Este es un borrador de un ensayo que estoy escribiendo sobre la farsa de las revoluciones musicales y su relación con el sistema

JORGE TADEO VARGAS

Las revoluciones, especialmente las culturales, tienden a ser absorbida por el sistema que las maquilla y nos las entrega como un producto light, superficial, disfrazada de contestataria. Esto lo vemos cada cierto tiempo con la música, donde se da una explosión ya sea verdadera, desde abajo o fabricada por la propia industria para hacer negocio.

Pocas veces se da de forma accidental, sino que va de la mano de todo un proceso de construcción mediática que luego la venden como rebeldía musical. Esto paso con el Grunge en la década de los noventa, en la que tomaron una escena honesta, real y nos la vendieron como parte de una revolución musical que no existió, al menos no como la vendieron. Fue la ultima gran farsa del rock and roll.

La escena alternativa de la década de los noventa fue desgranada, exprimida hasta secarla y no dejar nada, excepto una horda de supervivientes que se dividen en dos, en aquellos que intentan alejarse lo más posible de lo que fue esta revolución accidental (léase Mudhoney, Mark Lanegan+, Pearl Jam) y mantener una especia de honestidad y congruencia. Por otro lado están aquellos que viven del pasado, que no están interesados en pasar de largo esos años y se han convertido en una parodia e lo que fueron, sin ofrecer nada mas que nostalgia que sirve para continuar esta gran farsa que ya no significa nada, en la que la mayoría de los que crecimos en esa época nos tomamos la pastilla azul y somos fieles sirvientes del sistema.

Al final el Rock fue tan absorbido que dejo de ser un negocio distinto, ahora puedes comprar tus camisetas de Nirvana en el Walmart, junto con tu café, tus ansiolíticos y tu medicamento para la gastritis. Ya no había nada que explotar aquí para la industria, así que decidieron voltear a ver otros géneros musicales que ofrecían más. Géneros que históricamente han sido discriminados, señalados, estigmatizados por la gente “culta”.

Esta música que para denostarla en México la llaman agropecuaria, en Estados Unidos (donde se dio un fenómeno similar, solo que unos años antes) y que tuvo en el país del norte en el Alt Country su mayor exponente, en México fueron los corridos tumbados, el punto de la clave de esta revolución musical que nos ofrece una fantasía de la realidad con la que muchos conviven día a día y que muchos nunca conocerán más que como esta ficción que nos ofrecen los cantantes y sus canciones.

En Estados Unidos, este intento de la industria se ha venido forjando de a poco hasta llegar a lo que muchos periodistas llaman la “nirvanización” del Country, el cual la industria ha seguido su manual de explotación de una escena o movimiento cultural, incluso dándose –como ha pasado en todas estas revoluciones musicales- que músicos consolidados se aprovechan para sacar su propia tajada.

En México se prefirió apostar por la narrativa de una realidad ficcionada, una forma de enmascarar la violencia y la realidad como si esta fuera arte y cultura (aunque sea la narco cultura) sin resignificar nada, sin dignificar al barrio, sino vendiéndolo a las clases medias y convertirlo en una chiste, en la nueva gran farsa, donde vemos a intelectuales, investigadores, incluso activistas polarizando un fenómeno que tiene una relación más cercana con la explotación de los géneros musicales por parte de la industria que por todas las pajas mentales que parten desde los escritorios de personas que no conocen la realidad que viven las personas que han mantenido estos géneros vivos por décadas. Aquí no hay nada de revolución musical, nada de dignidad o de confrontación, solo es una industria que está aprovechando un momento para sacar todo el dinero posible.

La versión original de este texto se escribió para un fanzine que nunca fue publicado. Tiene algunas modificaciones que se hicieron en el 2025.

Desde el sueño imposible de Daisyworld

Escritor, anarquista, traductor, profesor, ex activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena.

Continúo construyendo mi caja de herramientas para la supervivencia.

Publicado originalmente en: https://primaindie.substack.com/p/las-falsas-revoluciones-musicales