En portada: Ejercicios militares desplegados por la OTAN en Gronlandia tienen como objetivo reforzar la seguridad en la zona tras las declaraciones de EEUU sobre su posible anexión.
El congresista republicano Randy Fine presentó, desde el pasado 7 de enero, un proyecto de ley para la anexión de Groenlandia como el estado 51 de los Estados Unidos (EEUU), sustentando que es “para fortalecer la seguridad nacional” de su país, frente a las supuestas “amenazas que plantean China y Rusia”, según las declaraciones oficiales del republicano.
Randy Fine, quien representa al 6.º distrito de Florida, ha sido tajante al afirmar en conferencia de prensa que Groenlandia representa un activo para los (EEUU) y que quien “controle Groenlandia controlará las rutas marítimas clave del Ártico y la arquitectura de seguridad que protege a Estados Unidos”.
Del mismo modo asegura que los enemigos de su país están actualmente a la defensiva, “ya que acabamos de eliminar a uno de sus principales aliados, Nicolás Maduro, en Venezuela”.
Tras la propuesta de ley, este 14 de enero se reunieron los ministros de relaciones exteriores de Dinamarca y Groenlandia, Vivian Motzfeldt y Lars Løkke Rasmussen, con el vicepresidente estadounidense JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, para encontrar posibles salidas a esta anexión. No obstante, hubo un total desacuerdo e inmediatamente después se desplegaron tropas de Francia, Suecia, Alemania y Noruega al territorio de Groenlandia. Se ha anunciado que este despliegue responde a una tarea de reconocimiento enmarcada en el ejercicio militar danés llamado “Operación Arctic Endurance”.
Son diversos países que conforman la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), quienes han anunciado el despliegue de tropas a Groenlandia tras la decisión de la administración Trump sobre una posible anexión por la vía de la fuerza. Los Países Bajos y Canadá se han sumado con elementos de sus fuerzas armadas en el territorio danés al extremo norte, supuestamente también para participar en este ejercicio militar planificado por la OTAN.
“Un conflicto o un intento de anexión del territorio de un país miembro de la OTAN por otro miembro de la OTAN sería el fin del mundo como lo conocemos y que por mucho tiempo ha garantizado nuestra seguridad”, declaró en conferencia de prensa el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, quien dijo que no participaría en esta iniciativa.
Aunque la movilización de los miembros de la OTAN a esta región se ha justificado con la “Operación Arctic Endurance”, no se tienen fechas claras de su finalización, tampoco hubo un anuncio previo, como lo han hecho anteriormente. No parece haber ningún registro en línea de una operación con ese nombre que se haya debatido públicamente antes de este despliegue militar.
El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, dijo este miércoles (14) que la operación conjunta involucraría a varios países aliados, y advirtió que “nadie puede predecir lo que sucederá mañana”.
Tras el fallido encuentro con EEUU, estos países han acordado crear un grupo de trabajo que se encargará de encontrar una salida, mientras tanto Trump ha reiterado que no renunciará a su intención de que Estados Unidos tome posesión de la isla.

Por el contrario, Trump ha advertido este viernes (16) que podría imponer aranceles a los países de la Unión Europea (UE), principalmente a las importaciones farmacéuticas, porque “no están de acuerdo con (la anexión de) Groenlandia”.
“Necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad nacional. Así que podría hacerlo”, señaló el mandatario en la Casa Blanca durante un evento relacionado con la salud, a pesar de que ya mantiene una base militar allí, debido a los supuestos riesgos que representa para su seguridad nacional la influencia de China y Rusia en la región.
No hay más pacto
El gobierno estadounidense firmó un acuerdo entre el Reino de Dinamarca y el Gobierno Autónomo de Groenlandia el 6 de agosto de 2004 en Igaliku, que reorientó el Acuerdo de Defensa de 1951 sobre Groenlandia, en el marco del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En ese pacto se reconoció la autonomía de Groenlandia, así como sus decisiones políticas y administrativas. También se estableció que la base Aérea de Thule sería la única zona de defensa en Groenlandia. En ella ondean las banderas de Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos.
Estados Unidos se comprometió a consultar e informar a Dinamarca y al Gobierno Autónomo de Groenlandia sobre cambios significativos en operaciones militares, aterrizajes excepcionales fuera de aeropuertos y cuestiones que puedan afectar al medio ambiente o a las comunidades locales.
Se determinó que Groenlandia designaría un representante para tratar asuntos locales con el mando estadounidense en Thule. Además del acuerdo de defensa, se incluyó la cooperación económica y técnica, como son los proyectos conjuntos en áreas como investigación, energía, medio ambiente, educación, turismo y comercio, coordinados por un comité conjunto.
