Más de mil familias de colonias ubicadas en el sector surponiente de Hermosillo manifestaron su inconformidad ante el proyecto de las Viviendas del Bienestar, recientemente reubicado en el área de bulevar Quintero Arce y El Cañón, al señalar que la zona enfrenta carencias urbanas que no han sido atendidas desde hace más de 15 años.
En un pronunciamiento firmado por representantes de distintos comités vecinales, los habitantes subrayan que antes de emprender proyectos habitacionales de gran magnitud, los gobiernos federal, estatal y municipal deben garantizar primero que la infraestructura existente sea digna y funcional para quienes ya viven en el sector, de lo contrario los problemas de antaño se agudizarán.
Entre las principales problemáticas enlistadas destacan:
• Apagones constantes por la sobrecarga eléctrica.
• Escasez de agua potable, con baja presión y cortes nocturnos.
• Deficiencias en drenaje y saneamiento, con desbordamientos de alcantarillas que afectan la salud pública.
• Falta de limpieza en arroyos y canales pluviales, lo que eleva riesgos de inundaciones.
• Transporte público insuficiente, con solo dos rutas saturadas.
• Congestionamiento vial severo por falta de señalización y limitadas vías de acceso.
• Escuelas saturadas, sin capacidad para nuevos estudiantes.
• Deficiencia en alumbrado público, lo que incrementa la inseguridad.


Las y los representantes vecinales advirtieron que la llegada de al menos 800 familias más con el nuevo complejo de viviendas acentuará los problemas si estos no se atienden de manera inmediata.
Adria Carrasco, una de las representantes de los comités vecinales, señaló que la demanda no es en contra de las familias que llegarán, sino a favor de que se garantice una integración digna y segura para todos los habitantes.
“No se trata de rechazar un proyecto social, sino de exigir que primero se cumpla con los servicios básicos y la planeación urbana que nuestra comunidad lleva años solicitando”, afirmó.
Cabe destacar que hace tres semanas, vecinos del poniente de la ciudad se opusieron a la construcción de las viviendas del Bienestar debido a su clasismo y la creencia de que sus casas, ubicadas en zonas recidenciale, bajarían de plusvalía.
Esta demanda fue atendida al día siguiente por las autoridades estatales, concluyendo el asunto en apenas cuatro días. En contraste, los vecinos del surponiente, que con problemáticas similares, llevan dos semanas sin respuesta, lo que evidencia una disparidad en la atención según el nivel socioeconómico de los afectados.
El exhorto fue dirigido al Gobierno de Sonora, al Gobierno Federal y al Ayuntamiento de Hermosillo, a quienes pidieron atender con seriedad las necesidades reales del sector y garantizar condiciones de movilidad, seguridad y servicios públicos adecuados.





