Imágenes tomadas de la página de facebook de la Buscadoras por la Paz.


A 30 km de la ciudad de Hermosillo se encuentra el Molino de Camou, fue ahí a donde llegaron las calientes mujeres integrantes del colectivo Buscadoras Por La Paz, fueron a lo que van siempre, buscar tesoros, hijos, sobrinos, hermanos suyos o de alguien más que espera saber sobre su paradero.

En un lugar ubicado aproximadamente a 3 kilómetros de distancia del corazón del ejidO, comenzó la exploración.
El hallazgo fue como siempre, desgarrador. Encontraron desde un esqueleto completo con su vestimenta, hasta una fosa con más restos óseos.

A simple vista pudieron comprobar que los fragmentos óseos de la víctima que se encontraba a un lado del esqueleto completo, habían sido calcinados.

Además de esto y la fosa, más adelante, en otro lugar encontraron más restos óseos, también calcinados, eran muy pequeños, lo más grande fue una mandíbula.

Los hallazgos no quedaron ahí, tal parece que todo ese lugar había sido utilizado por el crimen organizado para proceder a la ejecución e intento de incineración de los cadáveres ya que encontraron candados de mano, y tres esposas por lo que un antropólogo especialista sostiene que podría haber tres cadáveres más o los restos de ellos.

Hicieron el llamado correspondiente a la Fiscalía General de Justicia de Sonora quienes enviaron a sus elementos para acordonar el lugar y hacer el levantamiento de las evidencias encontradas.

Ya se iniciaron las investigaciones por parte del Ministerio Público del Fuero Común especializado en homicidios y feminicidios y lesiones graves dolosas.

Los tesoros (como ellas los llaman) encontrados por las Buscadoras Por La Paz fueron 7 pero suponen “como dice el antropólogo podrían ser más”.