Días del futuro pasado 115
Jorge Tadeo Vargas
Hace unas semanas la organización “Changing Markets” presentó un informe en donde denuncia como varias corporaciones transnacionales han socavado y obstruido durante décadas, cualquier iniciativa de legislación que pueda afectar a la industria plástica.
El informe menciona a las diez empresas globales con mayor impacto en la contaminación plástica que va desde la contaminación en macro como son los océanos y otros ecosistemas mayores hasta la micro que se refiere a la presencia de plásticos en los seres vivos -humanos incluidos-tanto en flora y fauna.
Estudios elaborados por universidades, centros de investigación y diversas organizaciones en todo el mundo han demostrado sin lugar a duda que existen más de cien especies acuáticas tanto de flora y fauna contaminadas por micro y nano plásticos; más de la mitad de estas especies son de consumo humano, es decir que tienen una relación directa en las relaciones humanas tanto como alimento, como en valor comercial.
Los impactos en la salud ambiental no pueden ser calculados aún, pues aún no se cuentan con los métodos analíticos para hacerlo, sin embargo se sabe de la correlación de los micro plásticos con alteraciones hormonales que afectan al desarrollo de la gestación del feto y en la fertilidad de los adultos. Además que se tiene la certeza científica de las afectaciones a nivel ecosistema con la pérdida de especies, nichos bióticos y dinámicas inter-especies. La contaminación plástica ya supera el terreno macro para instalarse en lo micro, lo cual lo hace mucho más peligroso pues afecta directamente la salud ambiental y humana, lo cual presenta nuevos retos ante la crisis socio-ecológica que presenta este escenario.
Este informe titulado en español: “Hablan basura. El manual corporativo de las soluciones falsas a la crisis del plástico” pone nombre y apellido a las diez corporaciones transnacionales más contaminantes, que además gastan millones de dólares en cabildeo para detener cualquier iniciativa real que sea capaz de regular tanto la producción, como el consumo, además de maquillarse de verde con campañas dirigidas a la sociedad que no aportan nada a la crisis, sino que contribuyen a mantener una inactividad en torno a la crisis, creando un espejismo de que si están actuando. Maquillaje verde, al más puro estilo del capitalismo.
El objetivo de estas empresas entre las que se encuentran Coca Cola/FEMSA, Nestlé, Unilever, PepsiCo, Colgate-Palmolive, P&G, es detener cualquier iniciativa de prohibición tanto en el consumo, como en la producción, además de la disposición final. Esto lo hacen tanto a nivel países cabildeando en la federación, los estados, los municipios y a nivel global participando en las reuniones internacionales que buscan una regulación, como son el Tratado Global de Plásticos, el Tratado Global de los Océanos, la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático y sobre Biodiversidad, con lo que han cooptado de forma muy eficaz cualquier intento de detener a la industria del plástico y cualquier iniciativa real de regulación. Claro, esto lo hacen con la complicidad de los gobiernos a cualquier nivel como se ve en el informe “La basura plástica llegó a América Latina” publicado por la Alianza Global a Alternativas a la Incineración.
El cabildeo de la industria cementera para convertir los residuos plásticos en combustible alterno es otra de las falsas soluciones que están proponiendo e impulsando fuertemente tanto las corporaciones antes mencionadas, como la industria del cemento, misma que ya está participando de los Créditos Plásticos para cerrar este círculo mortal del plástico y sus afectaciones.

El cabildeo que han hecho estas corporaciones es tal, que en México están metidos en la ley de economía circular que la han convertido en una ley de reciclaje -donde el reciclaje energético o incineración está incluido- y se mantiene el coprocesamiento en los hornos cementeros, han participado en la modificación del artículo 62, de la Ley General de Prevención y Gestión de Residuos Sólidos para que la incineración en la industria cementera sea legal y que se reconozca por ley que no es un tratamiento térmico, ignorando cualquier ley natural o de la física. De esta forma mantienen la producción, exportación e importación de plásticos a la par de que se respaldan en la ley de economía circular para que la disposición final pase por los créditos plásticos y el coprocesamiento, al mismo tiempo lanzan sus campañas de maquillaje verde, para aparentar que están haciendo cambios y mejoras para el “medio ambiente”.
Por si esto fuera poco, tienen a su merced una serie de organizaciones “ambientalistas” que no son más que mercenarios que se venden al mejor postor cambiando su discurso dependiendo el lugar en que se encuentren. Denuncian el Tren mal llamado Maya por un lado mientras que por otro promueven las zonas de sacrificio industrial. Estas organizaciones no tienen empacho en engañar, mentir, amedrentar, amenazar a las resistencias comunitarias con el objetivo de que estos proyectos que no son más que falsas soluciones se mantengan. Lo mismo hacen con legisladores y funcionarios públicos para que entren las leyes y normas a modo de las corporaciones.
Mientras que los estudios científicos demuestran que estamos inundados de plásticos convirtiéndose en uno de principales problemas de la crisis socio-ecológica a nivel planetario con muchas afectaciones a nivel local, las discusiones no se centran en lo importante y es que ante la embestida de las corporaciones para mantener andando este capitalismo tardío hasta que no quede más, solo queda organizarnos desde abajo para buscar las alternativas comunitarias que puedan influir desde lo local hasta lo global.
Bibliografía sugerida:
Agosto 2023
Desde la frontera con Elisyum
Jorge Tadeo, ensayista, escritor, a veces activista. Panadero casero y padre de equis.
Construyendo su caja de herramientas para la supervivencia y el soundtrack de su día a día.
En sus ratos libres coordina el Observatorio de Emergencias Socio-Ecológicas.
