-Contados de 2020 a 2024

Luis Enrique Ortiz

Por supuesto que debe celebrarse cualquier reducción en el número de pobres en cualquier parte del mundo, en especial si durante décadas consecutivas una variable muy constante se convirtió en cotidiana tendencia: proliferación de miseria y carencia por acceso, pobreza.

Patrimonial, económica, alimentaria, extrema, por ingresos, ponga Usted el apellido si no la quiere llamar “multidimensional”.

Por al menos 36 años* en México creció la pobreza en todas sus formas, la tendencia que inició a principios de los ochenta empezó a ser revertida a fines de 2018, con la llegada al poder de una coalición de centro izquierda encabezada por Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento de Regeneración Nacional.

El modelo de bienestar, que redistribuye la renta nacional a favor de los pobres, estimuló el consumo y su crecimiento reactivó la economía, elevó el empleo y los salarios reales; el ingreso de los que tenían poco creció al grado de poder comer tres veces al día y medio pagar agua, luz y cable, es decir 17.2 millones de mexicanos, que de vivir en los gobiernos de Enrique Peña, Felipe Calderón, Vicente Fox, Ernesto Zedillo, Carlos Salinas o Miguel de la Madrid, estarían condenados a seguir estando por debajo de la línea de bienestar económico.

Con fines de ilustración, un pobre que dejó de serlo apenas hace unos meses, era o es aquél que o come o paga la luz, que viaja en los peores sistemas de movilidad y probablemente no pueda garantizar la educación superior de sus hijos, mucho menos sufragar gastos médicos, por lo que no tiene permitido enfermarse.

Incluso el hecho de que los servicios de salud públicos no han resultado como los de Escandinavia, existen 17.2 millones de mexicanos que ya no están por debajo de la línea de pobreza es decir que no sólo comen tres veces al día, sino que tienen -“Hoy, hoy” dijo Fox- acceso a bienes y servicios no alimentarios, a los que antes no podían llegar o lo hacían con dificultades, muchas.

Ninguna horda derechaira, con malos argumentos pero la mayoría de las veces ni siquiera eso, puede tapar un hecho histórico que no se veía desde hace casi 40 años y es que más del 10% de la población nacional de sus límites territoriales, dejó de ser pobre durante el gobierno de López Obrador.

No solo se contuvo la depauperización, sino que esta ha sido revertida.

Sin duda, el modelo keynesiano y de bienestar, privilegiando a los pobres ha funcionado, no sólo para los que menos tienen sino incluso para los ricos de este país, cuyas fortunas crecieron en los primeros cuatro años -Pandemia incluida- del sexenio de AMLO.

Carlos Slim, Germán Larrea, Alejandro Bailléres, María Asunción Aramburuzabala, Juan Domingo Beckmann Legorreta, Antonio del Valle Ruiz y la mayoría de los ricos vieron crecer sus fortunas, lo que desmiente que vayamos al socialismo o cosa parecida.

Sólo Ricardo Salinas ha perdido, pero una golondrina no hace verano y menos si el avecilla debe a las arcas nacionales la friolera de 70 mil millones de varos.

Con la lana esa, se pueden construir más de 110 mil casas de las que tendrá que sortear el Infonavit porque no se presupuestó igualdad de oportunidades a quienes ganan entre 1 y 2 salarios mínimos y carecen de vivienda, mucho menos cuando irreflexivamente se redujo de mil a cien los puntos para tener derecho a un casa si está afiliado al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Pero ¿por qué dice el tecleador que son 17.2 y no 13.5 millones de pobres menos durante el regimen de la Cuarta Transformación?

Muy sencillo, al finalizar 2020 el 43.9 % de la población sufrían pobreza multidimensional, esto equivale a 55.7 millones de personas; en 2022 el porcentaje bajó a 36.4% y el número de personas a 46.8 millones, es decir 8.9 millones menos.

De 2022 a 2024 el porcentaje de pobres fue de 29.6 equivalente a 38.5 millones de mexicanos, igual a 8.3 millones menos en situación de pobreza moderada o extrema.

Sumados ambos descensos nos da 17.2 millones de pobres multidimensionales menos de 2020 a 2024. La hazaña es mayor.

Pero no se debe cantar victoria, aún quedan 38.5 millones de pobres de carne y hueso, siete millones de ellos en pobreza extrema.

*En el último año de Peña, hubo una reducción de 300 mil personas en situación de pobreza.

Publicado originalmente en: https://www.facebook.com/luisenrique.ortiz1