Por Fabián Urías Velázquez
“…Realmente, tanto en general como por término medio, son nueve meses, los mismos que pasamos en la barriga de nuestras madres… antes de nacer aún no nos pueden ver, pero todos los días piensan en nosotros, después de morirnos ya no nos pueden ver y cada día que pasa nos van olvidando, un poco más salvo casos excepcionales, nueve meses bastan para el olvido total…” José Saramago (El año de la muerte de Ricardo Reis).
Muchos años de mi vida me pregunté de donde era, recordaba que había nacido en la Ciudad de Nogales, sin embargo, Hermosillo representaba todo aquello que la vida me había regalado. Hoy ya no tengo duda del lugar al que pertenezco.
En este sentido, recuerdo un fragmento de la novela “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez, cuando José Arcadio Buendía, en su afán aventurero y errante, le ordenó a Úrsula Iguarán que se preparara porque se irían de Macondo (el pueblo que habían fundado), ÚrsulaIguarán le respondió:
-No nos iremos, aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo-
-Todavía no tenemos un muerto -dijo él-. Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra.
Úrsula replicó, con una suave firmeza: -Si es necesario que yo me muera para que se queden aquí, me muero.
Me gusta este pasaje de la novela y coincido con el autor: “Uno no es de donde nace, sino de dónde tiene a sus muertos”
Hoy quiero dedicar unas letras, desde lo más profundo de mi corazón a nuestros seres queridos que ya se fueron. Hoy es un excelente momento para traer a nuestro presente aquellos momentos pasados de felicidad, momentos que vivimos en compañía de esa persona que ya no pertenece a este plano y recordar las cosas buenas y amorosas que hicieron por nosotros, dejando de lado los momentos complicados. Hoy es momento de practicar el perdón, para poder vivir, celebremos con alegría a nuestros fieles difuntos y que nuestra alma se llene de paz y amor, porque es muy cierto lo que dijo gran sicólogo y escritor Wayne Dyer: “No existen los Resentimientos Justificados y debemos renunciar a nuestro pasado doloroso para poder ser plenamente felices”.
Todos sabemos que estamos de manera temporal en esta vida, pero cometemos el error de olvidar la fragilidad de nuestra existencia, y dedicamos nuestro tiempo a culparnos por cosas del pasado o a preocuparnos por situaciones futuras que no existen y que en la mayor de las ocasiones nunca suceden como las imaginamos.
Esta dinámica de vivir culpándonos por el pasado o preocupándonos por el futuro hace que no vivamos el presente, por eso me despido con una frase de un practicante de yoga y ambientalista de nombre Sadhguru: “Cuando se toma plenamente conciencia de nuestra mortalidad, cosas maravillosas nos empiezan a suceder”. ¡Esto es simplemente hermoso!
Que suene la música en nuestros corazones, recordando con amor y gratitud a nuestros fieles difuntos y no dejemos perder esta hermosa tradición. Nos vemos en la próxima aventura.
Correo: fabian.urias75@aaron-tapia
Twitter: @Furvel75
Foto: Panteón Yañez/ Libera Radio.

