El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país podría optar por una “toma de control amistosa” de Cuba, en un contexto marcado por la crisis económica de la isla y recientes tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana.

Desde la Casa Blanca, antes de partir a Texas para un mitin, el mandatario sostuvo que Cuba atraviesa “serios problemas” económicos y que Estados Unidos podría hacer algo “muy positivo” tanto para los ciudadanos cubanos en el exilio como para quienes permanecen en la isla.

“No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida. Y ahora mismo es una nación en serios problemas, y quieren nuestra ayuda”, declaró Trump. Agregó que el tema está siendo gestionado por el secretario de Estado, Marco Rubio.

El presidente aseguró que desde hace décadas se habla de un cambio en Cuba y que actualmente observa señales de transformación, aunque no detalló los mecanismos o alcances de lo que denominó una “toma de control amistosa”.

Las declaraciones se producen en medio de un escenario complejo en la región. En días recientes se registró un enfrentamiento en aguas cubanas entre autoridades de la isla y una embarcación con matrícula estadounidense, que dejó cuatro personas fallecidas y varios heridos.

Asimismo, Washington ha implementado medidas económicas relacionadas con el suministro de petróleo hacia Cuba, aunque esta semana el gobierno estadounidense flexibilizó ciertas restricciones y autorizó la reexportación de crudo venezolano bajo condiciones específicas.

Hasta el momento, el gobierno cubano no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones del mandatario estadounidense.