Mis apreciaciones sobre el capitalismo y la estigmatización a la música

JORGE TADEO VARGAS

Desde que recuerdo, la música ha sido señalada como una mala influencia, especialmente a jóvenes que están en una situación vulnerada. En las décadas de los ochenta y noventa, el Rock, específicamente el Metal llego a ser estigmatizado, incluso llevado a las cortes judiciales como el responsable de muchas acciones violentas, incluido el suicido de algunos jóvenes, esto bajo el pretexto de que algunos discos incitaban a los jóvenes hacerlo, en el caso específico de lo que paso en Columbine, Colorado, Marylin Manson estuvo en el ojo mediático, pues los jóvenes que asesinaron a sus compañeros escuchaban Metal y Manson era de sus favoritos. Esta situación en esos años era de lo más común, incluida la etiqueta de control parental en los discos promovido por el gobierno federal.

En México, este género si bien por muchos años, especialmente en la década de los setenta y parte de los ochenta estuvo estigmatizado e incluso prohibido, con los años se ha ido convirtiendo en un género más cercano a ciertos grupos, con pocas excepciones –como el Rock Urbano por citar un ejemplo- el género que ha sido señalado como responsable de la violencia que se vive en el país han sido los corridos, esto a la cercanía que esta música ha tenido al crimen organizado (CO) desde al menos los años ochenta. Sin embargo, en este siglo con la escalada de violencia también se ha agravado la estigmatización a los corridos, los cuales en términos musicales han pasado de llamarse narcocorridos a corridos tumbados en este momento.

Musicalmente los corridos han tenido una evolución muy interesante, dejando de ser un estilo cercano a las clases vulneradas, para –esto gracias a la industria de la música que encontró en ellos todo un mercado a explotar- posicionarse de manera masiva, lo cual puede ser algo bueno, aunque esto es parte de el ciclo de la industria musical que siempre esta buscando un género musical para sacar su tajada de dinero. Ahora, en el imaginario colectivo esta música hace apología a la violencia del CO y son los principales causantes de toda la violencia que estamos viviendo, claro, la relación directa de algunos de estos músicos con ciertos lideres de los carteles ayuda para que se tenga esta apreciación cuando se quiere dar argumentos sobre la música y esta escena en particular.

Aquí no pretendo escribir un ensayo sociológico sobre la apología de la violencia y la relación de los corridos tumbados con el CO, no tengo las herramientas necesarias para hacerlo y de intentarlo caería en el reduccionismo de las redes sociales que, desde una falsa polarización, mal informada van señalando culpables, estigmatizando sin elementos, más allá de opiniones comunes, sin la información necesaria para dar una opinión. Esto se lo dejo a los investigadores y activistas que tienen años trabajando el tema de la violencia desde una perspectiva crítica al sistema de clases.

El objetivo de este texto es escribir –sin tratar de caer del todo en el reduccionismo- sobre la influencia de la realidad, la vida diaria en la música –y no al revés como pasa muy seguido en estos días- para lo cual escribiré sobre dos géneros musicales que son los más populares de la clase trabajado, uno en México y el otro en los Estados Unidos.

En México, los corridos son históricamente crónicas de la clase trabajadora, donde algunos protagonistas son retratados como héroes que con todo en contra vencen a los poderosos. Así fue por años, incluso los corridos acompañaron a la revolución de 1910, dando testimonio de los héroes de la revolución. Con el tiempo fueron evolucionando a la par del sistema y mientras que la clase trabajadora iba perdiendo la esperanza de salir de su situación socio-económica, el CO fue ganando terreno, pasando a convertirse en el referente de éxito para las comunidades más empobrecidas y fueron los corridos la principal herramienta de difusión, para que los jóvenes vieran en ese sector la posibilidad del éxito capitalista el cual se mide en termino de dinero y posesiones, lo cual no siempre significa ser rico, a veces solo es poder llevar un plato de comida a sus casas.

