Isabel Dorado Auz
isabel.dorado@unison.mx

El noble Pueblo del Río Sonora le ha enviado muchas señales de querer ser escuchado a la presidenta de la República, pero no se percibe que la mandataria esté entendiendo el mensaje.


El enorme esfuerzo que se hizo para enviar una comitiva a Bavispe, en marzo de este año, tenía como único objetivo solicitarle a la presidenta que concediera el derecho de Audiencia al Pueblo del Río Sonora para abordar el tema del proyecto de las tres presas, en aquel entonces, pero la respuesta que recibimos fue que la oposición se debía a que no se conocía el proyecto. Estamos por finalizar octubre y dicho proyecto no se da a conocer aún.

En su visita a Hermosillo, en septiembre pasado, minimizó la oposición al proyecto de las presas, para después decir, en una mañanera, que solo 10 personas eran las que se oponían.

Sin embargo, no se puede tapar el sol con un dedo y tras varios cuestionamientos en su ejercicio matutino con la prensa, atinó a decir que había sugerido, no instruido, a la CONAGUA a que llevara a cabo una Consulta. A raíz de ello, el gobernador del estado se encargó de ensuciar ese posible ejercicio democrático antes de que se implementara, ya que mandó a 350 empleados a “convencer” a los habitantes del Río Sonora de la viabilidad del proyecto de una presa en la Puerta del Sol, localidad del municipio de Ures. El Pueblo Sabio vio el actuar del gobernador como una ofensa y empezó a evidenciar los excesos en que estaba incurriendo, entre los que destaca: un video de la alcaldesa de Huépac que anunciaba una beca vitalicia de $2,500 pesos para quienes firmaran un documento; el no pago a la cronista de Ures por apoyar el Movimiento en contra de las presas; hasta el reto del alcalde a un ciudadano urense a arreglar las diferencias a chingadazos. Entre otras muchas cosas.

En realidad, la presidenta no necesita exponerse al ejercicio democrático que, si es honesto y transparente, le podría significar una rotunda derrota, o bien, si le apuestan al todo o nada, podrían imponerse con un costo político muy alto. Lo único que requiere la presidenta es escuchar al Pueblo Sabio del Río Sonora y se dará cuenta de cuáles son las grandes razones por las que la oposición al proyecto de las presas ha ido creciendo con el paso de los meses. Esa visita que anunció para el mes de noviembre puede ser la gran oportunidad para establecer un Diálogo directo con los habitantes de la cuenca del río y no repetir el error del gobernador, quien convocó a una reunión informativa sobre el proyecto en palacio de gobierno, pero no permitió la entrada de los opositores,

Se enteraría la presidenta del gran malestar que persiste por la no remediación del gran daño que ocasionó el derrame de residuos tóxicos del 2014, le informarían de la gran lucha que llevó a cabo el Pueblo de Bacoachi contra Grupo México, que pretendió robarse el agua de sus pozos para utilizarla en la actividad minera, mediante el traslado con decenas de pipas, lucha que duró varios meses y que puso a prueba el nivel de organización del valiente Pueblo de Bacoachi. Vería la presidenta que quienes habitan el Río Sonora le tienen un gran respeto a la naturaleza y no están dispuestos a que arrasen con la Cañada de Mazocahui, declarada por la CONABIO Región Terrestre Prioritaria, ya que presenta un alto valor paisajístico-turístico, existiendo una gran diversidad de aves y mamíferos.

Vivimos tiempos de una necesidad urgente de enterrar viejas prácticas políticas que parecen resurgir en Sonora y darle paso a un verdadero empoderamiento del Pueblo Mexicano. Los grandes grupos económicos no deben imponer sus intereses y modificar con sus acciones estilos de vida que proporcionan paz y tranquilidad a las comunidades aledañas al Río Sonora. Por eso es que se sigue escuchando fuerte y firme la consigna de NO A LAS PRESAS.