REYNA HAYDEE RAMÍREZ
CIUDAD DE MÉXICO.- Los policías antimotines, sin contar a los militares disfrazados de civil, eran al menos cuatro veces más que las casi 300 personas que marcharon hoy del Ángel de la Independencia al Zócalo, reclamaron la libertad de los detenidos el #15N, seguridad y manifestaron su decepción y rabia contra el gobierno de Morena.
De esas casi 300 personas, los manifestantes no pasaban de 150, los demás eran reporteros, empleados de la Ciudad de México, paramédicos y militares y policías encubiertos, vestidos de civil.
La marcha fue convocada a las 10 de la mañana en el Ángel de la Independencia, a esa hora había alrededor de 100 personas, pero sólo uno era un asistente a la marcha: David, estudiante de Derecho en la UNAM, llegó con su bandera negra de One Piece, que es el logo que usan los jóvenes para protestar a nivel mundial.
Para las 11:00 horas ya se habían juntado alrededor de 50, no había líderes, ni grupos, fueron llegando de dos o tres, en familia o solos, se organizaron, uno llevaba un megáfono, sus propias mantas y otros ahí mismo compraron los banderines con la imagen de Carlos Manzo, el alcalde de Uruapan, Michoacán, asesinado la noche del 1 de noviembre en el Festival de las Velas, del Día de Muertos.
Entre los que llegaron, eran mayoría mayores de 40, entre ellos dos adultos mayores que dijeron haber sido fieles seguidores del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y ahora están decepcionados.
Uno de ellos, un migrante de Texas, activista, despotricó contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador, porque lo hizo creer que haría un bien a México.
“El 2018, el 1 de junio, me bañé con gasolina en el consulado mexicano de Houston, para que no le robaran la elección a este viejo in… de López Obrador, realmente me arrepiento “, contó Leobardo Santillán.
Isidro, de 60 años, llegó del Estado de México a participar en la marcha de la Generación Z, porque se siente dolido, traicionado por López Obrador, en quien siempre creyó y a quien siempre acompañó en las marchas y plantones que hacía en la Ciudad de México.

“Yo nunca he participado en ningún partido político, estaba harto de la corrupción de Peña Nieto, creí en Obrador, creí que sí iba a cambiar, y salio pior, ya todos sus hijos se hicieron millonarios, sus hermanos, Noroña, Adán Augusto, puro corrupto, ya estoy viendo que todos los partidos son lo mismo, para acabar pronto”, lamentó Isidro de 60 años.
A la marcha también llegó Ángel, de 23 años, de la Generación Z, estudiante de Biología y activista por el medio ambiente.
“Yo vengo a exigir que el ecocidio se tipifique como un delito ambiental grave. México es el cuarto país más letal para nosotros los activistas del medio ambiente, en lo que va del 2006 96 activistas asesinados, con el 98 por ciento de impunidad”, precisó Ángel.
Una marcha encapsulada
Los manifestantes empezaron a marchar a las 11;15 horas y a diferencia de la marcha del sábado 15 de noviembre, esta vez recorrieron Paseo de la Reforma prácticamente encapsulados por autoridades.
Al frente del contingente iban policías, con chaleco azul claro, y personal de la Secretaría de Gobernación de la Ciudad de México, con chalecos naranjas, cuya función, dijeron, era mediar entre policía y manifestantes en caso de enfrentamiento. Dicen que en la marcha del 15N también estuvieron e intentaron hacer lo propio, pero hasta ellos salieron agredidos y atendieron a diez civiles descalabrados.
Atrás, al final de los manifestantes, iban los paramédicos del ERUM, y rodeándolos a todos ellos, militares vestidos de civil.
“Liberen a los presos”, gritaban en referencia a los detenidos el 15N, “PRI, PAN, Morena, todos son la misma chingadera”, “Fuera Morena”, “Carlos Manzo no murió, el gobierno lo mató”, eran algunas de las consignas que gritaban.

En Paseo de la Reforma y la glorieta de las mujeres que luchan, Amejac, que antes fue Glorieta de Colón, los esperaban cerca de 500 policías antimotines, equipados con cascos, chalecos, escudos y extintores de gases lacrimógenos. Para impedirles el paso, lo que provocó la molestia de los manifestantes.
Al frente de los policías se colocaron los empleados del gobierno de la Ciudad, “Grupo de Diálogo y Convivencia”, hicieron otra valla, explicaron que era para tratar de mediar para que no hubiera disturbios. Incluso antes de salir a la marcha prepararon botellitas con peptobismol y agua, un remedio calmante, con el que rocearían a la gente en la cara, en caso de que la policía les echara los gases lacrimógenos.
Los manifestantes permanecieron ahí frente a los antimotines, encapsulados, gritando consignas a los policías: “con el pueblo muy cabrón, con el narco, maricón”, “Déjennos pasar”, “México Libre”, “Fuera Morena”; así estuvieron por una hora, hasta que los policías recibieron la orden de quitar la valla humana.
Un trabajador de la Ciudad de México les informó que para no chocar con el desfile del 115 aniversario de la Revolución Mexicana, tenían que esperar ahí, pues al desfile habían asistido alrededor de 27 mil personas.

El desfile empezó a las 10:00 horas del Zócalo rumbo al Monumento a la Revolución y fue presidido por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Esta vez el Zócalo no tenía vallas de acero de casi 3 metros. Sólo gradería y templete para la presidenta, su gabinete e invitados especiales.
La marcha siguió y al llegar a la avenida Juárez, que es la que está junto a la Alameda Central, se confundieron ya con los ciudadanos que asistieron a ver el desfile.
Prosiguieron por avenida 5 de Mayo y sólo pudieron llegar hasta la confluencia con la calle Palma, que es una cuadra antes de llegar al Zócalo, ya que ahí otro grupo de policías antimotines tenía otra valla humana para impedirles el paso.
“(La marcha) fue detenida debido a que la logística del desfile seguía en proceso de retiro de la plancha del Zócalo capitalino”, precisó la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México en un comunicado.

Reporte oficial
En el comunicado del gobierno capitalino se informó que a la marcha asistieron 150 personas, además reportan el registro de una riña, aunque no se precisó si eran gente manifestante.
En este evento se remitieron a cinco personas ante el juez cívico, cinco jóvenes de entre 17 y 27 años. Y otro más por presunta posesión de narcóticos.
“Sobre Madero la SSC aseguró toletes, máscaras de gas y cadenas que portaban algunas personas, con el fin de prevenir riesgos y salvaguardar la integridad de asistentes y transeúntes”, se indicó.
También reportaron que por la calle 16 de Septiembre, paralela a Madero, ingresó un grupo menor de personas encapuchadas, pero su presencia se disipó “sin incidentes relevantes”.




Redación e imágenes: Reyna Haydeé Ramírez.