Algo similar paso en los guetos afroamericanos en Estados Unidos en la década de los noventa, cuando el Rap paso a convertirse en Gansta Rap y sus representantes en los voceros del aspiracionismo de la clase trabajadora estadunidense, el cual se fue diluyendo a la par de que sus principales exponentes se alejaban de los barrios de la clase trabajadora. El Gansta Rap se mantiene como un género muy escuchado en los barrios de la clase trabajadora, aunque ya no es tan popular como en los noventa, esto pasa a nivel mundial. Es un género muy popular pero ya no goza de las herramientas de la industria para sacarlo de su gueto. Lo mismo esta ocurriendo con los corridos tumbados, solo que estos por la misma estigmatización se mantienen en el ojo mediático y la satanización de un gran sector de la sociedad. Puede que la apología de la violencia se mantenga tanto en el Gansta Rap, como en los corridos tumbados, en estos últimos incluso la relación de algunos músicos con ciertos carteles del CO, pero el aspiracionismo que antes compartían con sus escuchas se ha ido diluyendo, de ahí que las letras de sus canciones vayan evolucionando. Esto se nota en las canciones más recientes de sus referentes más famosos como Natanael Cano, Peso Pluma, entre otros.

En resumen, los corridos tumbados parten de un nuevo aspiracionismo, al igual que lo hacen os influencers de internet y está relacionado más con el éxito desde el capitalismo, desde una obsolescencia percibida que, con una apología a la violencia del crimen organizado, que este se mencione en sus canciones refleja más los errores del sistema que una promoción de los carteles para conseguir empleados; para esto aprovechan las propias miserias del sistema y lo vulnerado en que esta la clase trabajadora.

Ahora, en Estados Unidos, después de la estigmatización del Rock, el aspiracionismo del Rap, desde hace algunos años, aunque aquí vale la pena hacer un paréntesis y decir que tanto el Country o la American Root Music, como los corridos en México siempre han sido populares en las clases trabajadoras, pero la industria ha decidido explotarlos al máximo en estos años, cierro paréntesis, estos géneros son quienes mejor representan el sentir de toda una clase social y desde ahí es que en años recientes se reflejan los prejuicios y la propaganda anti-woke que se ha convertido en un buen negocio, no solo en Estados Unidos sino a nivel mundial y pues claro, que la industria lo iba a aprovechar, no creando una escena, sino explotando lo que ya existe y aquí es donde el Partido Republicano juega un papel importante dándole voz a músicos cercanos a sus ideas pervertidas entre liberales y conservadoras, es así que cantantes como Oliver Anthony que podría pasar por un cantante cercano a la clase trabajadora, lo que hace es cantar desde la rabia y la indignación mal aconsejada del partido republicano y gente como Trump, es otro tipo de aspiracionismo que parte de admirar a los ricos que “hablan como el pueblo” pero que en realidad estigmatizan a todos los que no son como ellos. Lo mismo pasa con Morgan Wallen quien es posiblemente uno de los cantantes de Country más populares en la actualidad y el cual ha dejado claro sus prejuicios racistas, homofóbicos y misóginos.

El fracaso de las políticas del partido demócrata ha logrado que, desde las expresiones artísticas o musicales, los republicanos, les den voz a los prejuicios e ignorancia.

La industria de la música siempre ha tenido estrategias que le permiten explotar escenas o géneros y más allá de lo que se pueda pensar sobre tal o cual género como responsable de las miserias de un sistema, se tendría que estar evaluando como este es quien aprovecha para vendernos ideas que más allá de reflejar la realidad, van construyendo historias que aprovechan el sentir, la culpa, los prejuicios y como en todo, socializan los costos de su explotación –en este caso cultural- mientras interiorizan las ganancias.

Abril, 2025

Desde el exilio de Ankh-Morpork

Escritor, traductor, anarquista, ex-activista, pero sobre todo panadero casero y padre de Ximena

Sigo construyendo una caja de herramientas para la supervivencia.

Publicado originalmente en: https://primaindie.substack.com/p/el-estigma-de-la-musica-y-el-sistema