Con un profundo sentido de la “resignificación” de los espacios, porque donde hubo expresiones de violencia también puede haber manifestaciones de la vida y de la construcción de la paz, el promotor Rafael López Evans montaba obras de teatro y expresiones artísticas justamente en lugares donde las heridas sociales aún duelen.

Falleció este 23 de diciembre en su natal Cajeme, dejando en luto a la comunidad cultural del sur del Estado, pero también a niñas, niños, jóvenes, que vieron en su obras teatrales la oportunidad de una vida distinta a la que le presenta su entorno inmediato: consumo de drogas, falta de oportunidades, desintegración, familiar, dinero fácil.

Nacido en 1980, tuvo su educación artística en Guadalajara, en el Instituto de Desarrollo Artístico y en la Universidad de Guadalajara. Empezó a hacer teatro desde el 2006, y seis años después fundó el grupo de Teatro Colectivo Independiente Punto Tres, cuyo trabajo escénico siempre se ha caracterizado por su sentido social.

Actor, dramaturgo y director de teatro, el “Rafa” fundó además la la Escuela de Teatro para Niños Yaquis, produjo varios proyectos en los espacios públicos, para que toda la ciudadanía pudiera tener acceso a las obras. Sus temas: la violencia, discriminación, tolerancia, migrantes y niñez, etc.

Otro programa creado por él es “Los Morros de la Villa”, en referencia a la colonia Villa Bonita, una de las áreas de mayor conflictividad en Cajeme, en donde también promovió acciones como el cambio de juguetes bélicos por didácticos.

Foto: Rafael López Evans.

Su trabajo y compromiso fue premiado varias veces. Apenas hace unas semanas recibió el Premio Nacional de Acción Voluntaria y Solidaria que otorga el Gobierno Federal al trabajo no remunerado de asistencia social.

Otros premios fueron:

Ganador del Programa Nacional de Teatro Escolar Sonora 2018.
Ganador del Fondo nacional para la Cultura y las Artes FONCA en la categoría “Fomento a proyecto y coinversiones culturales”.
Ganador del premio Sonora a la Filantropía en la categoría persona en el 2018.

Su fallecimiento se debió a una complicación de una “infección intestinal tremenda”, según se puede leer en su cuenta de facebook. En uno de sus últimos mensajes, aunque decía que estaba en recuperación, dedicó unas palabras a los niños con los que trabajaba en “Los Morros de la Villa”:

“La función siempre va a continuar Morros de la Villa, los quiero mucho, los quiero ver sonreír y disfrutar, porque el Teatro es una fiesta, es libertad, es paz, jugar, pero sobre todo abrazar estos espacios que juntos hemos construidos para querernos porque entendernos está canijo”.

Redacción: Libera Radio, con información de El Diario del Yaqui.