Días de revuelta, días de combate
Con información del ejército de los 12 monos
POR JORGE TADEO VARGAS
Hace un poco más de diez años me tocó asistir a un foro organizado por la Comisión Estatal del Agua de Sonora, donde el director de este organismo inició el foro hablando de la cuenca del Río Mayo y de la imperiosa necesidad de captar el agua antes de llegar al mar. En palabras de este señor esa agua se desperdicia y se puede usar en otros procesos antropogénicos.
Lamentablemente esta idea no es exclusiva de este señor, es una idea generalizada no solamente en los tomadores de decisiones – no cambian su forma de pensar, solo tienen espacio desde donde ponerla en práctica – sino en el grueso de la población global que tiene un concepto erróneo de que el agua – como todo en la naturaleza – está al servicio del – mal llamado – desarrollo y progreso. El enfoque ecosistémico no pasa por su cabeza y esto se refleja en los servidores públicos.
Las cuencas como el macro ecosistema que son, es el espacio donde los humanos construimos nuestras poblaciones, comunidades. Estamos intrínsecamente relacionados con ellas y sus procesos, lamentablemente, la evolución de las civilizaciones humanas ha ido en dirección contraria del propio ecosistema convirtiéndonos en una plaga ¿Se puede solucionar? Difícil pero se puede, solo tenemos que entender algunas dinámicas de los propios ríos, de los ciclos del agua y respetarlos no pensando en nuestra supervivencia, sino en la del lugar que habitamos – bioma – y así construir un bienestar ecosistémico.
Desde aquí es importante cambiar ciertas formas de ver e investigar a la naturaleza. A menudo los activistas e investigadores lo hacen desde una perspectiva antropocéntrica, es decir pensando en qué beneficio podemos obtener de nuestros planes de restauración o remediación. Esto es un tanto lógico, como iguales, nos preocupamos por nuestros pares. Esto aceptando que nos preocupamos por ellos, porque también ocurre que estos planes se centran en mantener el modelo de producción-consumo. Esta forma de actuar, si bien no puedo decir que esté equivocada, hasta el día de hoy ha demostrado que no funciona o sus alcances son limitados; entonces hay que buscar otras formas de hacer acción, desde la participación. Aquí les presento una basada en una gestión de cuencas con enfoque ecosistémico: hidrología regenerativa.

¿De que se trata este concepto/acción investigación? Es un enfoque dentro del manejo del agua y la tierra que busca restaurar y mejorar los ciclos naturales del agua, en lugar de solo explotarlos o controlarlos. Está muy vinculada a prácticas de agricultura regenerativa y restauración de ecosistemas.
¿A qué se refiere con esto? Se refiere a que diferencia de la hidrología convencional (que muchas veces se centra en drenar, canalizar o almacenar agua), la hidrología regenerativa intenta:
- Recuperar la infiltración del agua en el suelo: esto es mantener los suelos de la vegetación de corredor – ecosistemas riparios – en buen estado, lejos de la agroindustria y buscando más aplicar principios de agricultura regenerativa. Un ecosistema ripario sano, se refiere a mantener el bosque nativo sano y con sus dinámicas estables y en equilibrio.
- Aumentar la retención de humedad: el pequeño ciclo del agua y toda su funcionalidad donde el factor de humedad es importantísimo, de esta forma las precipitaciones de este ciclo de agua se mantienen con una aportación importante al caudal del río, manteniendo una cuenca sana.
- Restaurar acuíferos y flujos naturales: Aquí es importante recalcar – y hay que hacerlo las veces que sea necesario – que la restauración de las cuencas y sus flujos tienen que darse desde una naturalidad y no como programas de gobierno que siempre tienen una agenda oculta. La proforestación y el dejar el caudal seguir su curso sin modificaciones es la mejor forma de hacerlo.
- Reducir erosión y escorrentía: Tanto la erosión, como la escorrentía tienen a las actividades antropogénicas como sus principales causas, concretamente el modelo de producción-consumo es el responsable de estas dos acciones, por lo tanto la única forma de reducirlas es dejando fuera de nuestras formas de vida, tanto la extracción (zonas devastadas), como la producción contaminante (zonas de sacrificio).
Entender esto es vital para lograr un equilibrio para las cuencas en todo el mundo, pero si vemos la necesidad de que en Sonora, principalmente en cuencas, como a la que pertenece el Río Sonora, se convierte en algo vital.
La hidrología regenerativa, al menos para mi es la única opción que se tiene para recuperar esa cuenca, solo basta poner en marcha acciones que permitan que la cuenca y sus propias dinámicas sean las protagonistas de la recuperación, dejando de ver a los ríos como esas líneas rectas, cauces excavados para nuestra comodidad y verlos como las historias ecológicas – no antropogénicas – reconociendo que están los ríos están hechos para serpentear que su propio ecosistema les dará su forma y su caudal.
Desde el autoexilio en los bosques de Klatch City
Profesor, escritor, traductor, exactivista, anarquista y panadero.
Foto principal: Cañada de Mazocahui, en el Río Sonora, Libera Radio





