Días de revuelta, días de combate
POR JORGE TADEO VARGAS
Desde la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia, se han venido manejado una serie de proyectos ambientales con miras -dice el gobierno federal- de restaurar y/o remediar las cuencas que están dentro de lo que el gobierno clasifica como Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESAs), para lo cual han venido desarrollando una serie de planes y estrategias.
Por otro lado, desde la Secretaría de Economía se vienen proyectando algunas acciones de recuperación económica que se insertan en un programa llamada “Ciudades del Bienestar”, es decir mientras que SEMARNAT arma sus planes para frenar la contaminación y los impactos a la salud ambiental, desde la Secretaría de Economía se armar proyectos que van desde parques industriales hasta desarrollos inmobiliarios, para lo cual van a necesitar aumentar la explotación de los bienes estratégicos, lo cual se traduce en que aumentarán los daños ecosistémicos por lo que no hay que ser un genio para entender las contradicciones que hay en todo aquello que esté relacionado en mejorar las condiciones de las comunidades que viven -o sobreviven- en las RESAs.
En otras columnas he escrito sobre las inconsistencias que existen en los planes de restauración y remediación que han presentado, principalmente en la Región Tolteca y la Cuenca del Río Sonora, en esta última se me ha preguntado sobre si existe la posibilidad de corregir los errores del pasado y recuperar los ríos, los humedales. La respuesta corta es sí. Basta con que estás tengan el agua justa para que se vayan recuperando, por lo que tenemos que pensar en otras formas de proveer el agua azul para las comunidades humanas, dejando de lado esa idea de que las presas son una solución para el problema de desabasto.
Sencillo, si queremos agua, tenemos que dejar correr los ríos libremente y para eso lo primero que tenemos que hacer es derribar las presas, permitir que el cauce siga su curso y así los ecosistemas vinculados se recuperaran, garantizado agua para todos los habitantes de la cuenca.
Entiendo que en un sistema de clase que solo busca soluciones de final de tubería y que esto está tan arraigado en el pensamiento de la mayoría que pensar en el desmantelamiento de las presas, diques y toda forma de capturar el agua de los ríos, les parece como mínimo poesía barata que no soluciona la problemática real, sin embargo esto no es poesía -al menos no teórica- ni una tomadura de pelo; desde hace años en muchos países del mundo se viene desmantelando presas y diques con resultados exitosos en la recuperación de los ríos. Aquí les comparto una serie de ejemplos de por qué desmantelar presas es una mejor opción que construir nuevas.
En California, en la cuenca del Rio Eel se han desmantelado cuatro presas -las cuatro del río Klamath perteneciente a esta cuenca- y se plantea hacer lo mismo con dos más que ha dado como resultado el libre flujo migratorio del salmón y la trucha arcoíris, por lo que se espera que el aumento de la población de estas dos especies de peces llegue dentro de cuatro años a un millón de ejemplares, situación que celebran tanto las tribus originarias y las comunidades de pescadores que tienen décadas sufriendo la disminución de salmones y truchas lo cual los ponía en desventaja con las granjas acuícolas, las cuales generan varios problemáticas de salud ambiental y humana que dan para otro texto.
Ahora me quedo con la buena noticia de la recuperación de no solo estas especies, sino que esto es un indicador de una cuenca que se va recuperando de a poco. Esta recuperación prioriza la restauración y la conectividad de los ríos pertenecientes a esta cuenca con lo que se espera que en menos de diez años se tenga una cuenca sana y garantice el agua tanto azul y verde para todas las comunidades de la región.
Las negociaciones con los agricultores de la cuenca del Río Eel, aunque difíciles, lograron llegar a buen término, por el simple motivo de que este desmantelamiento es benéfico para todos. Ellos tendrán agua para sus cultivos siguiendo el cauce del río, el uso de agrotóxicos será limitado para el cuidado de todo el ecosistema, logrando un avance en toda la dinámica de la cuenca. Esto es un plan de restauración.
La cuenca del Rio Amarillo en la región Oriental-Australasia, donde se ha dado un desmantelamiento progresivo de las presas y los diques ha recuperado no solo 175 millones de metros cúbicos de agua, sino a la par recupero su nombre de aeropuerto de aves por la cantidad de aves migratorias que pasan por ahí, incluso se ha visto el anidamiento de dos especies que tenían casi ochenta años sin aparecer.
En Maine, Estados Unidos se ha dado un proceso progresivo de desmantelamiento de presas desde hace más de veinte años, con resultados muy prometedores, entre los que se encuentra la recuperación del salmón americano que estaba en peligro de desaparecer, entre otros beneficios adicionales a la recuperación de las cuencas desde su nacimiento hasta sus deltas.
En próximas entregas de esta columna hablaré sobre la restauración de humedales y lagos, así como de recuperación de ríos y humedales urbanos, esto porque es necesario contrarrestar la información sesgada que viene de los gobiernos y las empresas que se benefician con la construcción de presas, diques.
¿De qué va todo esto? Al final, las políticas públicas deben de ir de la mano de los enfoques ecosistémicos y de una verdadera transición justa, de lo contrario los discursos, los planes, las acciones y estrategias son sólo retórica engaña bobos que no aportan a una verdadera restauración encaminada a contrarrestar la crisis socio-ecológica.
Julio 2025
Desde el autoexilio de Ankh-Morpork
Profesor, traductor, escritor, exActivista, anarquista pero sobre todo panadero casero,
Hay días que viaja a Mundo Disco.
Imagen: Demolición de la presa Copco No. 1 (Crédito: Whitney Hassett/Swiftwater Films)