Desde 2019, el presidente Donald Trump, expresó que quería “comprar Groenlandia”, debido a la ubicación estratégica de la isla en el Ártico y a sus recursos naturales cada vez más accesibles. Después de que funcionarios groenlandeses y daneses afirmaran que Groenlandia está “abierta a los negocios, no a la venta”, provocó tensiones con Dinamarca, un aliado cercano de Estados Unidos en la OTAN y miembro del Consejo Ártico.
A solo unos días de la propuesta de ley con la que se pretende anexar a Groenlandia como el estado 51 del territorio estadounidense, una periodista increpó a Trump cuestionando qué opinión le merecía la declaración del primer ministro de Groenlandia, quien afirmó que prefería quedarse del lado de Dinamarca. “¿Quién es ese primer ministro de Groenlandia que se niega a ser parte de EEUU? No sé quién es, pero con esa postura va a tener un gran problema”, arremetió el mandatario estadounidense.
Esta amenaza de anexión por la fuerza se da a pesar que Groenlandia ha sido flexible en cooperar con EEUU y la UE. Desde el año 2019 había firmado un memorando de entendimiento con los Estados Unidos para desarrollar al sector de los recursos minerales, sobre todo, los minerales que son escasos y que afectan la seguridad nacional estadounidense, por ser considerados críticos. La colaboración incluye proyectos centrados en datos geológicos, comercialización y establecimiento de condiciones marco.
Por otra parte, en 2023, Groenlandia también firmó una alianza estratégica con la UE para desarrollar cadenas de valor sostenibles específicamente sobre los recursos minerales. Posteriormente se puso en marcha un plan con una serie de proyectos respaldados con inversiones del bloque de países europeos.
En 2024, Groenlandia dio un paso más sólido en cuanto al avance de su sector minero y paso a ser miembro del Foro de la Asociación para la Seguridad Mineral (MSP), una colaboración multilateral entre países exportadores e importadores de minerales. En ningún momento ha figurado la intervención financiera de China y Rusia. Hasta el momento solo figura EEUU y la UE en la disputa de los minerales de Groenlandia.
Casi la mitad de la superficie libre de hielo de Groenlandia ha sido cartografiada dando prioridad a las zonas cercanas a las infraestructuras existentes o de las zonas con un potencial de minerales críticos y tierras raras.
Solo por poner un ejemplo, según las principales investigaciones realizadas por el Servicio Geológico de Dinamarca (GEUS), solo en el yacimiento de Motzfeldt hay identificados 600 millones de toneladas de Tantalio y se prevé que sea uno de los mayores yacimientos del mundo.
Motzfeldt forma parte del Complejo Igaliko, en el sur de Groenlandia, y alberga una zona de techo alcalino-silícea que contiene varios metales como tantalio (Ta), niobio (Nb), elementos de tierras raras (REE) y circonio (Zr), clasificados como “críticos para las economías por los Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea”, según el gobierno de Groenlandia.

De acuerdo con datos de GEUS, Groenlandia también cuenta con importantes reservas de uranio, principalmente en el yacimiento de Kvanefjeld, uno de los depósitos más grandes del mundo de tierras raras y uranio como co-producto. Destaca también la alta presencia de niobio.
El Servicio Geológico de Dinamarca estima que las reservas de minerales críticos y tierras raras en su conjunto superan el billón de toneladas, incluyendo uranio. No obstante, la minería de uranio estaba prohibida en Groenlandia. En octubre de 2013 el parlamento abolió la política de “tolerancia cero” que el país había aplicado durante 25 años al uranio y otros minerales radiactivos, levantando la prohibición de su explotación.
Esta decisión llamó el interés de varios países, sobre todo, con carencia de estos minerales críticos y tierras raras que convergen con el uranio en los mismos yacimientos. Es así que, tanto EEUU y la Unión Europea consideran a Groenlandia, además de una zona geoestratégica por su ubicación, como una oportunidad para aligerar la dependencia de minerales como el Tantalio -del cual casi importa en su totalidad Estados Unidos- y que la UE cuenta sólo con unas cuantas reservas y consideradas de baja calidad.
El control de estos minerales está marcando la pauta de las nuevas cadenas productivas, desde la producción de los nuevos automóviles, la telefonía, los microchips, la llamada transición energética y hasta la industria armamentista. En su mayoría, la concentración de los yacimientos y explotación de estos minerales, está liderada por China. La anexión de Groenlandia movería la balanza en la geopolítica marcada por las nuevas cadenas de valor que vienen dictando las nuevas tecnologías.
Publicado originalmente en http://Avispa

