caso de una epidemia “normal”.

5. En efecto, no es lo mismo 50 mil fallecimientos en cuatro meses que en quince días. En ese sentido sí ha sido, y se puede constatar, un “aplanamiento de la curva epidémica de COVID19” en México.

Adicionalmente, no hay que cantar victoria. Mientras no haya una vacuna efectiva y con una amplia cobertura, los casos van a seguir apareciendo. No sólo casos aislados como en Italia, Cuba o China que indican que la epidemia sigue. Sino con brotes nuevos a lo largo del tiempo, tal como el brutal de los EEUU, o el de Singapur o Irán, o en nuestro país como Quintana Roo o la Baja Sur, donde al abrir el turismo volvieron los casos.

Por último, la evolución de las curvas epidémicas en todos los países es independiente de las “pruebas, más pruebas”. Cuba es el país que por 100 mil habitantes ha hecho más pruebas y ha manejado bien la epidemia, México el que menos tasa tiene de pruebas y lo ha hecho bien; Singapur ha hecho muchas por habitante y tiene un rebrote, los EEUU son el país que más pruebas ha hecho, en números absolutos, y es un desastre. “Pruebas, mas pruebas”, es un mito.