Entre los años 60 y 90, el gobierno de Dinamarca adoptó una política de planificación familiar en Groenlandia que supuso la implantación de dispositivos intrauterinos a cuatro mil quinientas mujeres y niñas inuit– pueblo indígena que conforma el 88% de la población de Groenlandia, con su propia cultura, incluyendo su lengua y sus actividades de subsistencia. La intervención, realizada en la mayoría de los casos por médicos daneses, se practicaba a niñas menores de edad, mientras que estaban en clases y eran llamadas a retirarse por sus profesores, sin su consentimiento ni el consentimiento de sus padres. El alcance de esta política fue inmenso, ya que afectó a la mitad de las mujeres y niñas en edad fértil.

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El trato infligido a las mujeres inuit por los medicos daneses ascendio a trato cruel, inhumano y degradante, que interfirió con el derecho a la autonomía reproductiva, a la privacidad de las mujeres inuit y, por último, que fue racista y discriminatorio y ademas impacto en el pueblo inuit de forma de genocidio en su conjunto.Como se describe, en la década de 1960, las mujeres groenlandesas tenían una media de siete hijos. Tras la adopción de la política, la tasa de natalidad descendió a 2,3 hijos por mujer. Con el tiempo, la política redujo a más de la mitad el tamaño de la comunidad inuit –reflejando el impacto indvidual y colectivo de la política. Esa politica la aplico un gobierno antifascista liderado por el partido socialdemocrata .
Anticoncepción forzada como violación de los derechos humanos. La «Spiral Campaign» (campaña de la espiral), como se la conoce comúnmente, fue una política de anticoncepción dirigida de manera casi explícita a las mujeres y niñas indígenas de Groenlandia. Los dispositivos que utilizaron los médicos estaban diseñados para adultos, pero se colocaron indiscriminadamente a personas de todas las edades, especialmente niñas, a pesar de que varias víctimas denunciaron dolores insoportables, infecciones y complicaciones médicas a largo plazo. Muchos de los procedimientos de inserción se realizaron durante el horario escolar, y niñas de tan solo doce años fueron enviadas al hospital para someterse a exámenes y regresaron llorando y agarrándose el vientre por el dolor. Muchas de las mujeres a las que se les insertó este DIU quedaron estériles o tuvieron graves dificultades para concebir. El trauma psicológico resultante de los procedimientos persiste hasta el día de hoy, y algunas mujeres siguen sin poder hablar de su experiencia 60 años después.

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Fuente: Barcelona.indymedia.org