Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos ha revocado las visas de más de 50 políticos y funcionarios mexicanos, entre ellos integrantes de Morena.
Lo anterior en el marco de una ofensiva diplomática y de seguridad impulsada por la administración de Donald Trump, informó Reuters.
Fuentes mexicanas confirmaron la medida, aunque los nombres de los afectados no han sido revelados oficialmente. Solo cuatro personas han reconocido públicamente la cancelación de sus visas, entre ellas la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, quien negó vínculos con el crimen organizado.
La decisión marca un precedente inusual en la política exterior estadounidense, ya que históricamente las revocaciones de visas a políticos en funciones eran excepcionales.
Exembajadores como Earl Anthony Wayne señalaron que la medida refleja la disposición del presidente Trump de usar la diplomacia como instrumento de presión política.
La Casa Blanca no ha ofrecido explicaciones individuales sobre los casos, pero el Departamento de Estado sostuvo que las visas “pueden ser revocadas en cualquier momento por actividades contrarias al interés nacional de Estados Unidos”.
Analistas prevén que la decisión tensará la relación bilateral con México, donde la presidenta Claudia Sheinbaum ha tratado de mantener cooperación en materia de seguridad sin ceder soberanía frente a presiones estadounidenses.
El caso se suma a otras revocaciones recientes en Colombia, Brasil y Costa Rica, parte de una estrategia más amplia que Washington justifica como parte de su lucha contra el narcotráfico y la corrupción.
